Programa México de la MS 13 podría ser refugio para pandilleros que huyen del país

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La Mara Salvatrucha lleva siete años consolidando una posible ruta de escape hacia México en caso de que su estructura necesite sacar la cabeza de El Salvador. El plan fue dado a conocer a principios de marzo mediante una acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra 14 miembros fundadores de la pandilla.

“Seleccionaron a varios líderes para llevar adelante las operaciones de la Mara Salvatrucha en México en caso de que el gobierno salvadoreño intentara cerrar la estructura de liderazgo de la organización en El Salvador”, indica la acusación fiscal del Distrito de New York.

El plan llamado “Programa México” comenzó en 2015 con el propósito de estructurar y mejorar la presencia de la pandilla en ese país. Además de facilitar las comunicaciones con los líderes en los Estados Unidos y aumentar el poder económico de la estructura. No obstante, también tenía el propósito de consolidar una «segunda estructura de mando» como plan de contingencia frente a la situación política en El Salvador.

Según Juan Martínez d’Aubuisson, antropólogo salvadoreño, en entrevista con la Voz de América, “El programa México no buscaba controlar un territorio en ese país. Tampoco buscaba inicialmente recibir refugiados. El programa nació para trabajar redes de coyotaje (paso ilegal de migrantes), droga, dinero, negocios… pero la guerra de 2015 (entre el gobierno de El Salvador y las pandillas) hace que el programa sí se vuelva una especie de ruta de escape”.

En 2015, tras la ruptura de una tregua entre el gobierno de Mauricio Funes y las pandillas, los homicidios en ese país se elevaron a 103 por cada 100.000 habitantes. Una tasa homicida no vista ni siquiera en la guerra civil salvadoreña. Esto obligó al gobierno izquierdista de Salvador Sánchez Cerén a declararle la guerra militar a las pandillas. Un golpe que obligó a la Mara Salvatrucha a reestructurarse.

“La estructura de la pandilla era administrativa no bélica. Por eso la policía y el ejército derrotaron militarmente a las pandillas en esos años”, agrega d’Aubuisson. “De alguna manera eso hizo que el programa México comenzara a recibir gente… y ahora con esto del régimen de excepción pretendió, sin llegar a ser masivo, recibir a algunas personas que estaban huyendo”.

El Salvador lleva un año bajo régimen de excepción luego de una violenta ola de asesinatos ocasionada por las pandillas a finales de marzo del año pasado. La masacre que le cegó la vida a 87 personas en un fin de semana provocó que el gobierno de Nayib Bukele solicitara a la Asamblea legislativa la aprobación de un régimen de excepción que ha sacado a las pandillas de los barrios donde operaban.

Tanto la Mara Salvatrucha como el Barrio 18 en sus dos facciones, Sureños y Revolucionarios, han quedado casi desestructuradas en El Salvador, según lo han señalado las autoridades salvadoreñas. De 118.000 miembros enlistados en las pandillas, la Policía salvadoreña asegura haber capturado a más de 67.000 en el año que el país lleva bajo régimen de excepción. Esto adicional a los 17.000 pandilleros que yacían en las cárceles previo al régimen. El resto, aseguran, ha huido.

“Muchos pandilleros han huido. No necesariamente organizados. Han huido por su cuenta y han buscado refugio en Honduras y Guatemala. Entiendo que hay clicas (grupos) enteras que han huido a esos países. Otras a México”, asegura el antropólogo d’Aubuisson, quien señala que hay indicios importantes de que la base social de la pandilla, es decir los «soldados de calle», han recibido una real embestida con el régimen de excepción.

Contrario a la situación con los ranfleros (cabezas fundadoras o líderes) quienes no han sido extraditados hacia Estados Unidos pese a ser reclamados por la nación norteamericana, y tampoco han desfilado en la propaganda estatal que promueve una «guerra contra las pandillas».

Aunque la magnitud del golpe a las estructuras pandilleriles es aún desconocida, la percepción es que al menos en las calles, las maras están desestructuradas.

La acusación fiscal de EE.UU

Los programas de las pandillas, como el «Programa México», son la manera en que estas estructuras organizan a sus clicas (grupos de pandilleros) con un propósito en específico como crear conexiones con el narcotráfico, disputas territoriales y «proporcionar refugio seguro para sus miembros buscados por las fuerzas del orden», destaca la acusación fiscal estadounidense.

Algunos de esos programas son «Programa East Coast» y «Programa Los Ángeles», en Estados Unidos; «Programa México», en México y «Programa Libertad» y «Programa Centrales», en El Salvador, entre otros. Con los cuales la pandilla mueve dinero, droga y otros ilícitos.

El «Programa México» que inició como negocio y que ahora podría ser un refugio para los pandilleros que huyen de El Salvador fue iniciado por Hugo Armando Quinteros Mineros, conocido como “Flaco de Francis Locos», un ranflero fundador de la Mara Salvatrucha aparentemente preso en El Salvador quien, a inicios de marzo, fue negado en extradición a Estados Unidos por el gobierno de Nayib Bukele.

Varios líderes pandilleros se asentaron en México desde 2014 bajo el liderazgo del Flaco de Francis Locos. Ahí, según la acusación fiscal, se relacionaron con los poderosos grupos del narcotráfico en ese país.

Flaco fue detenido en 2021 y la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de El Salvador se niega a aceptar la petición de extradición de EE.UU.

«Los Líderes del Programa México buscaron explotar las rutas migratorias en México para proporcionar ventajas estratégicas y monetarias a la MS-13; extorsionaron a grupos de migrantes y cobraron tarifas de protección para el salvoconducto. Miembros de la MS-13 fueron traficados desde México a varios lugares de los Estados Unidos, incluso al Distrito Este de Nueva York», agrega la acusación fiscal.

Con las recientes capturas de Marlon Menjívar, alias Rojo de Park View y Vladimir Antonio Arévalo, alias Vampiro, el golpe para el programa podría ser fatal.

La huída a los países vecinos

No hay un dato exacto de cuántos pandilleros salvadoreños han huido hacia países vecinos. Sin embargo, Guatemala y Honduras, los países fronterizos con El Salvador, han reportado varias capturas de pandilleros.

Hasta el 14 de marzo, el ministro de Gobernación de Guatemala, David Napoleón Barrientos, informó de la captura de 13 pandilleros salvadoreños en territorio guatemalteco. Este número se suma a los 115 capturados al cierre del año 2022.

Mientras que Honduras, desde diciembre del año pasado, mantiene al menos 800 elementos de seguridad desplegados en las fronteras con El Salvador para evitar el paso de pandilleros hacia territorio hondureño. Seguridad de ese país ha informado varias capturas.

Los salvadoreños pueden ingresar a Honduras o Guatemala solo con el Documento Único de Identidad. El problema principal que señalan las autoridades de los países vecinos son los «puntos ciegos» cercanos a las fronteras, es decir, las rutas no oficiales por donde se puede ingresar a estos países sin ser detectados por las autoridades migratorias. Es imposible, por el momento, saber cuántos pandilleros salvadoreños han huido de El Salvador por rutas ilegales.