Masacre en una iglesia de Testigos de Jehová en Hamburgo

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Fue provocada por un antiguo miembro de los Testigos de Jehová: un alemán de 35 años y con permiso de armas

Una mujer embarazada de siete meses y su bebé -una niña- figuran entre las ocho víctimas mortales del tiroteo registrado anoche en un templo de los Testigos de Jehová en Hamburgo, incluido el agresor. Además, otras ocho personas resultaron heridas y cuatro de ellas permanecen en estado grave. Los hechos ocurrieron en la noche del viernes cuando una cincuentena de testigos de Jehová se hallaban reunidos celebrando un oficio religioso. La rapidez con la que actuaron las fuerzas especiales evitaron que la tragedia hubiera tenido aún más alcance.

El autor de la masacre, un alemán de 35 años y con permiso de armas, se suicidó al verse acorralado por las fuerzas especiales de la policía. No tenía antecedentes y su estado metal era aparentemente estable. En febrero, fue sometido a un control de armas sin previo aviso por parte de las autoridades como parte de los controles rutinarios y se le mantuvo la licencia. El agresor ha sido identificado como Philippe F. y había sido miembro de los Testigos de Jehová hasta hace un año y medio. Se desconoce si fue expulsado de la misma o la abandonó por decisión propia. En todo caso, según las declaraciones recabadas por la Fiscalía entre los testigos “no lo hizo de buenas maneras”.

Los hechos, que han conmocionado el país, se sucedieron con celeridad. En la reconstrucción presentada en rueda de prensa por las autoridades de Interior de Hamburgo, la tragedia arrancó a las 21:00 horas. Las primeras alarmas llegaron sólo cuatro minutos después y de la mano de una mujer herida en su propio coche, que tenía aparcado frente al edificio de los Testigos de Jehová. Cuando el agresor abandonó el vehículo para acceder al edificio, por una de sus ventanas, la mujer condujo hasta una gasolinera cernada y pidió ayuda. Un testigo presencial, que captó con su teléfono móvil algunas imágenes desde su casa, explicó que escuchó al menos 25 disparos tras entrar el hombre en el edificio y, ya unos minutos más tarde, un único tiro más.

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Siete personas muertas y ocho heridos en un tiroteo en una iglesia de Testigos de Jehová en Hamburgo

Se dio la alarma. A las 21:08 y gracias a que un equipo de las fuerzas especiales de la policía se encontraba en las inmediaciones, aunque a punto de acabar su turno, los agentes irrumpieron en el edificio no sin antes volar las cerraduras, pues todas las puertas estaban cerradas. Mientras procedían, oyeron disparos y gritos.

Paralelamente, la Fiscalía de Hamburgo contactó con la Fiscalía Federal en previsión de que se tratara de un acto de terrorismo, hipótesis que se descartó después.

La primera imagen de los agentes al acceder al edificio fueron los muertos, con numerosos impactos de bala, un hombre herido tendido en el suelo con un arma de fuego y otro corriendo al piso de arriba, un primero de los tres del edificio. La primera hipótesis fue que eran dos agresores. No fue así.

Cuando la policía, siempre con el sonido de fondo de disparos, accedió en su persecución del individuo que huía al primer piso, le encontraron muerto. Se quitó la vida.

El relato de la operación policial efectuado por las autoridades de Interior y de la Fiscalía de Hamburgo ha sido minucioso, si bien quedan flecos por resolver y entre ellos la motivación del agresor para llevar a cabo una masacre sin precedentes en esa ciudad.

En el registro de la casa del agresor que la Fiscalía ordenó inmediatamente después de comprobar su identidad, sólo se encontraron las armas deportivas ya declaradas, además de nueve recámaras y cerca de 200 cartuchos. Los ordenadores y teléfonos móviles incautados podrían arrojar luz a una tragedia que ha sido calificada de “espeluznante” y recibido la condena unánime de la clase política, incluidos el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier y el canciller Olaf Sxholtz .

“Mis pensamientos están con (las víctimas) y sus familias. Y con las fuerzas de seguridad que se han enfrentado a una difícil operación”, escribió Scholz en su cuenta de Twitter.

El presidente Walter -Steinmeier, reaccionó “con gran horror” y también agradecimiento a los servicios de emergencia “Estoy seguro de que mucha gente en Alemania siente sinceras condolencias en estas horas. Deseo a los heridos una pronta recuperación”, agregó. Numerosos políticos nacionales e internacionales también reaccionaron con repulsa y tristeza por el suceso, entre ellos el presidente francés, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaemmsnuel Macron  ” Envió las condolencias de Francia a las familias de las víctimas.Nuestros pensamientos están con nuestros amigos alemanes”, escribió en Twitter.

Los Testigos de Jehová, con unos 180.000 miembros activos en Alemania, también han mostrado a través de un comunicado su consternación por lo sucedido. “La comunidad está profundamente entristecida por el horrible ataque contra sus miembros en un Salón del Reino en Hamburgo después de un servicio. Nuestro más sentido pésame a las familias de las víctimas y a los traumatizados testigos presenciales”, reza la misiva.

Los Testigos de Jehová son un grupo cristiano con su propia interpretación de la Biblia. Sus normas son estrictas y la comunidad muy cerrada, aunque su primer objetivo sea la evangelización del mundo. Están legalmente reconocidos como confesión, pero les persigue una reputación de secta.