Qué es el Brexit y cómo puede afectar a la Unión Europea

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Agencias.- El término brexit es una abreviatura de dos palabras en inglés, Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), que significa la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La UE ha contribuido al libre tránsito de personas y capitales, ha abaratado los viajes al romper monopolios  garantizando una mayor competencia. También ha reducido el costo del roaming de datos y fijado estándares de agua para toda Europa.

En Reino Unido, sin embargo, algunos críticos dicen que la UE absorbe demasiado poder del gobierno británico, que sus regulaciones suponen un alto costo para la economía del país y que sin ellos Londres podría firmar otros acuerdos comerciales con economías en desarrollo, como China o India.

También aseguran que la UE gasta un dinero excesivo en temas burocráticos y ponen como ejemplo los gastos mensuales de los viajes de eurodiputados a Estrasburgo, que rozan los US$200 millones.

El 30 de marzo de 2019 el Reino Unido abandonará la Unión Europea (UE) y pasará a ser un tercer país. Este hecho tendrá repercusiones para los ciudadanos, las empresas y las administraciones, tanto del Reino Unido como de la UE.

Desde la Comisión Europea acaba de hacerse circular varias comunicaciones donde se definen todos los estados posibles, incluso si no hubiera acuerdo con el propio Reino Unido.

Otras repercusiones que se esperan van desde la introducción de controles en la frontera exterior de la UE con el Reino Unido hasta la validez de las licencias, los certificados y las autorizaciones expedidos en el Reino Unido y la aplicación de normas diferentes a las transferencias de datos.

El texto que se ha dado a conocer, en el que se insta a los Estados miembros y a los agentes del sector privado a que aceleren los preparativos, responde a la petición expresada el mes pasado por el Consejo Europeo (art´culo 51) de que se intensificase la preparación a todos los niveles y en relación con todos los supuestos.

A pesar de que la UE está trabajando sin descanso para llegar a un acuerdo que garantice una retirada ordenada, no cabe duda de que la retirada del Reino Unido causará perturbaciones —por ejemplo, en las cadenas de suministro de las empresas— exista acuerdo o no.

Como no se tiene aún la certeza de que, llegada la citada fecha, se disponga de un acuerdo de retirada ratificado, ni se sabe cuáles serán las implicaciones del mismo, los preparativos se han encaminado a asegurar que las instituciones de la UE, los Estados miembros y los agentes del sector privado estén preparados para la retirada del Reino Unido.

En cualquier caso, incluso si se llega a un acuerdo, el Reino Unido dejará de ser un Estado miembro tras su retirada, momento en el que dejará de disfrutar de las ventajas que corresponden al “club de la UE”.

Por lo tanto, la preparación para la transformación del Reino Unido en tercer país es de vital importancia, incluso en el caso de que la UE y el Reino Unido lleguen a un acuerdo.

Tanto los distintos interesados como las autoridades nacionales y de la UE deben, por tanto, prepararse para dos grandes escenarios hipotéticos.

Escenario primero. El Acuerdo de retirada se ratifica antes del 30 de marzo de 2019. El Derecho de la UE deja de aplicarse en el Reino Unido el 1 de enero de 2021, es decir, transcurrido un período transitorio de 21 meses.

Escenario segundo. Peor. Si el Acuerdo de retirada no se ratifica antes del 30 de marzo de 2019, no habrá periodo transitorio y el Derecho de la UE dejará de aplicarse en el Reino Unido a partir del 30 de marzo de 2019.

Esta hipótesis se conoce como «escenario sin acuerdo» o «escenario límite».

La Unión Europea tiene un interés igual al del Reino Unido por salir bien de la situación, pero nadie puede predecir el resultado.

Tambien se dice en el documento que deshacer una relación construida durante más de 40 años inevitablemente dará lugar a cambios significativos en las interacciones con el Reino Unido en todos los niveles, incluidos los económicos y legales.

