Acusan a Rusia de poner al mundo en peligro de hambruna

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Rusia pone al mundo en peligro de hambruna con el bloqueo de las exportaciones de granos
de Ucrania y las restricciones sobre sus propios envíos, según acusó ayer el jefe de la
diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell.
Las amenazas sobre la seguridad alimentaria y la “batalla de relatos” con Rusia sobre la
realidad de las sanciones impuestas a Moscú, hay que decir, estarán en el centro de las
reuniones de mañana entre los ministros de Relaciones Exteriores del bloque en
Luxemburgo.
“Estamos dispuestos a trabajar con la ONU para prevenir cualquier impacto indeseable de
nuestras sanciones sobre la seguridad alimentaria mundial”, aseguró Borrell en un artículo
publicado en su blog oficial.
El jefe de la diplomacia europea denunció “la opción política consciente de Rusia de
‘militarizar’ las exportaciones de cereales y utilizarlas como herramienta de chantaje contra
cualquiera que se oponga a su agresión” en Ucrania.
Si no se reanudan las exportaciones ucranianas por barco, se podría producir “una
catástrofe alimentaria mundial”, advirtió Borrell.
“Rusia transformó el mar Negro en una zona de guerra, bloqueando las expediciones de
cereales y fertilizantes procedentes de Ucrania (…) y también aplica cuotas y tasas a sus
propias exportaciones de cereales”, señaló.
Según el responsable europeo, las sanciones impuestas por el bloque no prohiben que
Rusia exporte grano, siempre y cuando las personas o entidades sancionadas no estén
implicadas en las operaciones. “Somos totalmente conscientes de que hay una ‘batalla de
relatos’ sobre esta cuestión” de las sanciones, admitió.
CUADRO DE SITUACIÓN
Usualmente, 90% del trigo y otros granos de los campos ucranianos son exportados a los
mercados mundiales por mar, pero se han visto retenidos por los bloqueos rusos en la
costa del Mar Negro. De esta manera, parte del grano está siendo redirigido a través de
Europa por tren, carreteras y ríos, pero la cantidad es apenas una gota en un cubo si se
compara con los volúmenes que se manejan en las rutas marítimas. Los embarques están
acumulados además porque el ancho de vía de los ferrocarriles en Ucrania no se
corresponde con el de sus vecinos al oeste.
El viceministro de Agricultura ucraniano, Markian Dmytrasevych, pidió ayuda a los
legisladores de la Unión Europea para exportar más grano, incluso mediante la expansión
del uso de un puerto rumano en el Mar Negro, construir más terminales de carga en el río
Danubio y eliminar trabas burocráticas para el cruce de carga en la frontera polaca, pero
eso significa alejar los alimentos de quienes los necesitan.
“Ahora hay que dar la vuelta a Europa para regresar al Mediterráneo. Eso realmente ha
añadido un costo enorme al grano ucraniano”, lamentó Joseph Glauber, especialista
Instituto de Investigación sobre Políticas Alimentarias en Washington.
Ucrania solamente ha conseguido exportar entre 1,5 millones y 2 millones de toneladas de
granos desde el comienzo de la guerra, comparado con los más de 6 millones previos,
explicó Glauber, ex economista en jefe del Departamento de Agricultura de Estados
Unidos.
Los granos rusos tampoco están saliendo de su país. Moscú dice que las sanciones de
Occidente contra sus industrias bancarias y naviera imposibilitan que Rusia exporte
alimentos y fertilizantes y están disuadiendo a compañías extranjeras de que lo
transporten. Los funcionarios rusos insisten en que se retiren las sanciones para poder
enviar sus granos a los mercados globales.
Como se sabe, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, acusa a Rusia de haber
provocado la crisis global de alimentos. Occidente coincide, y lo fundamenta en que Rusia
está usando los alimentos como un arma más

Rusia pone al mundo en peligro de hambruna con el bloqueo de las exportaciones de granos
de Ucrania y las restricciones sobre sus propios envíos, según acusó ayer el jefe de la
diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell.
Las amenazas sobre la seguridad alimentaria y la “batalla de relatos” con Rusia sobre la
realidad de las sanciones impuestas a Moscú, hay que decir, estarán en el centro de las
reuniones de mañana entre los ministros de Relaciones Exteriores del bloque en
Luxemburgo.
“Estamos dispuestos a trabajar con la ONU para prevenir cualquier impacto indeseable de
nuestras sanciones sobre la seguridad alimentaria mundial”, aseguró Borrell en un artículo
publicado en su blog oficial.
El jefe de la diplomacia europea denunció “la opción política consciente de Rusia de
‘militarizar’ las exportaciones de cereales y utilizarlas como herramienta de chantaje contra
cualquiera que se oponga a su agresión” en Ucrania.
Si no se reanudan las exportaciones ucranianas por barco, se podría producir “una
catástrofe alimentaria mundial”, advirtió Borrell.
“Rusia transformó el mar Negro en una zona de guerra, bloqueando las expediciones de
cereales y fertilizantes procedentes de Ucrania (…) y también aplica cuotas y tasas a sus
propias exportaciones de cereales”, señaló.
Según el responsable europeo, las sanciones impuestas por el bloque no prohiben que
Rusia exporte grano, siempre y cuando las personas o entidades sancionadas no estén
implicadas en las operaciones. “Somos totalmente conscientes de que hay una ‘batalla de
relatos’ sobre esta cuestión” de las sanciones, admitió.
CUADRO DE SITUACIÓN
Usualmente, 90% del trigo y otros granos de los campos ucranianos son exportados a los
mercados mundiales por mar, pero se han visto retenidos por los bloqueos rusos en la
costa del Mar Negro. De esta manera, parte del grano está siendo redirigido a través de
Europa por tren, carreteras y ríos, pero la cantidad es apenas una gota en un cubo si se
compara con los volúmenes que se manejan en las rutas marítimas. Los embarques están
acumulados además porque el ancho de vía de los ferrocarriles en Ucrania no se
corresponde con el de sus vecinos al oeste.
El viceministro de Agricultura ucraniano, Markian Dmytrasevych, pidió ayuda a los
legisladores de la Unión Europea para exportar más grano, incluso mediante la expansión
del uso de un puerto rumano en el Mar Negro, construir más terminales de carga en el río
Danubio y eliminar trabas burocráticas para el cruce de carga en la frontera polaca, pero
eso significa alejar los alimentos de quienes los necesitan.
“Ahora hay que dar la vuelta a Europa para regresar al Mediterráneo. Eso realmente ha
añadido un costo enorme al grano ucraniano”, lamentó Joseph Glauber, especialista
Instituto de Investigación sobre Políticas Alimentarias en Washington.
Ucrania solamente ha conseguido exportar entre 1,5 millones y 2 millones de toneladas de
granos desde el comienzo de la guerra, comparado con los más de 6 millones previos,
explicó Glauber, ex economista en jefe del Departamento de Agricultura de Estados
Unidos.
Los granos rusos tampoco están saliendo de su país. Moscú dice que las sanciones de
Occidente contra sus industrias bancarias y naviera imposibilitan que Rusia exporte
alimentos y fertilizantes y están disuadiendo a compañías extranjeras de que lo
transporten. Los funcionarios rusos insisten en que se retiren las sanciones para poder
enviar sus granos a los mercados globales.
Como se sabe, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, acusa a Rusia de haber
provocado la crisis global de alimentos. Occidente coincide, y lo fundamenta en que Rusia
está usando los alimentos como un arma más