La seguridad del Papa después de París

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Tal y como estaba previsto Jorge Mario Bergoglio abrió este martes 8 de diciembre la Puerta Santa de San Pedro para iniciar el Jubileo de la Misericordia, como sabemos ese portón se abre sólo para el Jubileo, el último año que se hizo fue en 2000 por el hoy santo Juan Pablo II.

Antes de abrir la puerta de bronce de la Basílica, a través de las que pasarán más de 10 millones de peregrinos a lo largo del año, el Papa ofició una misa especial en una plaza cubierta por la lluvia; la ceremonia abrió formalmente su “revolución de la ternura”.

Fue de llamar la atención –y algunos medios así lo hicieron– de las medidas de seguridad adoptadas ante posibles amenazas al Papa Jesuita; estuvieron alrededor de cinco mil policías, carabinieri y soldados adicionales y se estableció una zona de exclusión aérea para proteger a los peregrinos que llegaban a Roma a pie, por carretera, tren o avión.

Nunca habías visto tanta seguridad en Roma, quizá sólo cuando se realizaron las exequias de Juan Pablo II, por la visita de varios jefes de Estado y de Gobierno.

Tras la misa, y en presencia del Papa emérito Benedicto XVI, Francisco empujó la puerta de la basílica y la atravesó para simbolizar el peregrinaje de la vida y los sacrificios que, según la tradición católica, deben soportarse para obtener la gracia divina. Fue una acción histórica.

Francisco se detuvo algunos minutos para orar en el umbral de la puerta, que suele permanecer sellada a cal y canto, seguido por Benedicto XVI, la primera vez en la historia que dos Papas inauguran un jubileo.

A casi tres años de papado, las medidas de seguridad se han reforzado, sobre todo después de los atentados terroristas de París, la noche del 13 de noviembre de 2015. El primero en confirmarlo fue el oficial de ceremonial argentino de la Santa Sede, monseñor Guillermo Karcher, quien dijo en una entrevista radial: “El Santo Padre está bien y las medidas de seguridad se reforzaron”. Y agregó que no se deben vincular los actos terroristas con lo religioso porque Dios es paz, además recordó que su amigo Francisco hace tiempo que viene advirtiendo sobre los conflictos mundiales y la necesidad de trabajar por la paz.

Cambio todo después de Paris

A los pocos días de los atentados reivindicados por el denominado Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), mucha gente me preguntó en la red social si acaso Francisco cancelaría sus viajes por las amenazas del grupo terrorista. Recordemos que incluso el ejército francés habría informado a los encargados de la seguridad del Papa que su visita a la República Centroafricana era “de alto riesgo” debido a la violencia de los constantes enfrentamientos en el país. Le Monde, señaló incluso que habría “una discusión en curso entre el Vaticano y París para intentar convencerlos de acortar o incluso anular esta visita”.

¿Cancelar?

¡Por supuesto que no!

El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, afirmó en una entrevista concedida el 15 de noviembre al diario francés La Croix, que “lo ocurrido en Francia ilustra, de una forma más contundente, que nadie puede considerar que está libre del terrorismo. El Vaticano puede ser un objetivo debido a su significado religioso. Podemos incrementar las medidas de seguridad en el Vaticano y en sus alrededores. Pero no nos dejaremos paralizar por el medio. Esto no cambia en nada la agenda del Papa, que va a continuar”.

Todavía más, el 19 de noviembre el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi, se refirió al tema de la seguridad del Papa y dijo no estar preocupado, pero la realidad es que sí.

Gira al Continente Africano

Más tarde, el miércoles 25 de noviembre Francisco inició su undécimo viaje internacional de su pontificado al continente africano, la gira concluyó cinco días después el lunes 30 de noviembre, estuvo en Kenia, Uganda y la República Centroafricana.

Francisco tenía presente el terrible atentado terrorista ocurrido en plena Semana Santa en la Universidad de Garissa, en Kenia que dejó un saldo de 147 muertos, incluidos 4 terroristas que participaron en la masacre militantes de la organización Al-Shabbaab.

Recordemos que los terroristas asesinaron a los guardias de la universidad mientras los alumnos aún dormían, hicieron detonar explosivos y tomaron decenas de rehenes en las habitaciones. Durante más de 15 horas estuvieron en control del centro de estudios.

Dejaron huir a los musulmanes y mantuvieron a decenas de cristianos como rehenes, según informó la Agencia France Press. Los terroristas separaron a los estudiantes por religión, preguntaron si eran cristianos o musulmanes, y abrieron fuego y decapitaron a aquellos que contestaron que profesaban el cristianismo.

Finalmente, los terroristas murieron en el enfrentamiento con la policía y los militares.

De los casi 900 estudiantes que tiene la universidad, 550 jóvenes lograron huir.

¡El golpe fue durísimo!

Y además hubo un silencio cómplice de la comunidad de naciones.

Nadie se solidarizó, sólo el papa Francisco. Un día después, en el Vía Crucis que se celebró en el Coliseo en Roma y al que acudieron miles de creyentes con velas encendidas el Papa Francisco se mostró muy crítico con la pasividad internacional ante el asesinato de cristianos en países como Kenia, Siria e Irak: “Vemos aún hoy a nuestros hermanos perseguidos, decapitados y crucificados por su fe en ti, bajo nuestros propios ojos o, a menudo, con nuestro silencio cómplice”.

