¿Qué pasa si no hacemos nada contra el cambio climático? El Ártico será 20 grados más cálido

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La Humanidad tiene por delante uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado nunca: limitar el aumento de la temperatura global inducida por la actividad humana. Sin ningún tipo de políticas de mitigación del cambio climático, las emisiones de gases de efecto invernadero excederían los dos billones (europeos, millones de millones) de toneladas de CO2 antes del final de este siglo. Según los cálculos del Panel Internacional para el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés), la emisión del primero de esos billones de toneladas conduciría a un incremento global de entre 0,8 y 2,5 grados centígrados, alrededor del límite máximo que contempla el Acuerdo de París de 2ºC con un compromiso para trabajar por que no se superen los 1,5ºC. A partir de esa cifra, entramos en terreno desconocido. Los modelos no son capaces de simular los sistemas terrestres tan a largo plazo, pero los expertos de Naciones Unidas opinan que en todo caso las consecuencias del cambio climático serían imprevisibles y en muchos casos catastróficas.

A pesar de la limitación que suponen los modelos, un grupo de investigadores liderados científicos de la Escuela de Ciencias de la Tierra y el Océano de la Universidad de Victoria (Canadá)ha utilizado todas las herramientas a su alcance para analizar la cantidad de carbono que se podría emitir si se quemasen todas las reservas conocidas de hidrocarburos. Además, ha simulado cómo podría afectar al aumento de temperatura la quema de todos los hidrocarburos disponibles. De llegarse a consumir en su totalidad las emisiones dispararían el aumento de la temperatura media global hasta los 8ºC. Pero la cifra podría llegar a alcanzar los 17ºC de aumento sobre la temperatura media de la era preindustrial en el Ártico para el año 2300, según la nueva investigación publicada en la revista científica Nature Climate Change.

Los expertos en ciencias del clima piensan que las emisiones de CO2 y el aumento de la temperatura guardarán una relación lineal hasta que las emisiones alcancen los dos billones de toneladas liberadas a la atmósfera. Pero hasta la fecha se creía que a partir de ese nivel de emisiones, esa relación lineal se rompería y el aumento de temperatura quedaría desligado de la cantidad de carbono emitido. Sin embargo, la autora del reciente estudio Katarzyna Tokarska y su equipo demuestran en el trabajo que no es así. El aumento de temperatura continúa siendo lineal a partir de los dos billones de toneladas emitidas y hasta los cinco que supondría la quema de todas las reservas conocidas.

Según su análisis, la respuesta del sistema climático a una emisión de esa magnitud y en ausencia de políticas de mitigación conduciría a un incremento de la temperatura media global de entre 6,4 y 9,5 grados centígrados. Pero el reparto no sería uniforme, y algunas zonas se llevarían la mayor parte de ese calentamiento, como el Ártico, que alcanzaría un aumento de entre 14,7 y 19,5 grados centígrados. Unas cifras muy alejadas de la línea roja de incremento marcado por el acuerdo global firmado el pasado diciembre en París por 195 países de todo el mundo.

“Ya que la tendencia actual de emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles resultaría en temperaturas superiores a los objetivos marcados por el Acuerdo de París, los políticos necesitan tener una visión clara de lo que está en juego tanto a escala decadal como siglo a siglo si no se ponen en marcha políticas climáticas significativas”, opina el investigador de la Universidad de Zurich (Suiza) Thomas Frölicher en un artículo que acompaña a la investigación.

Además, los modelos estudiados por Tokarska revelan que ese rango de emisiones también multiplicaría las precipitaciones medias regionales por un factor de cuatro en el Pacífico tropical y las disminuiría sensiblemente en Australia, el Mediterráneo, el Sur de África o en la Amazonía.

Frölicher señala en su artículo que este trabajo implica que la falta de regulación en la explotación de los combustibles fósiles “puede resultar en un cambio climático significativo y más profundo”.

 

 

 

El Mundo, España.