A veinticinco años de los Acuerdos de Paz…otra perspectiva

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Por  Mauricio Eduardo Colorado

A veinticinco años de haberse firmado los acuerdos de paz en Chapultepec, Mèxico, vale la pena hacer un nuevo análisis de còmo ha evolucionado el proceso de paz en nuestro país.

Si se tiene como premisa la tesis de Lenin, la firma de los acuerdos, solamente fuè una tregua estratégica en el conflicto para dar un respiro a la fuerza insurgente que se encontraba exhausta física y económicamente  para continuar con la agotadora guerra popular prolongada, al igual que los financistas de tan costoso evento, y se vieron obligados a buscar una forma que les permitiera llegar a un histórico momento en que se les permitiera llegar a un estado en que se les pudiera calificar como no derrotados, y les permitiera continuar una guerra política –sin armas y sin muertos- pero de todos modo, una fase diferente de la misma guerra.

De esa forma, y con la imagen de que en la guerra no hubo vencedores ni vencidos, la guerra continuò a nivel político, con todo tipo de recursos poco o nada transparentes, para lograr buena parte del poder  en relativo poco tiempo. Sin embargo, el gran escollo de lo que la izquierda consideraba una victoria a largo plazo, fueron las condiciones negociadas con el gobierno, que impuso como primera y primordial condición, el respeto a la Constituciòn y las leyes de la Repùblica, lo que en la actualidad se refleja en una legìtima actuación de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia.

Sin embargo del actuar gubernamental, que festinadamente procura conducir al país sobre los pasos de Venezuela y Cuba, que persisten en llevar un rumbo de pobreza para los gobernados, y de riqueza extrema para los privilegiados que detentan el poder, finalmente algunos ciudadanos de los apàticos, están tomando conciencia  del peligro que representa la poca o ninguna actividad por obstaculizar a los enemigos de la democracia, en su ruta para llevar al país por el oscuro camino de la demagogia y la tenebrosa ruta de la vida fácil y poco complicada de recibir y recibir sin dar nada a cambio ni esforzarse por obtener lo necesario y suficiente para sobrevivir.

Dicha teoría, ha sido propuesta por el gobierno en forma oficial, con programas distorsionados como el de los “ninis” (gente que ni estudia ni trabaja) a quienes se premia y estimula para que continùen esa forma de vivir, creyendo que,de esa forma, aseguraràn los votos, en una próxima justa electoral, o subiendo salarios mínimos, contra viento y marea, aunque eso signifique retiro y quiebra de empresas, con el  consiguiente desempleo y crisis en los hogares afectados por la “ ilustre pensada” del gobierno.

La extrema crisis financiera del país, y la medida de aprobar un desastroso presupuesto a base de mandar a trabajar nuevamente al “hombre del maletìn” no nos permite mantener ningún entusiasmo por la llegada de 25 años de los acuerdos de paz. Una realidad nacional donde la seguridad pública brilla por su ausencia, y una tenebrosa realidad en la cual las pandillas se han apoderado de territorios enormes a base de muerte inmediata sin juicio ni garantías mas que la voluntad de los dirigentes de las pandillas que dejan indefensa a la sociedad trabajadora y honrada, nos obliga a sostener que nada ni nadie puede estar satisfecho con la situación nacional, sometida a las pandillas.

El poder del mal, ha cobrado tal fuerza que sin ninguna vergüenza proponen “negociar” con el gobierno para abandonar ese criminal accionar. Terminar con el crimen no puede ser objeto de negociación, ya que es obligación natural comportarse correctamente a cambio de nada. La propuesta de celebrar un nuevo acuerdo de paz, entre polìticos que tenemos en la actualidad, no nos parece garantía de nada, ya que quienes representaràn a las partes, no nos garantizan honorabilidad ni rectitud en esos futuros y nuevos acuerdos de paz.