El Salvador iguala en cifras de muertes violentas a las víctimas de la guerra en Siria

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Desde la Guerra Civil, en el país no acontecía un escenario tan salvaje y sanguinario como ahora. En los primeros dos meses del año, según datos de la propia Policía Nacional Civil (PNC), se han registrado unas 1.400 muertes violentas. La cifra supone un triste récord que sitúa a El Salvador como el más violento del planeta, junto con Venezuela y a la altura nada menos que de Siria, donde se libra una guerra bestial.

Los datos causan estupor: cada día se producen una media de 23 asesinatos. En enero pasado se produjeron 738 muertes violentas, mientras que en febrero fueron 661 y en lo que va de marzo las cifras no ceden.

En los primeros dos meses del pasado año, se habían contabilizado 643 cadáveres por homicidios (336 en enero y 307 en febrero) con una media de 18 muertes violentas diarias, que ya resultaban escandalosas, pero en la actualidad parecen hasta irrisorias si se analiza la escalada salvaje de delincuencia.

Las Naciones Unidas ya habla de “epidemia de violencia” y advierte que si la tendencia de sangre y locura callejera continúa, podrían alcanzarse en el país 55 asesinatos u homicidios diarios en un futuro no muy lejano.

Esas suposiciones no parecen algo descabellado. De continuar con las cifras actuales, El Salvador cerrará el año con 8.500 muertes violentas.

Según registros de Human Rights Watch, en Siria se están registrando en estos momentos una media de 24 muertes al día, en un contexto de conflicto bélico y luchas armadas contra el terrorismo. Para esta organización de derechos humanos, ese punto del planeta es hoy el más peligroso. Lo que sucede en El Salvador no se queda atrás, ni mucho menos. Es más, si se repasa su período más sangriento de muertes, durante la Guerra Civil, que duró doce años y se cobró la vida de 75.000 personas, el escenario actual supera fácilmente en víctimas al de aquel suceso.

El Salvador no tiene milicias yihadistas en su suelo, ni brigadas de la muerte de grupos fundamentalistas islámicos, pero sí pandillas sanguinarias latinas que ponen en vilo a la población a diario, con una impunidad que sorprende. Cuenta con las atroces ‘maras’, responsables de al menos un 65% de las muertes en las calles.

Las peligrosas maras Salvatrucha y 18

En ese contexto resaltan la ‘Salvatrucha’ y ‘Barrio 18’. La primera ha evolucionado de manera increíble, y ha pasado de ser una mera banda local a una auténtica organización transnacional de crimen organizado. Esta pandilla, en sus comienzos, atemorizaba solo a sus vecinos en las zonas que había ‘colonizado’ por la fuerza. Ahora es capaz de mantener en vilo y aterrorizar a ciudades y al país entero ante la incapacidad de las autoridades de controlarlos.

La mara ‘Salvatrucha’ se ha hecho tristemente famosa por su crueldad. Con el tiempo creció y hoy en día su número de miembros sigue aumentando. Por su parte, la mara Barrio 18 tiene una larga historia. Surgió en Los Ángeles como contrapunto a las actividades de los inmigrantes mexicanos, que formaban bandas, como Clanton 14, en las que solo aceptaban a compatriotas. Como reacción, los jóvenes rechazados organizaron finalmente su propia banda, a la que nombraron 18th Street Gang, conocida también como Calle 18, Barrio 18 o Mara-18.

Sus fundadores aceptaban a personas de distintas partes de América Latina, así como a afroamericanos, asiáticos y blancos: esta decisión hizo que Barrio 18 fuera la primera pandilla en romper la barrera racial, lo que favoreció mucho su crecimiento y finalmente convirtió a la banda en una de las más temibles de EE.UU.

Actualmente se considera el mayor grupo criminal internacional de Los Ángeles, California, con más de 10.000 miembros operando en la ciudad. Pero su ‘brazo’ más importante fuera de las fronteras de EE.UU. se sitúa en El Salvador.

Aquí, la mara Barrio 18 está organizada por ‘clicas’, grupos pequeños que habitualmente cuentan con unas 30 personas. Se calcula que sólo en El Salvador la banda tiene más de 70.000 miembros; cerca de 10.000 de ellos están encarcelados, pero esto no impide que la red siga funcionando, ya que se sabe que los líderes de la banda están entre rejas.

Según los datos de las encuestas, entre 2008 y 2013 la cantidad de miembros de la organización en El Salvador creció un 134,6%. Al mismo tiempo, pandilleros de la M-18 y la Salvatrucha cometieron más del 50% de los homicidios totales en 2014; un 35% de las víctimas eran miembros de las ‘clicas’. Hoy ya son los responsables del 65% de sus muertes.

 

 

 

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