Vaticano juzgará a cinco personas, incluyendo a periodistas, por escándalo de filtraciones

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ROMA (Agencias/DL) – El Vaticano ordenó el sábado que cinco personas, incluyendo a dos periodistas italianos, sean enjuiciados por filtrar y publicar documentos secretos, el más reciente capítulo de un escándalo por filtraciones que está golpeando al Papado.

El juicio se deriva de la publicación de dos libros recientes que presentan a un Vaticano que sufre de mala administración, codicia y corrupción y donde la agenda de reformas del Papa Francisco enfrenta una fuerte resistencia de la vieja guardia.

La Santa Sede se sintió avergonzada e indignada por los libros, que dijo que usan información que nunca debió haber salido de los muros de la ciudad Estado.

Los fiscales dijeron que los tres funcionarios del Vaticano, incluyendo a un sacerdote de alto nivel, formaron “una asociación criminal organizada” con el objetivo de “divulgar información y documentos sobre los intereses fundamentales de la Santa Sede y el Estado”.

La primera audiencia en el juicio comenzará el martes a las 0930 GMT, de acuerdo a lo ordenado por el presidente de la corte del Vaticano.

Las filtraciones son uno de los mayores escándalos internos que han afectado al Papado de Francisco y recuerdan el episodio de los “Vatileaks” que precedió a la renuncia del ex Papa, Benedicto, en 2013. Los medios italianos han llamado a los hechos más recientes “Vatileaks II”.

Dos de los funcionarios acusados, el monseñor español Ángel Lucio Vallejo Balda -ex número dos de la Prefectura de Asuntos Económicos del Vaticano-, y la laica italiana experta en relaciones públicas Francesca Chaouqui fueron arrestados este mes. El tercer funcionario, Nicola Maio, era un asistente de Vallejo Balda.

Los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi escribieron los libros “Mercaderes en el Templo” y “Avaricia”, respectivamente, basados en las filtraciones, que fueron publicados este mes.

El Vaticano afirmó que los libros entregan una versión “parcial y tendenciosa” de los hechos y criticó a los escritores por tratar de obtener ventajas financieras a partir de la recepción de documentos robados. Ambos rechazaron las acusaciones y dijeron que sólo hacían su trabajo.