Paro de transporte y asesinatos de motoristas fuera del control de las autoridades

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El motorista asesinado en Ciudad Delgado realizaba el último viaje del día cuando le dispararon.

Seis motoristas del transporte colectivo fueron asesinados a tiros por miembros de pandillas en las últimas 24 horas, cuatro de ellos el lunes por no acatar el paro impuesto por los grupos criminales, y uno la noche anterior, quien murió junto con un pasajero.

Los primeros dos homicidios, de un chófer y un pasajero, sucedieron el domingo en la ruta 6 de San Salvador.

Otras tres víctimas fueron asesinadas a primeras horas del lunes mientras realizaban sus trayectos habituales en la Ruta 2, 100 y en la linea San Salvador-San Miguel; y un sexto asesinato de un transportista sucedió el lunes a las 19:45 en Ciudad Delgado.

Los hechos se han presentado en medio de un paro del transporte público ordenado por las pandillas y enforzado mediante el asesinato de chóferes y amenazas de muerte contra quienes continúan brindando el servicio, sin que el Gobierno logre controlar la situación.

A lo largo del lunes, como consecuencia de estos sucesos, al menos 44 líneas se sumaron a la suspensión de los servicios que comenzó con la paralización de una decena de rutas, confirmó el director de Transporte del Ministerio de Obras Públicas (MOP), Gaspar Portillo.

Portillo detalló que la zona central del país fue la más afectada por el paro de labores, ya que la mayoría de rutas del área metropolitana de San Salvador suspendieron su trabajo.

El paro del servicio provocó que los usuarios habituales tuvieran que utilizar medios alternativos para desplazarse.

La Policía Nacional Civil (PNC) suspendió nuevamente los permisos a miembros del cuerpo que tenían el día libre, para dar protección a las rutas de autobuses y microbuses que no accedieron a las presiones de las pandillas y continuaron sus labores, informó el subdirector general de la PNC, Howard Cotto.

El cuerpo policial ofreció “protección permanente” a los empresarios del transporte público “que decidan retomar sus labores e interrumpir el paro”, y a los usuarios que se desplacen en autobús, explicó Cotto.

Una oferta muy difícil de cumplir, pues el número de agentes policiales activos es limitado, y colocar dos agentes por bus, como se hizo la tarde del lunes, sería muy didicil de sostener.

En la tarde del lunes, en vista de que el paro de autobuses continuaba, el Gobierno estableció un Plan Contingencial, mediante el cual puso a disposición de los ciudadanos 60 autobuses, 29 microbuses y 45 pick up para que se movilicen del centro de San Salvador hacia distintos puntos del área metropolitana.

Los automotores brindados por el Ejecutivo son custodiados por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), confirmó el subcomisionado de la Subdivisión de Tránsito de la PNC, Otto Urrutia.

Dentro del Plan Contingencial, el Gobierno desplegó 260 policías para que brinden seguridad y tranquilidad a la ciudadanía.

Raúl Mijango aparece con una nueva carta

Por otra parte, el mediador de la tregua entre pandillas realizada en 2012 Raúl Mijango pidió a estos grupos “desistir” de la violencia y las amenazas a los conductores, para que puedan abandonar el paro, porque esta acción afecta “mayormente” a los “pobres” a quienes se “les impide movilizarse”.

Agregó que él fue “testigo presencial del caos que ha provocado la medida de paro del transporte impulsado por las pandillas” y que si estas “querían” demostrar “la fuerza y poder que han acumulado en veinte años de conflicto,(…) lo han logrado”.

Para Mijango, la violencia generada por los pandilleros se debe a que están “defraudados y molestos porque el Gobierno tercamente se niega al diálogo”, por los “abusos policiales”, los “grupos de exterminio” y la intención de “suspender o restringir privilegios que les proporcionan la Ley Penitenciaria”.

No obstante, señaló que “nada de lo que digan o sientan (los pandilleros) justifica la violencia”.

Con está declaración Mijango se sumó al procurador para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) de El Salvador, David Morales, quien también rechazó hoy las acciones “irracionales” que “supuestos” pandilleros comenten en el país para “sembrar” temor en la población.

Cámara de Comercio, ANEP y Universidades se manifiestan

La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal) también se sumó a las voces de condena de estas “acciones”, que generan “zozobra” y “frenan el desarrollo” del país.
Asimismo, exhortó al Gobierno a “redoblar la seguridad pública y a garantizar la tranquilidad” de los salvadoreños “honrados que a diario utilizan el transporte público para acudir a sus trabajos y para regresar a sus hogares”.

Por su parte, la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) pidió a los empresarios flexibilizar los horarios a sus trabajadores, ante el problema en el transporte.

“Ante inconvenientes por paro transporte, ANEP sugiere a empresas flexibilizar horarios salida e ingreso de empleados”, publicó en su cuenta de Twitter.

Diferentes centros de estudios superiores informaron de la suspensión de labores ante el paro de transporte colectivo.

Al final de la tarde del lunes, la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC), Universidad Luterana, Universidad de El Salvador (UES), y Universidad Andrés Bello informaron de la suspensión de actividades académicas y administrativas, en horas de la tarde y noche, esperando reanudar labores el martes, dependiendo de cómo se desarrolle el paro.

La ola de violencia inició el pasado fin de semana, cuando los miembros de las pandillas incendiaron dos vehículos de transporte colectivo, en esos sucesos no se registraron víctimas, pero el mensaje había sido lanzado.

El Gobierno se limita a señalar que estas acciones son parte de un “plan” para “desestabilizar” la gestión del presidente Salvador Sánchez Cerén, quien se ha negado reiteradamente a negociar con las pandillas para disminuir los índices de homicidios que colocan al país entre los más, sino el más violento del mundo.