María Eugenia Brizuela recibirá esta tarde galardón de FUSADES

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Durante su carrera, María Eugenia Brizuela de Ávila ha sido una mujer que ha roto estándares en casi todos los ámbitos. Fue la primera mujer canciller de la república, la primera mujer en dirigir un banco en el país y además una de las fundadoras de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo (FUSADES), institución que hoy la honra como Miembro Honorario, la máxima distinción que entrega.

¿Qué le significa el reconocimiento que recibirá de parte de FUSADES este martes?

El ser reconocido como miembro honorario de FUSADES, el máximo galardón que otorga, es un orgullo. Recibirlo en compañía de mi esposo y mis hijos lo es porque son esfuerzos como familia los que uno hace, son horas de trabajo que le quito a ellos, pero recibirlo de FUSADES, la institución que vela por el bienestar del salvadoreño, que ha venido trabajando por el desarrollo económico y social de nuestra sociedad, la que enarbola los principios democráticos, el Estado de derecho, me llena de alegría porque yo comparto esos valores. Entonces, el que FUSADES haya tenido a bien que yo sea recipiente de este reconocimiento, no puedo más que agradecer, principalmente al presidente Miguel Ángel Simán.

Su trabajo con FUSADES no ha sido desde lo externo o como un agente desconocido. Por el contrario, usted es alguien que conoce desde sus orígenes a la institución y eso le ha permitido una identificación casi que total…

En la época de la guerra mi papá tuvo que dejar el país por amenazas de secuestro junto con mis hermanos, entonces las empresas que ellos tenían, como la funeraria La Auxiliadora, cayeron en mi responsabilidad. Tuve que asumir el reto de convertirme en empresaria en aquellos años duros de los ochenta y me convertí en miembro fundador de FUSADES. Es decir, FUSADES me conoce de toda la vida.

usted la conoce de toda la vida…

Yo comencé así a trabajar como miembro fundador, después me titulé como abogada y notario, me incorporé a la comisión de estudios legales y tuve el privilegio de liderarla junto con Claudia Umaña Araujo. Desde ahí lanzamos el primer reporte de coyuntura legal que hacía FUSADES, así como la cimentación del fortalecimiento institucional que el doctor (Manuel) Alcántara nos había dejado. Luego paso a formar parte de las juntas directivas de don Chaco (Francisco de Sola) y don Tony (Antonio) Cabrales casi una década, para después liderar el comité de gobernanza y el comité de fortalecimiento institucional de FUSADES, donde introduje normas para que hubiese mayor rotación, límite en los tiempos que uno permanece como activo tomando un puesto formal y también en la introducción de mayor diversidad en la junta directiva y los comités de trabajo. Entonces, sí, es un recorrido por toda la institución.

¿Qué satisfacción le da ver a FUSADES hoy día como uno de los mayores tanques de pensamiento y con todo el protagonismo que tiene como miembro activo de la sociedad civil?

Me enorgullece la evolución misma que FUSADES ha tenido. Si bien nació en la época del conflicto con una visión de recuperar el desarrollo económico del país, hemos visto cómo la institución ha evolucionado hacia las áreas de sostenibilidad, áreas sociales, áreas de institucionalidad y de estudios políticos. También ha sido catalogada como el tanque de pensamiento más importante de Centroamérica por la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) y verla como una institución que reconoce la necesidad de acompañar la problemática nacional es una satisfacción

¿Creyeron en aquella década de los ochenta que FUSADES llegaría a ser lo que es hoy?

Yo creo que talvez no dimensionamos en aquel momento lo que FUSADES iba a ser para la sociedad, pero como dice don Tony Cabrales “gracias a Dios existe FUSADES”. ¿En qué sentido? FUSADES ya no está solo, sino que es parte de un consorcio de ONG, de actores de la sociedad civil que claman por ejemplo por la transparencia. Cuando se da toda la lucha por la ley de transparencia, de acceso a información pública, FUSADES no estuvo solo, sino que forma parte y ayuda en la formación y el acompañamiento con FUNDE (Fundación Nacional para el Desarrollo), y con una cantidad de organizaciones nacionales e internacionales que claman por esa transparencia. Asimismo, en las elecciones de autoridades de segundo grado, eso tiene que ver exclusivamente con el cumplimiento de los marcos regulatorios, el fortalecimiento de la institucionalidad nacional y, por ende, FUSADES no está solo y acompaña todo un engranaje como, por ejemplo, con el Centro de Estudios Jurídicos (CEJ) y varias organizaciones más en las cuales lo que se ve es el beneficio para sociedad salvadoreña, para un Estado que continúa consolidándose en el respeto a las libertades individuales y el respeto a los derechos humanos, la consolidación de un Estado de derecho que conlleve por lo tanto a que haya justicia, a que haya oportunidades para todos.

En el plano personal, ¿está satisfecha con todo lo que ha conseguido en su carrera, luego de que en 1999 marcó un antes y un después al ser nombrada la primera mujer canciller del país?

