Día Mundial de la Diabetes: mitos y verdades sobre la alimentación que se debe seguir

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Dietas especiales y alimentos prohibidos. Para beber, agua o soda. Las gaseosas, por su parte, deben convertirse en algo del pasado. Y, por sobre todo, nada de dulces. Los mitos y verdades a medias en torno a la alimentación de las personas diabéticas son variados pero, en general, suelen confluir en una sola idea: las prohibiciones que deberían tener en cuenta quienes conviven con esta enfermedad crónica a la hora de elegir qué comer y qué no. Sin embargo, los especialistas aclaran que, lejos de tener que cumplir con rutinas estrictas y consumir solo un pequeño número de comidas, hoy en día un plan alimentario para personas diabéticas no deja casi alimentos excluidos: la clave está en el tamaño de las porciones.

En el Día Mundial de la Diabetes, debemos entender que en nuestro país hay más enfermos de diabetes de lo que imaginamos. En el caso de la diabetes tipo 1, se presenta cuando el cuerpo no genera insulina, la hormona que regula el nivel de glucosa, o azúcar en la sangre. En cambio, la diabetes tipo 2 corresponde a la mayoría de los casos, y sucede por una producción insuficiente de insulina por parte del páncreas. Está asociada a la obesidad, el sedentarismo y los malos hábitos alimentarios, y suele aparecer en adultos aunque los médicos cada vez más la diagnostican en edades tempranas.

Dietas estrictas y el fantasma de los hidratos de carbono

Una de las creencias más extendidas es la de un plan alimentario especial que supuestamente debieran seguir los pacientes con diabetes. Todos los diabéticos, niños y grandes, deben comer igual que una persona no diabética. No deben tener una dieta especial, salvo dos o tres ajustes muy pequeños, que en realidad también son para todos. El primero de estos, indica, es hacer a un lado las bebidas azucaradas desde el momento en que se tiene un diagnóstico. Las bebidas con azúcar producen un pico en la sangre que es muy difícil de controlar, y eso en realidad se le puede decir a cualquiera, porque una persona que trabaja y que es sedentaria se tiene que cuidar mucho de las calorías. Sí pueden tomar todas las infusiones con edulcorante y las gaseosas y gelatinas que no tienen azúcar.

Los hidratos de carbono, uno de los macronutrientes junto con las proteínas y las grasas, también suelen ser un motivo de advertencia por la glucosa que aportan. Hay que aprender a incorporar en todos los menúes mucha verdura y cuidarse en la porción de lo que sube más, que son los almidones. Así que es muy importante una variedad de verduras, no solo las de hojas, porque hay médicos que dicen que pueden consumir verduras verdes, pero por qué no tomate, coliflor, brócoli, palmitos, champignones, zapallitos o berenjenas, que vienen muy bien para llenar un poquito la panza y comer menos de lo que nos gusta tanto, que es lo que tiene harina.

Los médicos especialistas sostienen que en la actualidad las restricciones absolutas no suelen ser parte de las indicaciones en el consultorio. “Tratamos de decir que no hay prohibidos. Lo que tiene que quitarse siempre son los excesos y el paciente que tiene diabetes debe saber en dónde se encuentra una cantidad mayor de hidratos de carbono para seleccionar la cantidad que puede ingerir. Pero puede comer arroz, fideos, papas o pan. El asunto es que que coma la cantidad que sea adecuada a su situación nutricional y al momento biológico que está viviendo, explican.

Pensar en productos diet o light como beneficiosos para personas diabéticas es otra de las versiones que más fácilmente pueden aparecer. Y si bien las gaseosas sin azúcar son una opción, esto no siempre se traslada a otros productos. “Lo que pasa es que cuando uno está comiendo algo que es dietético tiene la sensación de que puede comer cantidades ilimitadas y esto no es así. Aseguran los especialistas.

 

La tentación social

Pero del otro lado de la vereda, un sinfín de comidas dulces suelen ser la tentación de muchos. Y un interrogante es qué sucede en eventos sociales, allí donde por lo general, sobran las calorías en comidas y bebidas. “Si el paciente va a una fiesta y hay torta, puede comer una porción. Quien use insulina y esté educado, sabrá qué cantidad de insulina extra deberá colocarse para que ese contenido de azúcar que comerá en la torta no le aumente desproporcionadamente la glucosa en la sangre. Y si es un diabético tipo 2, que toma pastillas y está en un ambiente de una reunión, tiene que ser moderado. Ahí entran los consejos cuando hay a una actividad social, que conviene tomarse un plato de sopa o comerse una fruta en casa antes de salir, cuestión de no llegar desesperado de hambre.

La importancia de cumplir con las cuatro comidas, e incluso tener colaciones, es otro punto en el que coinciden los especialistas. “Los obesos por ahí no desayunan, no almuerzan y tal vez se comen todo a la noche. Esas horas que no comieron en realidad lo que hicieron fue estimular al cuerpo para que se ponga en modo ahorro. Piensan que les viene bien para adelgazar y en realidad es al revés. En el sobrepeso y en un diabético tipo 2, la comida es la principal aliada y no la enemiga.