Unos 5.300 millones de teléfonos móviles se convertirán en basura

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El Globo News (Miami Dade)

Unos 5.300 millones de teléfonos móviles y “smartphones” dejarán de usarse este año, pero, pese a estar fabricados con valiosos materiales, solo una mínima parte será reciclado, el resto acabará en contenedores, incinerado con la basura, o soterrado en un cajón.

No parecen mucho, pero apilados, con esos 5.300 millones de aparatos se podría construir una torre de 50.000 kilómetros, 120 veces más allá de la Estación Espacial Internacional, y una octava parte del camino a la luna.

Y es que, a pesar de contener oro, cobre, plata, paladio y otros componentes reciclables, sorprendentemente, los teléfonos móviles son uno de los componentes electrónicos más acaparados por los consumidores, reseña El País.

Para averiguar por qué los hogares y las empresas no reciclan ni reparan los aparatos electrónicos y eléctricos en desuso (RAEE), el WEEE Forum, el consorcio que agrupa a las empresas que gestionan su reciclaje, llevó a cabo una encuesta cuyos resultados han sido respaldados por el Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación (Unitar).

El pasado jueves 14 de octubre fue celebrado como el Día Internacional de los Residuos Electrónicos.

Las encuestas se hicieron entre junio y septiembre de este año en 8.775 hogares de la Unión Europea (UE) (Portugal, Países Bajos, Italia, Rumanía y Eslovenia) y en el Reino Unido, donde cada hogar acumula una media de 74 productos electrónicos como teléfonos, tabletas, ordenadores portátiles, herramientas eléctricas, secadores de pelo, tostadoras y otros aparatos (excluyendo lámparas).

De esos 74 productos, trece se guardan (nueve funcionan, pero no se usan, y cuatro están rotos).

Por cantidad, los cinco productos RAEE que más se acaparan en Europa son los pequeños aparatos electrónicos de consumo como auriculares, mandos a distancia, seguido de los equipos domésticos (relojes, planchas), los equipos informáticos (discos duros, routers, teclados o ratones), los móviles y teléfonos inteligentes, y los electrodomésticos de cocina (tostadoras, parrillas). Foto referencial /cortesía