El salvadoreño Alvarenga cuenta en un libro su epopeya de 438 días en alta mar

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(abc) La historia del náufrago del Pacífico, José Salvador Alvarenga, pescador de 36 años de edad, es tan rocambolesca que muchos dudaban de su relato. Sobrevivió más de un año en el océano a bordo de una pequeña lancha, después de partir de la costa de México en un pequeño bote junto a otro tripulante, de 24 años, que murió meses después en alta mar.

Su embarcación zarpó desde la costa mexicana en diciembre de 2012 pero se descompuso el motor de su lancha y pese a dar el aviso, la búsqueda no llegó a buen puerto. Se le dio por perdido. Catorce meses después, el 30 de enero de 2014, el salvadoreño Alvarenga fue rescatado por dos habitantes del lejano arrecife Ebon, de las Islas Marshall, Micronesia, es decir a 12.500 kilómetros de México.

Su aspecto, como relata el Comercio de Perú en una cronología, lucía demacrado, con pelo largo, barba espesa y multitud de heridas. Vestía solo unos calzoncillos arrancados. Era la adaptación a la realidad del reputado filme Náufrago, protagonizado por Tom Hanks. Culminó así la larga aventura del salvadoreño, quien apareció la en enero de 2014 en un arrecife de las Islas Marshall casi 14 meses después de que zarpara de México a finales de 2012 para pescar tiburones en aguas de El Salvador.

En cambio, su historia generó muchas dudas. ¿Cómo era posible que un hombre hubiera pasado más de un año solo y a la deriva en el Pacífico? Además, tal como relató ABC en su momento, el buen estado del náufrago del Pacífico ponía en tela de juicio su increíble odisea. «Hemos escuchado el relato de Alvarenga y hemos concluido que aunque pueda ser épico, su relato es 100% verídico», dijo el abogado Jeffrey Masonek, director de la firma Masonek Law Offices, después de que el náufrago del Pacífico pasara con éxito el detector de mentiras.

Ahora, un periodista de The Guardian, Jonathan Franklin, ha recogido su épico viaje en «438 días» (MacMillan), que acaba de salir a la venta. El diario británico ha publicado un extracto del libro. «Sólo un guionista de Hollywood podría escribir una historia así con un final feliz. Yo era escéptico, pero como reportero en la región, empecé a investigar. Resultó que había docenas de testigos que habían visto a Alvarenga y oído su SOS. Más tarde, empecé a sentarme durante horas con Alvarenga tras regresar a su casa de El Salvador, para escucharle describir en detalle la brutal realidad de la vida en el mar durante más de un año. A lo largo de más de 40 entrevistas, describió su extraordinaria supervivencia en el mar».

Flotando a través del Océano Pacífico, viendo el ir y venir de la luz de la luna durante más de un año, Alvarenga había luchado contra la soledad, la depresión y los pensamientos suicidas. Pero estaba poco preparado para sobrevivir en un mundo vibrante de los animales salvajes, alucinaciones vívidas y soledad extrema. En pocos días, Alvarenga comenzó a beber su orina y animó a su compañero a seguir su ejemplo. Pese a sus signos de deshidratación, Alvarenga hacía ya tiempo que había aprendido los peligros de beber agua de mar. «Yo estaba tan hambriento que me comía mis propias uñas, para tragármelas una a una».