Topó la Piedra con el Coyol y…

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En los últimos años hemos presenciado una artera persecución a cuatro de los cinco miembros de la Sala de lo Constitucional, apodados los Cuatro Fantásticos, desde el nefasto Decreto 743 impulsado por ARENA y Mauricio Funes, pasando por la toma que, encabezada por Sigfrido Reyes, hizo la Asamblea Legislativa de la Presidencia de la CSJ, terminando en los constantes ataques que los diputados del FMLN hacen de las sentencias de la Sala y sus “oscuras intenciones”.
En los últimas semanas, políticos de diferentes tendencias, los responsabilizaron de entorpecer el proceso electoral con su fallo del voto cruzado y ahora, algunos llegan a decir que la Sala da un Golpe de Estado al no permitir que la Asamblea Legislativa se instale con sus 84 diputados, dejando en suspenso a los 24 electos por San Salvador, mientras el TSE no cumpla con la sentencia que los tiene destapando cajas y volviendo a contar los votos, incluso amenazando algunos con incumplir la sentencia.
Eso es igual, a que los malos estudiantes culpen a los profesores de sus bajas notas o que los mareros culpen a los policías que los apresan de los días que pasan detenidos; los únicos responsables son aquellos que no hacen lo que deben y que están preocupados exclusivamente por sus intereses.
Lo cierto es que la Asamblea se tardó más de un mes para hacer los ajustes necesarios para la sentencia del voto cruzado. Lo cierto es que lo devolvió al TSE sin haber hecho nada; y, que el TSE se fue de vacaciones de fin de año del mismo modo sin hacer nada en relación a la sentencia. Lo cierto es que el proceso electoral estuvo lleno de vicios y atropellos tanto a votantes como a candidatos y que el TSE hizo poco a nada para cumplir con la máxima electoral de que “cada voto cuente”.
Lo cierto es que la Asamblea se da un autogolpe y es víctima de sus propias decisiones, de la elección de una eficiente Tribunal Supremo Electoral y la gran responsable de ir incompleta a la toma de posesión. Lo cierto es que el TSE ha sido incompetente, incoherente y poco expedito para administrar el evento electoral y que después de la última sentencia relacionada de la Sala, primero debatió si debía acatarla; segundo, se hizo el que no entendía, y, tercero, se movilizó con tropezones a contar nuevamente los votos, cuando el país requería una respuesta rápida, transparente y definitiva que terminará de una vez por todas el peor evento electoral de los últimos 30 años.
La simple posibilidad de NO ACATAR las resoluciones de la Sala de lo Constitucional es un atentado al Estado de Derecho y una bravuconada inservible que solo agregará una derrota de los opositores de la Sala ante sus sentencias. Señores Diputados, mal llamados Padres de la Patria, hagan bien la plana, den buen ejemplo a sus hijos (si es que queda alguno que no prefiera la orfandad), estamos cansados que hagan las cosas mal y se salgan con la suya, en este país “topó la piedra con el coyol” y… los diputados van a perder otra vez.