El FMI vaticina para Venezuela una inflación récord del 720 por ciento

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El Fondo Monetario Internacional no ve en Venezuela cambios significativos en la senda económica, lo que sumado al descenso de los precios del petróleo, provocará que la crisis se agrave “con una caída estimada del PIB en casi el 18% durante 2015 y 2016 (la tercera mayor caída en el mundo)” y una inflación récord que cerró el pasado año en el 275 por ciento.

Según reseñó el diario El País, Venezuela es la que va a sufrir el mayor ajuste de la región, con una contracción que se proyecta del 8% para 2016. “No vemos que vaya a haber una corrección en el camino”, lamentó Alejandro Werner, director del FMI para la región.

El dato de inflación que presentó contrasta con las cifras que está dando Caracas, que la semana pasada indicó que los precios subieron un 141,5% el pasado año. “Los precios siguen trepando fuera de control”, advirtió.

La tasa del 275% de inflación es considerada un récord mundial por el FMI. La falta de divisas, explicó, Werner, está redundando en una escasez de bienes intermedios y provocando un desabastecimiento generalizado de bienes esenciales, incluidos los alimentos, lo que “acarrea consecuencias trágicas”. A esto se le suma la política de su Banco Central, que está desplomando el valor del bolívar.

El contexto regional

América Latina se prepara para una nueva recesión en 2016, por segundo año consecutivo y algo no visto desde la década de 1980, afectada por las agudas contracciones de Brasil y Venezuela, y en menor medida de Argentina y Ecuador, afirmó hoy el Fondo Monetario Internacional.

“El comienzo de 2016 ha sido difícil, como lo demuestran los recientes estallidos de volatilidad financiera, consecuencia de la incertidumbre acerca de la desaceleración económica en China, la caída de los precios de las materias primas y las divergentes políticas monetarias aplicadas por las economías avanzadas”, aseguró en una rueda de prensa.

La recesión regional prevista del 0,3% para este año, similar a la del pasado, viene dada en gran medida por la crisis que sufren Brasil, con un crecimiento negativo estimado del 3,5%, y Venezuela, del 8 %; a los que se suman Argentina, con un -1%, y en menor medida Ecuador, sobre el que el FMI no desveló el dato exacto.

En el caso de Brasil, Werner subrayó que “la disfuncionalidad del sistema político sigue demorando la adopción de una estrategia fiscal creíble para colocar la deuda pública en un sendero sostenible”, algo que ha provocado “rebajas en las calificaciones crediticias y un aumento de los costos de financiación”.

Werner dibujó un panorama más optimista para Argentina, al apuntar que las reformas económicas adoptadas por el nuevo gobierno de Mauricio Macri van “en la dirección correcta”, entre las que citó “el levantamiento de restricciones al mercado cambiario, la eliminación de varias restricciones al comercio internacional (…) y la supresión parcial de los subsidios a la energía”.

No obstante, reconoció que aunque se han mejorado “las perspectivas de crecimiento para el mediano plazo, (…) es probable que el ajuste genere una leve recesión en 2016”, que el FMI situó en un crecimiento negativo del 1% para este año.

En Ecuador, por su parte, el FMI indicó que dado “el continuado descenso de los precios del petróleo y la apreciación del tipo de cambio real, se prevé una recesión durante el año en curso”, frente a los pronósticos de un crecimiento positivo de un 0,1% realizados en octubre pasado.

“Este pronóstico también refleja las medidas de consolidación fiscal correspondientes a 2015 y 2016, las ajustadas condiciones financieras y el régimen de dolarización, que excluye la posibilidad de una respuesta de política monetaria”, subrayó Werner.

En el lado positivo, el Fondo situó a Chile (2,1%) , Colombia (2,7%) y Perú (3,3%), que continúan “un proceso de ajuste relativamente ordenado, en donde la combinación de políticas económicas (grandes depreciaciones del tipo de cambio, consolidación fiscal paulatina y políticas monetarias acomodaticias) ha evitado una contracción económica”.

Asimismo, el envés de los problemas que encara América del Sur son las buenas perspectivas de Centroamérica, México y el Caribe.

“Si bien América del Sur se ve fuertemente afectada por la caída de los precios de las materias primas, México, América Central y el Caribe se benefician del fortalecimiento de la economía de Estados Unidos y, en la mayoría de los casos, del abaratamiento del petróleo”, apuntó.

México crecerá en 2016 un 2,6%, dos décimas por debajo de lo que el FMI preveía en octubre, mientras que América Central y el Caribe lo harán a unas tasa más sólidas de un 4,2% y un 3,9%, respectivamente.

Por último, y como riesgos a la baja en 2016, Werner destacó que “la región sigue siendo particularmente vulnerable a una desaceleración mayor de la prevista en China –uno de los más importantes socios comerciales para la región– y a nuevas caídas de los precios de las materias primas”.

Asimismo “un mayor deterioro de la situación de Brasil podría provocar un cambio repentino en la valoración de los activos regionales” y una “menor demanda de exportaciones entre los socios comerciales integrantes del Mercosur”.