Solo Tenedor

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Después de más o menos un año, tuve la oportunidad de almorzar en el Señor Tenedor, en sus instalaciones de la Zona Rosa.

Al llegar no se miraba ningún mesero, por lo que procedí a escoger lo que consideré una buena mesa, donde disfrutar de conversación y comida de primera.

Pasados cuatro minutos, un mesero se acercó a nuestra mesa y dejó en ella una botella de vinagre, una botella de aceite, sal y pimienta, y saludó; sin embargo, debimos esperar aproximadamente cuatro minutos más para que llevara un menú a la mesa.

Ordené la bebida, la cual llegó de inmediato. Posteriormente como entrada, unos hongos rellenos de queso y una crema de almejas estilo San Francisco. Los hongos servidos elegantemente en un pequeño plato alargado, ofrecían al paladar una sensación terrosa que francamente no merece la pena repetir, y la crema de almejas servida en una taza estilizada y muy atractiva, si bien sabía mejor que los hongos, carecía de ese sabor cautivador de las almejas frescas.

Como plato principal: Salmón Mediterráneo; la experiencia sin duda subió de categoría el almuerzo, ya que recibí un salmón perfectamente asado, jugoso y suave al paladar, delicadamente condimentado. Sin duda con el plato principal la experiencia mejoró. Para terminar, esperé como 10 minutos para pedir la cuenta ya que nuevamente no aparecía ningún mesero.

El servicio de los meseros no puede ser calificado de malo, porque los muchachos son verdaderamente amables, educados y tan amigables como deben ser; sin embargo, podemos decir que el servicio es distraído. En cuanto a la comida fue un sube y baja: las entradas malas y los platos fuertes muy buenos. Ese día el Señor Tenedor fue solo Tenedor, sin duda apenas dos Tenedores Rojos, de cinco.