Un año más con El Principito

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El Principito (Le Petit Prince, en su idioma original) es una novela corta y la obra más famosa del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, nacido en Lyon el 29 de junio de 1900, casado con la salvadoreña Consuelo Suncín y fallecido en el mar mediterráneo, cerca de la costa de Marsella el 1 de julio de 1944.

El principito es un cuento poético que viene acompañado de ilustraciones hechas con acuarelas por el mismo Saint-Exupéry. En él, un piloto se encuentra perdido en el desierto del Sahara luego de que su avión sufriera una avería, pero para su sorpresa, es allí donde conoce a un pequeño príncipe proveniente de otro planeta.

La historia tiene una temática filosófica, donde se incluyen críticas sociales dirigidas a la «extrañeza» con la que los adultos ven las cosas. Estas críticas a las cosas «importantes» y al mundo de los adultos van apareciendo en el libro a lo largo de la narración.

A pesar de que es considerado un libro infantil por la forma en la que se encuentra escrito, también posee observaciones profundas sobre la vida y la naturaleza humana. Esto se puede ejemplificar con el encuentro entre el principito y el zorro, quien le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas; de hecho, la esencia misma del libro se encuentra reflejada en el secreto que le obsequia el zorro al principito: «Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».

Asimismo, otras temáticas principales son expresadas a través de frases del zorro, tales como «Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado» y «El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante».

La obra fue publicada un día como hoy 6 de abril de 1943, tanto en inglés como en francés, por la editorial estadounidense Reynal & Hitchcock. Incluido entre los mejores libros del siglo XX en Francia. El principito se ha convertido en el libro en francés más leído y más traducido. Así pues, cuenta con traducciones a más de doscientos cincuenta idiomas y dialectos, incluyendo al sistema de lectura braille.

La obra también se ha convertido en uno de los libros más vendidos de todos los tiempos, puesto que ha logrado vender más de 140 millones de copias en todo el mundo, con más de un millón de ventas por año. La novela fue traducida al español por Bonifacio del Carril y su primera publicación en dicho idioma fue realizada por la editorial argentina Emecé Editores en septiembre de 1951.

Saint-Exupéry, ganador de varios de los premios literarios más importantes de Francia y piloto militar al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, escribió e ilustró el manuscrito mientras se encontraba exiliado en los Estados Unidos luego de la Batalla de Francia. Ahí tenía la misión personal de persuadir al gobierno de dicho país para que le declarara la guerra a la Alemania Nazi.

En medio de una crisis personal y con la salud cada vez más deteriorada, produjo en su exilio casi la mitad de los escritos por los que sería recordado; entre ellos, El principito.

Desde su primera publicación, la novela ha dado lugar a diversas adaptaciones a lo largo del tiempo, entre las que se incluyen grabaciones de audio, obras de teatro, películas, ballets, obras de ópera e incluso una serie animada.

Inspiraciones de personajes

En El principito, su narrador, el piloto, cuenta estar varado en el desierto porque su avión había sufrido una avería; esta escena quizá se basó en una experiencia que el propio Saint-Exupéry tuvo en el desierto del Sahara, descrita detalladamente en su obra autobiográfica Tierra de hombres —«Terre des hommes», originalmente en francés—.

El 30 de diciembre de 1935 a las 2:45 am, después de 19 horas y 44 minutos en el aire, Saint-Exupéry, junto con su copiloto André Prévot, se estrelló en el desierto del Sahara. Ambos estaban tratando de romper el récord de velocidad con un vuelo de París a Saigón en un tipo de carrera aérea popular para el entonces, cuyo premio era de 150,000 francos.

Su avión era un Caudron C-630 Simoun, y se cree que el lugar del accidente está cerca del valle de Wadi Natrun, por el Delta del Nilo. A pesar de que sobrevivieron al accidente, tuvieron que enfrentarse a una rápida deshidratación debido al intenso calor del desierto.

Dado que sus mapas eran muy antiguos, decidieron aventurarse entre las dunas de arena con algunas uvas, un termo de café, una naranja y un poco de vino; solo tenían líquido para un día. Ambos comenzaron a ver espejismos, seguido de alucinaciones vívidas, mientras que al segundo y tercer día estaban tan deshidratados que dejaron de sudar por completo. Sin embargo, al cuarto día y para su suerte, un beduino los encontró y les administró un tratamiento nativo de rehidratación que les salvó la vida.

Durante su servicio como piloto de correo en el cabo Juby, Saint-Exupéry había visto un feneco —un zorro del desierto—, lo que muy probablemente le inspiró a crear al zorro del libro. Aun así, se cree que este personaje está basado en Silvia Hamilton Reinhardt, una íntima amiga neoyorquina del autor.

También se cree que la frase «Lo esencial es invisible a los ojos» fue producto de su relación con Reinhardt.

Por otra parte, muchos investigadores creen que la petulante y vanidosa rosa del principito está inspirada en la esposa salvadoreña de Saint-Exupéry, Consuelo Suncín, cuyo planeta —el asteroide B612— estaría basado en su país natal, El Salvador, también conocido como «La tierra de los volcanes» por el gran número de ellos en la zona.

A pesar de que tuvieron un matrimonio escandaloso, Consuelo fue de gran importancia para Antoine y esto se reflejó en la obra con los gestos del principito hacia su rosa, a la cual protegía con una pantalla contra el viento y bajo una cúpula de cristal. Asimismo, la infidelidad de Saint-Exupéry y las dudas de su matrimonio fueron representadas en el libro por el vasto campo de rosas que se encuentra el principito durante su visita a la Tierra.

Algunos especialistas consideran que los temibles árboles baobabs representan al nazismo que intentaba destruir el planeta, ya que para el entonces Francia —el país natal del autor— había sido tomada por la Alemania Nazi. El consuelo del principito al piloto antes de regresar a su planeta, «[mi cuerpo] será como una corteza abandonada», se asemeja a las últimas palabras del hermano menor de Antoine, Francis, quien en su lecho de muerte le dijo: «No te preocupes. Estoy bien. No puedo evitarlo. Es mi cuerpo».

 

 

 

Con la colaboración de ‘Compartiendo mi opinión’, de Luis Montes Brito.