Salió duro Maduro

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Por Mauricio Eduardo Colorado.-

El primero de septiembre recién pasado, los venezolanos realizaron lo que se llamó “La toma de Caracas”, una  manifestación del pueblo, de repudio contra el régimen de Nicolás Maduro, que contra viento y marea, pretende  imponer en Venezuela un régimen de “Socialismo de siglo XXI“, o sea la versión moderna del comunismo marxista leninista.

El fenómeno desarrollado, superó las expectativas de los organizadores, quienes pudieron verificar una avalancha de ciudadanos que accedieron a la capital venezolana –a pie- por los cuatro rumbos cardinales, en lo que hasta la fecha ha sido la mas elocuente demostración de repudio, contra el régimen desde que el fallecido Hugo Chávez, tomo el poder hace mas de quince años en esa rica y poderosa  república de sur américa. Maduro, y sus compañeros de  gobierno, se encuentran en una trampa que ellos mismos han construido al querer imponer en pleno año de 2016, ideas políticas nacidas a finales de 1800, y caducadas un siglo después, y las cuales solamente se pueden sostener en base a la fuerza bruta.

Venezuela por decisión propia tomada en las urnas, está reaccionando a su mayúscula equivocación  cuando siente los primeros efectos de una incipiente hambruna, que amenaza con prolongarse indefinidamente, pero que de mantenerse la ideología socialista, traerá innumerables efectos negativos en la vida normal de los venezolanos. Todo esto se debe al modelo del régimen cubano que deseaba imponer Chávez y que no pudo realizar debido a su fallecimiento, que muchos achacan a su soberbia y publicas ofensas al Supremo, a quien obviamente pretendió ignorar con poderes terrenales que, a la larga, como era de prevenir, fueron insuficientes para imponerse.

El caso de Venezuela, está por ahora demostrando que todo lo que se basa en ideas, tiene que demostrarse con hechos. De ahí que la Unión Soviética –que fue el primer país que experimentó un régimen comunista- cayó estrepitosamente en los años 90, dejando paso a grandes principios democráticos que por ahora se están tratando de consolidar en esa región euroasiática.

Maduro proviene mas que de la voluntad del soberano venezolano –su pueblo- de la voluntad de Chávez, quien presintiendo su muerte, lo designó como su  sucesor, cuando el fracaso de la modalidad política de su forma de gobierno, empezaba a dibujarse.

Durante el gobierno de Maduro, se ha evidenciado la limitada cultura del motorista de buses designado para sustituirlo, quien frecuentemente se presenta en La Habana a recibir instrucciones para sostener el deplorable gobierno que ejerce. Desde luego que en Cuba con un régimen de sesenta años de existencia, y en donde desde 1959 no se realizan elecciones, el pueblo está acostumbrado a venerar a sus dirigentes como a dioses, tal como   en Corea del Norte, donde el régimen controla hasta las mas intimas decisiones de sus súbditos. Pero lo que está clarificándose cada vez mas, es que únicamente queda el recurso de la violencia para recobrar el estado de derecho, tal como lo hicieron los países europeos, como Alemania o Italia, en tiempos de Hitler o Mussolini, (este último despedazado por las masas y colgado para escarnio popular, junto a su amante, y principales colaboradores) por no atender las señales de repudio de los gobernados.

Venezuela, estamos seguros, merece un mejor destino, y con seguridad lo encontrará dentro de poco tiempo. La naturaleza del hombre es vivir en libertad, no vivir en esclavitud, y el tiempo hará su labor. Maduro y sus adláteres conocen lo que está ocurriendo en Venezuela y se aferran a una situación insostenible que de un momento a otro dará la debida respuesta al dictador. El alma de los numerosos presos políticos causa furor en la conciencia de esa sacrificada nación. Los síntomas, como la emigración de venezolanos a la vecina Colombia los fines de semana en busca de alimentos básicos, son síntomas graves que marcan un deplorable diagnostico en la salud política de esa gran nación. Dios bendiga a Venezuela, y la restaure pronto del sufrimiento que vive.