‘El Principito’, un clásico para niños y gente grande

Antoine de Saint-Exupéry publicó esta obra en 1943, un texto que se ha traducido a más de 250 idiomas y que se convirtió en uno de los grandes fenómenos literarios de todos los tiempos

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Antoine de Saint-Exupéry nace en Lyón el 29 de junio de 1900. En 1920 cumple el servicio militar en la Fuerza Aérea, y a partir de entonces la aviación se convierte en la gran pasión de su vida. El 31 de julio de 1944 despega de un campo de aviación de Córcega para cumplir una misión de la que no regresaría jamás. Es el autor de ‘Correo del sur’, ‘Vuelo nocturno’, ‘Tierra de hombres’, ‘Piloto de guerra’ y ‘Ciudadela’, publicada póstumamente. ‘El Principito’ se publicó en 1943 en francés y en inglés en una editorial estadounidense y hasta 1945 no se pudo publicar en la Francia liberada. Es uno de los fenómenos literarios más importantes de este siglo. Un clásico donde en cada lectura se descubren cosas nuevas.

‘El Principito’ se ha convertido en el libro escrito en francés más leído y más traducido. Cuenta con traducciones a más de doscientos cincuenta idiomas y ha vendido más de 140 millones de ejemplares en todo el mundo. Como señala Alfonso Gutiérrez Caro, es la historia de los niños y las personas grandes, del extenso mundo que nos rodea, de los pequeños mundos en los que a veces aterrizamos. Una oda a la vida, una crítica a esas cosas que tanto nos preocupan y que tanto nos limitan cuando llegamos a la edad adulta. Es el mundo visto desde los ojos de un niño. Es una historia tan entrañable como rica en sabiduría, apta para todas las edades y que no caduca ni pasa de moda.

Uno de los fenómenos literarios más importantes del siglo XX

El hecho de estar varado en el desierto porque su avión ha sufrido una avería puede estar basado en una experiencia que el autor en el desierto del Sahara, cuando Saint-Exupéry, junto con su copiloto André Prévot, se estrelló en el desierto cuando trataban de romper el récord de velocidad con un vuelo de París a Saigón. A pesar de que sobrevivieron al accidente, tuvieron que enfrentarse a una rápida deshidratación debido al intenso calor del desierto. Decidieron aventurarse entre las dunas de arena y ambos comenzaron a sufrir alucinaciones por la deshidratación, hasta que un beduino los encontró y les salvó la vida.

El zorro puede estar basado en un zorro del desierto que Saint-Exupéry vio como piloto de correo, aunque se cree que este personaje está basado en Silvia Hamilton Reinhardt, una íntima amiga neoyorquina del autor. Muchos investigadores creen que la vanidosa rosa del Principito está inspirada en la esposa salvadoreña de Saint-Exupéry, Consuelo Suncín, y el planeta del Principito—el asteroide B612—basado en su país natal, El Salvador, también conocido como «La tierra de los volcanes». También se ha considerado que los baobabs representan al nazismo.

Consuelo Suncín se casó con el escritor francés en 1931