Más realista que el muro de Donald Trump

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Por Camilo Atala*

Estados Unidos y Centroamérica atraviesan un histórico período de cooperación y prioridades compartidas. El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, lo dejó en claro días atrás, al recibir a los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador para abordar el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo del Norte.

“No existe razón por la cual Centroamérica no sea la próxima historia de éxito en el hemisferio occidental”, afirmó Biden. “Está en el interés de Estados Unidos que haya seguridad y prosperidad en la región”.

Como empresarios y como miembros de una sociedad cada vez más conectada, sería bueno dimensionar la oportunidad única que esta iniciativa está abriendo para el desarrollo sostenible de nuestros países. Para la región, la iniciativa apunta a generar importantes avances económicos y sociales que ya se empiezan a materializar. Por otro lado, para Estados Unidos, estos avances contribuirán a reducir el flujo de inmigrantes provenientes de la región que, según datos del Inter-American Dialogue (2014), se calcula en más de 100,000 centroamericanos que ingresan anualmente a Estados Unidos, muchos de ellos de forma irregular.

La Alianza para la Prosperidad, una iniciativa basada en la colaboración y no en la separación, será mucho más efectiva para frenar la inmigración a Estados Unidos que el muro propuesto por Donald Trump, ya que brindará a los habitantes de la región la posibilidad de progresar mediante la construcción colectiva de una nueva sociedad y, por lo tanto, la opción de acceder a nuevas oportunidades que hasta ahora no existían.

El Primer Encuentro de la Alianza para la Prosperidad, celebrado en Honduras el pasado 26 de febrero para repasar los avances concretos que se han dado y los desafíos por delante fue, en ese sentido, realmente esperanzador.

Lo que antes era solo un papel, hoy se está volviendo una realidad.

Mientras en Guatemala avanzan las reformas anticorrupción de la mano de la Comisión Internacional contra la Impunidad de las Naciones Unidas en Guatemala (CICIG), en El Salvador se puso en marcha el plan “El Salvador Seguro” para prevenir la violencia y el crimen y el plan de Empleo Juvenil para dar oportunidades laborales a los jóvenes. En Honduras, por su parte, más de 450,000 familias recibieron asistencia social a través del programa Vida Mejor, se dio apoyo crediticio a 30,000 familias emprendedoras y se crearon 50,000 empleos a través del Programa Presidencial de Empleo.

Estos son apenas algunos ejemplos de los progresos que se han dado y del horizonte que abre la Alianza para la Prosperidad. Ejemplos, en definitiva, de lo que puede lograrse si hay un compromiso genuino de contribuir al desarrollo y bienestar de nuestra gente.

Desde el sector privado estamos llamados a jugar un rol fundamental para asegurar el éxito de esta iniciativa. Como empresarios centroamericanos tenemos la responsabilidad de convertirnos en los aliados más importantes de nuestros gobiernos para lograrlo, con la certeza de que eso significará mejores condiciones de vida para nuestra gente.

Estamos ante una coyuntura que nos abre una oportunidad única. Los primeros resultados, concretos y positivos, ya están a la vista. Aprovechemos esta iniciativa para mostrarle al mundo entero que, como bien dijo Biden, tenemos la capacidad de sobresalir como una región exitosa.

Unamos fuerzas, voluntades, y afrontemos el reto de ofrecer a nuestros niños y jóvenes un futuro con oportunidades, con empleo, con seguridad y con sueños. A esto debemos aspirar y contribuir como empresarios.

 

 

 

*Presidente del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), capítulo Honduras, y presidente ejecutivo de Grupo Financiero Ficohsa.