¿Cuáles son las verdaderas señales de la sequía?

Mediante un enfoque innovador, científicos de la Universidad de California Riverside advirtieron los impactos reales de estos fenómenos climáticos

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La sequía es una grave amenaza ambiental en todo el mundo con impactos duraderos en la sociedad, el medio ambiente y la economía.

Se espera que el cambio climático aumente su gravedad, intensidad, frecuencia y duración de las sequías, provocando cambios inesperados en los ecosistemas naturales y reduciendo los recursos hídricos.

La gestión de cuencas hidrográficas será más desafiante en el futuro. Ahora, una nueva investigación contradice una creencia común, y destaca que la falta de precipitaciones no es el único indicador de sequía.

El estudio, publicado en el Journal of Hydrology, introduce un nuevo enfoque para comprender y medir los períodos secos. El reciente análisis se centra en dos factores cruciales: el nivel total del agua y el flujo base en los arroyos.

La Universidad de California Riverside lidera un estudio detallado sobre el flujo base, revelando su importancia en la gestión del agua y los servicios ecosistémicos

El primero, a menudo analizado por los investigadores como indicador clave, está influenciado tanto por el deshielo como por las precipitaciones. El flujo base, que se examina con menos frecuencia debido a desafíos de medición anteriores, representa el segmento del tránsito que se origina en el agua subterránea.

Dado que el flujo base es parte integral de la gestión del agua y los servicios ecosistémicos debido a su fuerte conexión con el líquido subterráneo, un equipo de la Universidad de California (UC) Riverside inició un examen más detenido de este aspecto que frecuentemente se pasa por alto. “La gente suele utilizar la lluvia como indicador de sequía porque es más fácil de medir. Pero hay otros tipos de sequía y cada uno tiene sus propios impactos -expicó el coautor del estudio, el profesor Hoori Ajami-. Necesitábamos una nueva forma de ver cuánto tiempo tarda una forma de sequía en convertirse en otra”.

Las sequías se pueden agrupar en cuatro tipos básicos: meteorológicas o climatológicas, hidrológicas, agrícolas y socioeconómicas. En general, este hecho suele comenzar con una de la primera clase, correspondiente a períodos de déficit de precipitaciones en una región, y luego se propaga a lo largo del ciclo hidrológico dando lugar a diferentes clases. En particular, una sequía hidrológica asociada con un bajo caudal puede ocurrir lentamente y durar meses o años, causando impactos devastadores en los ecosistemas y muchos sectores económicos.

Investigadores desafían la creencia común sobre las sequías, destacando que la falta de precipitaciones no es el único factor a considerar en su medición

Los investigadores señalaron que el flujo base es parte de una categoría llamada sequía hidrológica, que tiene implicaciones significativas para la disponibilidad de agua para el consumo, el riego y la higiene. También afecta considerablemente la salud de la vida silvestre, las plantas y los ecosistemas en general. Lo que es más serio, la grave sequía hidrológica representa una amenaza para la estabilidad de la infraestructura.

Un cambio en las mediciones

En un esfuerzo por definir mejor el comienzo y la conclusión de la sequía hidrológica, el equipo de UC Riverside examinó tres décadas de datos de más de 350 ubicaciones en todo Estados Unidos. Su investigación abarcó exclusivamente el caudal base en arroyos o ríos no afectados por actividades humanas, sin embalses ni presas.

Los hallazgos revelaron que el inicio y la terminación de las sequías hidrológicas están influenciados por el clima y la geografía típicos de un área. Los tiempos de recuperación después de la sequía de lluvias variaron: algunas áreas, como partes de Kansas, tardaron hasta 41 meses en recuperarse, mientras que otras, como el área de Arroyo Seco cerca de Pasadena, California, se recuperaron en casi 12 meses.

La sequía, una amenaza ambiental global, impacta no solo la sociedad y la economía, sino también los ecosistemas naturales, con cambios inesperados y reducción de recursos hídricos

Es importante adoptar estrategias de gestión del agua específicas para el sitio en lugar de una solución universal. Queda claro que no podemos implementar una solución única en todas partes y para todos los arroyos. Nuestros enfoques deben ser específicos del sitio. Cuando llegué por primera vez a California en 2016, la gente me preguntaba si se había acabado la sequía. Querían saber si nuestras cuencas se habían recuperado. Este nuevo estudio muestra que pueden pasar algunos años más hasta que vuelvan a la normalidad.

Los resultados del estudio se alinean con investigaciones anteriores, que indican una respuesta retrasada de los acuíferos subterráneos a la escasez de precipitaciones. Como éstos son vitales para la agricultura y proporcionan el flujo base de los ríos, la extracción excesiva de agua subterránea durante la sequía puede provocar el desarrollo de sumideros, poniendo así en peligro la infraestructura.

Un mensaje clave que queremos enviar es que la gente debe tener cuidado con el manejo del agua que tienen. Debido al aumento de las temperaturas, la sequía del flujo base es cada vez más prolongada y más grave en muchas partes del país. Y debido a que los límites de las cuencas hidrográficas a menudo cruzan fronteras estatales o internacionales, preservar los preciosos recursos hídricos requerirá más cooperación.