Los migrantes latinoamericanos destinan hasta una cuarta parte de su ingreso a remesas

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A raíz de la pandemia del covid-19, los migrantes latinoamericanos y del Caribe han realizado un mayor esfuerzo económico por apoyar a sus familiares en sus países de origen, reveló un estudio del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla).

Los principales receptores de remesas de América Latina y el Caribe son México, Guatemala, República Dominicana, Colombia, Honduras y El Salvador. Esos seis países concentran 80 por ciento de los envíos a la región, de acuerdo con el Foro de Remesas de América y El Caribe.

Según el reporte, el porcentaje de su ingreso total que los migrantes mandan a sus países de origen pasó de 12.8 por ciento en 2017 a 18.7 por ciento en 2021 (último dato disponible) y si se excluye a México, esa proporción en los cinco grupos migratorios restantes se elevó de 18.1 por ciento en 2017 a 24.1 por ciento en 2021.

Estos números reflejan el aspecto fundamental de las remesas que es contribuir a compensar, si bien parcialmente, la situación de desventaja de los ingresos de sus familiares en sus países de origen, apuntó Jesús A. Cervantes, coordinador del Foro de Remesas.

Esa desventaja, continuó, se acentuó en 2020-2021, por los efectos negativos de la pandemia en la economía de las personas y hogares.

En general, en los países de Latinoamérica y el Caribe los hogares receptores de remesas habitan en pequeñas localidades y en el sector rural, por lo que frecuentemente laboran en actividades agrícolas o informales y tienen menos acceso a los servicios públicos de salud, educación, entre otros. Además, en los años recientes se ha ampliado la brecha económica entre tales países receptores y la economía desde donde se envían las remesas, explicó.

De acuerdo con el estudio, en el caso del grupo migratorio mexicano el porcentaje del ingreso enviado desde Estados Unidos como remesas a sus familiares en México resultó de 10.9 por ciento en 2017, de 11.6 por ciento en 2018 y 15.9 por ciento en 2021. Es decir, de cada 100 dólares que los migrantes ganan, mandaron casi 16 dólares en 2021.

El resto, según ha documentado anteriormente el Cemla, es destinado a alimentos, vivienda, vestimenta, pago de impuestos, ahorro y demás.

El Salvador ha duplicado en 12 años el monto de remesas recibidas anualmente: de 3.600 millones de dólares que entraron al país centroamericano en 2011 se llegó a cerca de 8,000 millones en 2021.

La encuesta anual de “Hogares y Propósitos Múltiples” en El Salvador, hecha por el Ministerio de Economía reveló en 2019 que el 82,5 % de los salvadoreños gasta sus remesas en consumo (comida, vivienda), el 4,7 % en gastos médicos, el 4.5 % en educación y el 3,2 % en fondos de ahorro.

Estados Unidos es el principal país en el mundo remitente de remesas y tales transferencias alcanzaron la cantidad de 158 mil 847 millones de dólares en 2018 y de 200 mil 216 millones en 2021, lo que representó un incremento en esos tres años de 41 mil 369 millones de dólares, o bien, de 26 por ciento.

Ese aumento superó al registrado en el mismo periodo de los otros nueve principales países de origen de los envíos de remesas en el mundo, cuyo incremento de tales transferencias en ese periodo de 3 años fue de 41 mil 191 millones de dólares, equivalente a una variación de 16.3 por ciento.