¿Porqué fracasó el ferri El Salvador-Costa Rica?

Es necesario investigar dónde estuvieron las fallas o quién puso los obstáculos al ferri

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Apenas cuatro meses después de su tan esperada inauguración, los gobiernos de El Salvador y Costa Rica anunciaron el cierre de la ruta de ferri que conectaba ambos países. Iniciada el 10 de agosto de este año, la travesía, que tardó casi una década en materializarse, se despidió prematuramente.

La empresa encargada, Blue Wave Corporation, tenía previsto realizar dos viajes semanales con un barco con capacidad para aproximadamente 100 camiones, con la idea de incorporar turismo en una segunda fase. Sin embargo, la demanda generada durante estos cuatro meses no resultó suficiente para mantener el servicio.

Silvia Cuéllar, presidenta de la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT), señaló que «la empresa estaba haciendo todo el esfuerzo para llegar a la carga que requería para dar un servicio continuo; como saben, no se llegaba todavía a ese número».

El gerente general de Marina Internacional S.A. (Marinsa), Óscar Álvarez, confirmó la interrupción del servicio, indicando que el barco cruzó el Canal de Panamá y, debido a la situación en el canal y a las altas tarifas de cruce, no regresará.

El bajo uso del ferri en El Salvador también contribuyó a la decisión de poner fin al servicio, ya que no resultaba económicamente rentable. Según Néstor Canizález, presidente del Comité de Transporte y Logística de la Cámara de Comercio, la baja demanda fue un factor determinante.

Desafíos y Obstáculos del Ferri

El ferri, que operaba solo una frecuencia a la semana a fines de septiembre, dependía del segundo viaje según la demanda. Michael Volks, representante de Blue Wave Corporation, reveló que el promedio de ocupación era solo del 10%.

Para ser rentable, cada viaje debía trasladar 60 unidades, pero solo alcanzó alrededor de 120 unidades en toda su operación. Se gestionó un servicio «puerta a puerta» con la empresa Advanced Logistics Solutions (ALS), pero esto aún no era suficiente.

El costo del transporte terrestre sumado al flete marítimo se volvió un obstáculo insuperable, y aunque hubo reducción de tarifas del ferri, no se reflejó en una disminución del transporte terrestre.

Raúl Alfaro, representante de la Asociación Salvadoreña de Transportistas Internacionales de Carga (ASTIC), enfatizó que la tarifa propuesta por el ferri fue un factor determinante en el fracaso de la alternativa.

En los cuatro meses de operación, la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) atendió la embarcación en 14 ocasiones, registrando 67 unidades exportadas y 51 unidades importadas.

Aunque la iniciativa del ferri prometía facilitar el transporte entre ambos países, diversos desafíos económicos y logísticos finalmente condujeron a su prematuro cierre, dejando pendiente la búsqueda de soluciones viables para el futuro del comercio marítimo entre El Salvador y Costa Rica.