La preparación no puede evitar que estos cambios tengan lugar, pues son una consecuencia de la decisión del Reino Unido. 

Pero hay que intentar mitigar su impacto.

Mientras la Unión Europea negocia una retirada ordenada con el Reino Unido, pretende defender el interés de una Unión de 27 Estados miembros y sus ciudadanos, empresas y Estados miembros también deben tomar medidas para prepararse.

Consecuencias más directas del Brexit

Los diferentes papeles, por ejemplo, resumen las principales consecuencias de una salida sin acuerdo. A partir del 1 de abril de 2019, Reino Unido será un tercer país y la legislación de la Unión deja de aplicarse allí. Eso, entre otras cosas, supone que “no existiría un acuerdo específico para los ciudadanos de la UE en el Reino Unido ni para los ciudadanos del Reino Unido en la Unión Europea”.

Supondría que “la Unión Europea debe aplicar su reglamentación en aranceles en las fronteras con el Reino Unido como tercer país, incluidos controles y controles de aduanas, normas sanitarias y fitosanitarias y verificación del cumplimiento de las normas de la UE”.

Igualmente, “el transporte entre el Reino Unido y la Unión Europea se vería seriamente afectado. Los controles aduaneros, sanitarios y fitosanitarios en las fronteras podrían causar retrasos significativos”, tanto en tierra como en el mar. Por no hablar del espacio aéreo.

En lo que respecta a las cuestiones comerciales y reglamentarias, el Reino Unido se convertiría en un tercer país cuyas relaciones con la Unión Europea se regirán por el derecho público internacional general, incluidas las normas de la Organización Mundial del Comercio, lo que “representaría una desventaja significativa en comparación con el nivel actual de integración del mercado”.

Otra de las consecuencias es que “las entidades del Reino Unido dejarían de ser elegibles como entidades de la Unión con el fin de recibir subvenciones de la UE y participar en sus procedimientos de contratación. Salvo disposición en contrario de las disposiciones legales vigentes, los candidatos o licitadores del Reino Unido podría ser rechazados“, sintetizan los expertos.

“Las medidas de emergencia serían, en principio, temporales hasta que se realicen los ajustes necesarios a largo plazo. Las medidas de contingencia no pueden lograr los mismos resultados que una retirada ordenada negociada a través de un acuerdo de retirada, ni podrían recrear la situación actual en la que el Reino Unido es un Estado miembro.

Preparados por si no hay acuerdo con el Reino Unido

La planificación de contingencia para el peor resultado posible no es un signo de desconfianza en las negociaciones. La Comisión está dedicando recursos muy importantes y está realizando grandes esfuerzos para lograr un acuerdo. Este sigue siendo nuestro objetivo.

Sin embargo, el resultado de las negociaciones no puede predecirse“, concluye el documento.

Desde Bruselas se insiste en que la Comisión ha escrutado la totalidad del acervo de la Unión (corpus legislativo de la UE) para examinar si la retirada del Reino Unido requiere la introducción de algún cambio.

También ha adoptado y adoptará si fuera necesario propuestas legislativas específicas y delimitadas destinadas a garantizar que las normas de la UE sigan funcionando sin perturbaciones en la Unión de 27 consiguiente a la retirada del Reino Unido.

Como parte de su actividad de preparación, la Comisión también ha publicado más de 60 comunicaciones sectoriales para informar a los ciudadanos de las consecuencias de la retirada del Reino Unido en ausencia de cualquier forma de acuerdo de retirada.

Por último, el 30 de marzo de 2019 a más tardar, las dos agencias ubicadas en Londres —la Agencia Europea de Medicamentos y la Autoridad Bancaria Europea— así como otros organismos con sede en el Reino Unido, como el Centro de Supervisión de la Seguridad de Galileo, saldrán de este país y las tareas realizadas por las autoridades británicas tendrán también que ser reasignadas a otros países.