El retorno de los generales

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1996

Por Eduardo Vázquez Bécker.-

Con la deportación de los Estados Unidos del general José Guillermo García y más antes, con la del también general, Carlos Eugenio Vides Casanova, podemos decir que han retornado al país, su país, los dos militares salvadoreños de mayor relevancia durante la historia reciente de la Fuerza Armada de El Salvador.

Tanto García como Vides Casanova fueron ministros de defensa durante el conflicto armado, derrotaron las ofensivas militares más fuertes de la guerrilla del FMLN y finalmente, decidieron radicar en los Estados Unidos después de la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992.

Los Acuerdos de Paz privaron al ejército nacional de una virtual victoria militar sobre la guerrilla del Frente Farabundo Martí Para la Liberación Nacional y facilitaron su conversión al partido político que hoy gobierna al país.

Fue una época de luchas populares y de liderazgos fuertes, en los que se disputaban diferentes proyectos de país, uno basado en principios y creencias democráticas y otro, un proyecto socialista de carácter marxista leninista con el que todavía sueñan algunos.

Los bandos en contienda y sus dirigentes cumplieron, a juicio suyo, lo mejor que pudieron con la misión impuesta; al no haber un triunfo militar de uno sobre el otro no se puede hablar de vencedores ni de vencidos.

Han transcurrido casi veinticinco años desde entonces; muchos de los principales actores del conflicto han muerto o desaparecido y otros se encuentran en las más altas esferas del poder. La lucha armada revolucionaria ha pasado a ser una crisis de hegemonía entre los sectores dominantes que la sobrevivieron.

Ahora ya no existe una guerra fría; el comunismo internacional ha dejado de ser una amenaza para el mundo libre; ya no está en discusión la disputa este-oeste, no existen el muro de Berlín ni la Unión Soviética y los Estados Unidos se dispone a hacer la paz con Cuba.

Ahora bien, si ya no existen los pretextos de la guerra, si los familiares de víctimas como Ernesto Regalado Dueñas, Roberto Poma, Mauricio Borgonovo, Antonio Rodríguez Porth y de Chachi Guerrero, han perdonado y se esfuerzan por olvidar a quienes asesinaron a sus seres queridos. Si ya nadie reclama por los horrores que causó Mayo Sibrián en la sub zona Angela Montano, ni por las ejecuciones sumarias de los oficiales norteamericanos en Monteca, ni mucho menos por la masacre de “Quebrada Seca” o de la Zona Rosa, entonces qué caso tiene seguir con los odios y las persecuciones.

No vamos a entrar en debate sobre si fueron justos o no los jueces que tomaron la decisión de que García y Vides Casanova fueran repatriados indignamente a su país de origen; eso realmente no importa, serán los propios norteamericanos quienes juzgarán a estos jueces liberales; lo que ahora importa es que a estos dos militares salvadoreños, que no hicieron más que cumplir con su deber hacia la patria, se les permita vivir, el tiempo que Dios les depare, en compañía de sus seres queridos, de sus esposas, sus hijos, nietos y biznietos, si los tienen, en la tranquilidad de un hogar que nunca debieron abandonar y que se alegra de su retorno, al igual que lo hacen libremente los ex comandantes guerrilleros.