Quizá por eso en el avión de Alitalia se le pregunto si tenía miedo, a lo que Francisco respondió que su único temor respecto a la seguridad “son los mosquitos” que hay en esa región. Y en broma les dijo a los reporteros que lo acompañaban “se los recomiendo, usen el spray para los mosquitos”.

Pero había amenazas de ISIS…

Y no sólo había advertencias del gobierno francés sino también de diferentes instancias y medios italianos quienes a través de columnas intentaron convencer a Francisco e inducirlo a cancelar la etapa del viaje, o en su defecto, que por ningún motivo usara un papamóvil descubierto. El Papa no hizo caso y se desplazó como siempre. Pero la gendarmería vaticana no pudo dormir durante esos días., había mucha preocupación por la integridad del líder religioso. Iban a territorio peligroso, y afortunadamente –a Dios gracias– la seguridad funcionó muy bien.

A su regreso de la gira, otro periodista le pregunta sobre la seguridad…

– En esta primera visita a África había preocupación por la seguridad. ¿Qué dice al mundo, qué piensa sobre que África es sólo víctima de las guerras y está sometida a la destrucción?

Su respuesta fue: “África es víctima, siempre explotada por las grandes potencias. De África venían vendidos los esclavos a América. Son potencias que sólo intentan tomar las grandes riquezas de África”.

“Es el continente más rico, pero no piensan en ayudar a crecer el país para que pueda trabajar, que todos tengan trabajo. Explotación, mártir de la explotación. Los que dicen que de África vienen todas las calamidades y las guerras no entienden bien el daño que hace a la humanidad algunas formas de desarrollo y por eso yo amo África, porque África ha sido una víctima de otras potencias…”.

Ahí la dejó. No respondió el tema de la seguridad, sólo dijo que su próximo viaje será a México y vendrá a visitar a la Virgen…

Eso sí, agregó: “Les doy las gracias por el trabajo. Ahora viene la comida, pero creo que ustedes ayunan porque tienen que trabajar con esta entrevista. Yo respondo a lo que sé, lo que no lo sé no lo digo porque no lo sé. No me lo invento”.

Pero, quien sí respondió fue el director de la gendarmería Vaticana, Doménico Giani.

Dice Andrea Tornielli, periodista especializado en asuntos vaticanos, que el comandante de la gendarmería vaticana después de que despegó el avión de la República Sudafricana respiró aliviado y no ocultó su satisfacción con los periodistas que acompañaron al Papa durante el viaje a África.

Afortunadamente todo salió bien, Bergoglio no sólo logró concretar toda su agenda sino que asistió a la mezquita que se encuentra en el barrio KM 5, en donde se verificaron hasta hace pocos días enfrentamientos, sino que fue recibido de forma muy emotiva.

Ese viaje fue el más vigilado. La gendarmería Vaticana trabajó intensamente coordinado con la policía local como es normal. Dice Tornielli que “los policías vaticanos se integraron con los soldados de la Minusca, las fuerzas de la ONU, los Cascos Azules de diferentes países africanos, principalmente de Senegal, que están bajo las órdenes de un comandante musulmán”.

Además había también militares estadounidenses de las Naciones Unidas, pero no se contrató a ninguna compañía de seguridad externa.

Además de la vigilancia aérea en Bangui se ocuparon los helicópteros de la ONU, eso sí, siempre había un gendarme vaticano a bordo.

La próxima visita será a México. Hay una gran coordinación del Comandante de la gendarmería con el estado Mayor Presidencial y de las policías locales.

Más vale…

En 2012 Giani estuvo en México para coordinar junto con el Estado Mayor Presidencial la visita de Benedicto XVI en Guanajuato. Hizo entonces varias recomendaciones para implementar la logística. Por ejemplo, en la Casa del Conde Rul, donde Ratzinger se entrevistara con el entonces presidente Felipe Calderón, el encargado de la seguridad pidió que el ingreso al inmueble se realizara por la parte de atrás, en el acceso a la Universidad de Guanajuato. También pidió francotiradores en azoteas y cierre de todo el centro histórico de Guanajuato.

¿Y ahora para febrero, que pedirá, cuando Francisco visite México?

Muy pronto lo sabremos.

Al margen.

¿Qué es la Gendarmería Vaticana?

En el Estado-Ciudad del Vaticano hay dos cuerpos armados, uno son los Guardias Suizos, famosos por sus vistosos uniformes, y la Gendarmería Vaticana que usa el clásico kepí azul.

Los dirige el comandante, Doménico Giani, quien es el principal responsable de la seguridad del Papa; su cargo es de inspector general de la gendarmería vaticana, es también responsable del cuerpo de bomberos del país más pequeño del mundo.

Actualmente la plantilla efectiva del cuerpo de gendarmería está compuesto de 130 hombres que se encargan de trabajos de prevención y seguridad, 24 horas al día siete días a la semana.

Dice Giani que ellos no son ángeles de la guarda como algunos los conocen… “No, porque los ángeles son una realidad celeste, nosotros los gendarmes operamos aquí en la tierra, con la ayuda de nuestro protector, San Miguel Arcángel”.

 
La Silla Rota