La metida de pata de Nayib Bukele

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El alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, metió la pata, políticamente hablando. En su intento de querer amedrentar al Fiscal General de la Republica, Douglas Meléndez, con un desafiante mitin político frente las  mismas instalaciones de la FGR en Santa Elena, en el que dio rienda suelta a su prepotencia lanzando improperios contra el Fiscal, se equivocó rotundamente.

Los antecedentes  del pequeño circo se encuentran en una red de cuentas electrónicas supuestamente organizada desde la alcaldía capitalina para desprestigiar a quienes consideran opositores del régimen o enemigos del alcalde.

El hecho de que Bukele haya retomado la consigna, estúpida por cierto, de decirle al pueblo qué o cuál periódico debe leer, solo refleja su responsabilidad en los ataques cibernéticos de que fueron víctimas La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy. En su miopía política, Bukele llegó al extremo de increpar al nuevo Fiscal reclamando porqué se le investigaba a él y no a otras personas, es decir tratando de imponerle una agenda al titular del Ministerio Público.

Esas estupideces solían ocurrir, sin mayores complicaciones, cuando los detalles no llegaban a la población sino hasta dos o tres días después; es decir cuando ya a nadie le importaba, pero ahora, con  la velocidad  mediática y la proliferación de las redes sociales, hacer lo que hizo Bukele fue, más que una metida de pata, una verdadera estupidez política.

El Fiscal Meléndez fue muy prudente, más de lo que hubiese sido otro en su lugar, lo que no debe ser interpretado por Bukele ni por sus seguidores, como falta de coraje o desconocimiento de las facultades que le confiere la Constitución; se equivoca quien así lo crea.

Nayib Bukele se equivocó de pe a pa al creer que podía amedrentar al Fiscal General de la República, pero si sus intenciones eran orquestar una campaña presidencial se equivocó de la a a la z.

No sabemos cuánto le costó a Bukele llevar a doscientas personas a su mitin a gritarle al Fiscal General; lo que sí sabemos es que por ese precio perdió un chance presidencial, si es que alguna vez lo tuvo.

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