2016 se convierte lentamente el segundo año más violento de la historia reciente de El Salvador

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A mediados de octubre, El Salvador había registrado una baja del 17,5 % de homicidios respecto a 2015, lo que el Gobierno atribuyó a su política de seguridad de choque, sin embargo, los asesinatos de la última semana (50 en tan solo dos días) apuntan a que el 2016 se convertirá, al menos, en el segundo año más violento de la historia salvadoreña.

Entre enero y febrero los asesinatos se incrementaron un 117,6 %, respecto al mismo lapso del 2015, el más violento desde 1999 y que cerró con 6.657 homicidios.

Para el 6 de marzo la cifra estaba un 113,5 % por encima que en la misma fecha de 2015, y tres días antes fue perpetrada por pandillas la segunda masacre con más de 10 víctimas desde 2010.

Este suceso encendió las alarmas y el Gobierno habló de Estado de Sitio, Toque de Queda, declaración de emergencia, incluso de armar a la población.

“No queda otro camino” para combatir a las pandillas que la “guerra”, y en este Gobierno “no hay espacio para diálogo” o para “treguas”, dijo el presidente Salvador Sánchez Cerén el 7 de marzo pasado.

Para abril, el país había recrudecido el régimen en las cárceles que albergan pandilleros, se trató de cortar toda comunicación de las prisiones con el exterior, se sacaron más soldados a las calles y se creó una unidad elite de 1.000 elementos para perseguir a columnas armadas de “mareros” en la zonas rurales.

Desde entonces, el Gobierno ha apostado todo a la violencia y a “medidas extraordinarias” y la oposición en la Asamblea Legislativa le dio 152 millones para armar a sus huestes y asegurar las cárceles.

Al final del primer semestre del 2016 y con varios meses de “medidas extraordinarias” ejecutadas, El Salvador acumuló 3.023 muertes violentas, un 5,8 % superior a las 2.874 del 2015.

Sin embargo, a partir del mes de agosto se registró la primera disminución en los asesinatos desde 2014.

A partir agosto los datos siguieron disminuyendo hasta llegar al 19 de octubre, cuando se alcanzaba la cifra de 4.431 personas asesinadas, un 17,5 % menos que las 5.363 muertes violentas del mismo lapso de 2015.

El promedio de asesinatos en estos 293 días se situó en 15,12 y, de continuar esta tendencia, el 2016 podría cerrar con aproximadamente 5.535 muertes violentas. Una cifra de cerca de 100 asesinatos mayor a la prometida en una rueda de prensa por el director de la Policía, Howard Cotto.

Pero, la promesa del comandante policial solo alcanza para que el 2016 se lleve el deshonroso título del segundo año más violento de la historia reciente de El Salvador. Desde 1999, ningún año, exceptuando al 2015, ha alcanzado los 5.000 asesinatos.