Cómo afrontar la esclerosis múltiple, la ‘enfermedad de las mil caras’

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La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica que afecta al sistema nervioso central, formado por el cerebro y la médula espinal. El sistema inmunitario normalmente protege al cuerpo, pero en la esclerosis múltiple ataca a la mielina de las células nerviosas (neuronas) por error. Los nervios se extienden a lo largo de todo el cuerpo, así que la esclerosis múltiple puede manifestarse en muchas partes del organismo y hacerlo de maneras muy diferentes. 

Además, no todos los síntomas aparecen en todas las personas, ni lo hacen con la misma intensidad, por lo que se suele llamar ‘la enfermedad de las mil caras’. Pese a todo, hay algunos más comunes que otros que pueden darnos pistas para un diagnóstico temprano. Entre ellos podemos encontrarnos:

  • Fatiga: La sensación de estar cansado, incluso habiendo dormido las horas necesarias. Esta fatiga suele incrementarse conforme pasa el día.
  • Problemas de vista: Visión borrosa o doble, dolor en los ojos e incluso pérdida de la visión de forma parcial o total.
  • Reducción de la movilidad: La coordinación o la musculatura se ven afectadas por la esclerosis, provocando espasmos musculares, rigidez o caídas.
  • Problemas en la función cognitiva: Se puede observar una dificultad en el procesamiento de la información, falta de concentración y memoria o problemas a la hora de encontrar palabras.
  • Trastornos del habla y deglución: Dificultad para articular palabras correctamente, problemas de control del movimiento de la lengua o disfagia.
  • Problemas emocionales como la depresión o la ansiedad: Muy comunes debido a los desafíos que las personas que lo padecen se encuentran en el día a día.. Aunque a día de hoy no existe un tratamiento que cure la esclerosis múltiple, en los últimos años ha habido un cambio sustancial en su tratamiento y manejo gracias a la aparición de nuevos fármacos que modifican su curso.

Fortaleza ante la adversidad

La salud mental describe nuestro estado emocional, psicológico y social. Toca todos los aspectos de nuestra vida: cómo nos sentimos, pensamos y actuamos. Una salud mental sana nos ayuda a cuidar mejor nuestra salud general, manejar mejor el estrés, relacionarnos bien con los demás y tomar buenas decisiones. 

Hacerse cargo de un diagnóstico de esclerosis múltiple no es fácil y hay quien puede sentirse atemorizado, desconcertado o angustiado. Son sentimientos habituales, pero sin duda la mejor forma de afrontar el día a día es adoptando una actitud positiva. Los expertos insisten en que mantener un buen estado de ánimo es una condición indispensable para mejorar la calidad de vida y hacer frente a la enfermedad. 

Desarrollar la resiliencia es clave no solo para lidiar adecuadamente con la patología, sino también para adaptarse y crecer como persona conviviendo con ella. Se trata de la capacidad de recuperarse de circunstancias difíciles, de sentirse satisfecho con la vida a pesar de los desafíos. No se trata de engañarse ni de ignorar la realidad, sino de adaptarse a ella de manera optimista.