Tensión entre Washington y Nayib Bukele hizo que bonos de El Salvador cayeran 25% de su valor en julio del 2022

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Los inversores en bonos internacionales de El Salvador se han beneficiado de rendimientos de un 60% solo este año, mientras la deuda emitida por el país se recupera de estimaciones sombrías de incumplimiento y algunos apuestan a que el repunte aún no ha terminado.

La creciente tensión entre Washington y el Gobierno del presidente Nayib Bukele, menos probabilidades de un acuerdo de financiación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las consecuencias de un bitcóin transformado en moneda de curso legal -en un difícil entorno macroeconómico- hicieron que los bonos de El Salvador cayeran hasta solo la cuarta parte de su valor nominal en julio pasado.

Pero un avance veloz en 12 meses y dos sorpresivas recompras de deuda han dejado el calendario de pagos del país muy liviano hasta 2027, mientras que el nombramiento de un exfuncionario del FMI como asesor del Ministerio de Hacienda ha enviado señales correctas a los mercados, dicen los inversores.

El bono con vencimiento en 2025 cotizaba a 89 centavos de dólar, frente a los 27 centavos de hace un año.

«En el verano (boreal) de 2022, los precios de los bonos de El Salvador se separaron de los fundamentos», dijo Aaron Stern, socio gerente y director de inversiones de Converium Capital en Toronto, quien tiene papeles del país desde el año pasado.

«El mercado estaba preocupado por la voluntad de pago del Gobierno», dijo, pero incluso ahora, El Salvador ofrece un valor atractivo en comparación con una serie de soberanos de mercados emergentes con mejores precios.

El nombramiento del exfuncionario del FMI, Alejandro Werner, revivió las esperanzas de que se pueda llegar a un acuerdo positivo con el FMI y, mientras tanto, el país podría reformular sus políticas económicas.

«Bukele tiene una de las tasas de aprobación más altas y lo ha administrado exitosamente, pero también hay que asegurarse de que el país siga teniendo acceso al mercado (…) es una economía dolarizada», dijo Shamaila Khan, jefe de renta fija para Mercados Emergentes y Asia Pacífico, UBS Asset Management.

La relación deuda-PIB de El Salvador se situó en 77% en diciembre, la más baja desde 2019, y se prevé que caiga otro punto porcentual este año antes de subir al 78% en 2024, según datos de Refinitiv. La deuda pública total era de 19,700 millones de dólares en mayo desde 25,400 millones de dólares al cierre de 2022.

Los bonos en dólares salvadoreños rinden actualmente entre 14% y 18%, según datos de Refinitiv. Fueron los bonos soberanos con mejor desempeño en el primer semestre, con retornos totales cercanos al 60%. E incluso después de la ola alcista, algunos dicen que aún no es hora de tomar ganancias.

«En un año en el que el carry (trade) es el principal impulsor de los rendimientos totales, los inversores se mostrarán reticentes a tomar ganancias demasiado pronto», dijo Nathalie Marshik, directora gerente de renta fija de América Latina de BNP Paribas.

«El Salvador está posicionado de manera un tanto única como uno de los créditos ‘en dificultades’ de mayor rendimiento», dijo, y agregó que se necesitaría un deterioro fiscal «significativo» o un cambio en el tono político hacia el mercado de bonos para generar una corriente vendedora.

JPMorgan mejoró su recomendación para la deuda en moneda fuerte del país a «sobreponderar» desde «similar la promedio del mercado», argumentando que «el panorama externo y fiscal del país parece fructífero en el corto plazo».

Algunos se preguntan cuánto más queda en el camino, ya que las elecciones presidenciales de febrero generan preocupación sobre la prudencia fiscal, mientras Bukele busca una reelección ahora permitida tras el fallo de un tribunal complaciente.

«Idealmente, se anunciaría algún ajuste de política antes de las elecciones para apaciguar al mercado, ya que la situación actual será difícil de repetir en 2024», sostuvo Marshik.

Con información de Reuters