Virus Zika una crisis de salud con efectos secundarios políticos

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Por Dr. Eduardo Vázquez-Bécker Salgado
Diplomado*

Una crisis de salud pública es, ante todo, una crisis humana. Pero hay más, una situación de crisis, sin importar si se trata de una emergencia real o percibida, puede desembocar en un grave impacto, tanto en las economías de los países como en el ámbito político.

La Organización Mundial de la Salud ha declarado el virus Zika como una “emergencia de salud pública internacional”, advirtiendo que la enfermedad transmitida por el mosquito se está extendiendo de una manera terriblemente rápida. Además, el Zika viene cargado de gran poder político.

La fuerza del Zika no proviene de la enfermedad en sí, proviene de sus efectos secundarios, que son trágicos, como es el caso de la microencefalia con la que nacen los hijos de muchas mujeres que enfrentaron la enfermedad en su primer trimestre de embarazo, aún no sabemos por qué, pero ocurre.

También se ha encontrado alguna forma de relación entre el virus Zica y el síndrome Guillain – Barré, una forma de parálisis ascendente que puede ser mortal y que es oneroso su tratamiento. Todo esto ha mutado al Zica de un problema de salud pública a una crisis política, se ha convertido en una situación de gestión pública, y está desnudando los errores de los sistemas de salud.

La experiencia nos dice que las crisis de salud pública no esperan. No esperan demostrar causa y efecto, no esperan vacunas, no esperan grandes estudios científicos, simplemente atacan a la población. En El Salvador, de tanto esperar, cada vez más pacientes se enferman, y a la máxima autoridad de salud lo único que se le ocurre, ante esta tragedia del Zica y de la microcefalia, es hablar de legalizar el aborto.

América Latina está viviendo una época cargada de alarmas por enfermedades que impactan el bienestar público, esto debería hacer reaccionar a las autoridades sanitarias, que al fin y al cabo deben ser los líderes a seguir por el resto de la sociedad para prevenir y combatir las enfermedades.

Parece que el Ministerio de Salud de El Salvador no han caído en cuenta que vivimos en una sociedad global, hiperinformada e hiperconectada, que ahora la gran mayoría de los ciudadanos tiene a su alcance dispositivos electrónicos, además, el papel de los medios de comunicación es ahora con difusión global. Ante esto, los virus y epidemias nos están dejando lecciones que no debemos olvidar.

Los profesionales de la salud son piedra angular de la estrategia para hacer frente a un virus en expansión o una epidemia. Sin excepción, médicos, enfermeras, personal de laboratorio y cualquier trabajador relacionado a la salud, son los primeros en enfrentar a las enfermedades; son quienes deben tener la información más veraz de las medidas estatales tomadas para enfrentar estas cuestiones de salud pública. Incluso, cuentan con mayor rango de ejecución que los propios políticos.

Pero se debe reconocer que a pesar del esfuerzo de los profesionales, la estrategia debe ser establecida por el nivel político estratégico, esto es, el Ministerio de Salud, pero este falla en la prevención, la contención de vectores, la educación, la participación comunitaria, el autocuidado y el liderazgo claro de las autoridades locales. Si no funciona el Ministerio, lo demás no funciona tampoco. Son necesarias las acciones colectivas, organizadas, decididas y, definitivamente coordinadas. Hacer lo contrario crea un escenario de inseguridad total.

Es más, el Ministerio de Salud parece que evita su trabajo real, preparar al Sistema Nacional de Salud, y lo ha pasado a Protección Civil, y ellos, por más que traten de hacer un buen trabajo, no son profesionales de la salud. El problema de las epidemias es un problema de salud y merece soluciones de salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo un llamado a todos los gobiernos a actuar de manera conjunta y decidida a partir de planes y objetivos multisectoriales. También ha pedido que se investigue con rigor científico al virus, para establecer cómo actúa en realidad y si hay un nexo causal con los problemas neurológicos.

La naturaleza nos está dando una oportunidad, el Zika y las demás enfermedades que transmite el mosquito son terribles, pero cabe preguntar: ¿qué pasaría si el Zika fuera tan mortal como el ébola?. Ya son varias epidemias, desde la pandemia de la gripe H1N1, la epidemia del ébola en Africa, la reactivación del dengue y la expansión del chikungunya y el zika, a estas alturas ya deberíamos tener clara la receta para cortarles el paso a estos males.

Una de las lecciones que deberíamos haber aprendido es que es necesario ser eficaces, sensibles, y, sobre todo, transparentes con la información y ágiles para brindar soluciones que implican movilizar recursos del estado. Las burocracias frente a este tipo de emergencias son de consecuencias desastrosas y desgraciadamente, así están trabajando los Ministerios de Salud, incluido el de El Salvador.

Se necesita que los gobiernos, los sistemas de salud, los grupos económicos, los organismos internacionales, los medios de comunicación y los ciudadanos entendamos que el próximo virus puede ser altamente letal, y entonces el desastre será enorme.

Finalmente no olvidemos, el problema del Zika es grave, pero aún tenemos el Dengue, en su forma clásica y grave, y tenemos también el Chikungunya; tenemos Influenza, etc. en fin, el Zika no ha hecho desaparecer las demás enfermedades y debemos resolver todas estas crisis al mismo tiempo.

El reto está planteado.

 

 

 

* Diplomado de enfermedades transmitidas por vector (ETV) o metaxémicas, las cuales se transmiten al humano por medio de artrópodos hematófagos. Algunas de estas enfermedades y sus vectores son el paludismo o malaria (Anopheles), el dengue y Chikungunya (Aedes), entre otros. Instituto Nacional de Salud Púliblica (INSP) México. edx.

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