Si se lo pregunta a mi marido, le va a decir que nunca voy a estar satisfecha, pero yo he tenido tres etapas en mi vida. La de empresaria administrando La Auxiliadora y toda la parte donde estuve con Banco Salvadoreño. Después pasé al servicio público a través de mi participación en Gobierno, pues fui miembro del consejo directivo del Seguro Social, he estado con el FISDL (Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local) y varias entidades del Gobierno. Además, cinco años como canciller de la república, teniendo a mi cargo uno de los ministerios más emblemáticos que cualquier Gobierno puede tener y que debería ser así dada la trascendencia que tiene el poder proyectar un país.

Y hoy en mi tercera etapa estoy inmersa de lleno en las organizaciones no gubernamentales, es decir, todo lo que es sociedad civil. Siento que en cada una de las etapas Dios me ha ido permitiendo tener una oportunidad de aportar, una oportunidad de servir, y así como en la empresa privada pude romper los hitos convirtiéndome en la primera mujer presidenta de un banco acá en El Salvador, en el sector público fui la primera mujer canciller de la república. Hoy dentro de las ONG he tenido la dicha de trabajar con Plan Internacional, que trabaja en beneficio de las niñas y jóvenes.

Fui la primera latinoamericana en ser miembro de su junta directiva, que tiene presencia en 70 países con un presupuesto de un billón de dólares. Hoy soy miembro de la junta mundial de Junior Achievement, que está presente en 120 países, y también funjo como comisionada de la Comisión Internacional de Personas Desaparecidas (ICMP). Esta comisión trabaja por ese flagelo que hay en el país de desaparecidos. A este momento, según la Fiscalía General de la República, llevamos casi 1,600 desaparecidos en el año. Cuántas madres están en la búsqueda de un familiar que no lo encuentran, ya sea por la violencia de las maras o por una migración irregular.

En cuál de todas esas etapas se sintió más realizada?

Le contestaré desde el fondo del corazón. La etapa de ser madre. Esa es la más importante que he tenido. Ser madre y ahora ser abuela, pero el saber también combinar la vida familiar y, por lo tanto, motivarme aún más a querer sacar adelante a mis hijos a que vivan en una sociedad más segura, a que mis nietos puedan correr por la calle, algo que yo hice cuando era pequeña, pero que ahora es tan difícil y que uno de padre y madre está tan nervioso a dónde van a ir nuestros hijos. Muchos niños ni siquiera están yendo a la escuela o colegio por el mismo temor.

Por lo tanto, el mismo hecho de ser mujer a mí me marcó para que siga adelante en la búsqueda tanto en la empresa privada, en el sector público y el sector de la sociedad civil trate de llevar nuestras cualidades y dotes que el Señor nos dio como mujeres: más empatía, más comprensión, el abrazar e incluir a más personas, liderazgos que son menos monolíticos, liderazgos que no son autocráticos, sino que son más incluyentes, en los cuales se delega más con más autoridad para que la persona pueda florecer. El interés de uno con ese instinto maternal no es tener sometido a un equipo, el interés es que ese equipo nazca y florezca y que un día me digan: “Mayu, ya no te necesitamos, ya te podés ir al próximo reto”, y así ir pasando de lugar en lugar siempre en la búsqueda de dejar un legado.

¿Cómo evalúa la situación del país?

Yo soy miembro del Atlantic Council, una organización en Washington, D. C., de la cual soy Nonresident Senior Fellow (Compañero Sénior No Residente) y acabo de publicar un artículo sobre los primeros 100 días del presidente (Nayib) Bukele. Yo veo con mucho optimismo el cambio que vemos hacia adelante con una nueva presidencia y tiene mucho que ver con esa energía, esa nueva visión y renovada esperanza que el presidente Bukele nos trae. Espero que él continúe dentro de esa trayectoria reconociendo los retos enormes que hay, como de seguridad, si bien estas primeras medidas que ha tomado van dando resultados positivos, pero para hacerlas sostenibles falta ampliar ese mismo trípode del que habla. Hay una represión contra la violencia, hay, por lo tanto, un juzgamiento que conlleva, esperemos, una rehabilitación, pero también debe haber una prevención para que no entren más jovencitos dentro de los procesos de violencia de las maras. Otro reto que tenemos es el de recuperar la confianza de los inversionistas en el país y aquí los antiguos gobiernos lastimosamente no habían permitido a una empresa privada, que es el motor de la economía nacional, tener un accionar propositivo y de la mano del Gobierno.

Cuántos proyectos no estaban engavetados en lo que fueron los antiguos gobiernos. De repente vimos que surgen 25 nuevos proyectos de edificios y la pregunta es por qué los tuvieron tanto tiempo detenidos y solo se me ocurre por demasiada burocracia, por la contratación de tantísimos empleados públicos, a los que no me opongo si son productivos. Entonces, el que veamos una empresa privada que continúe ahora y que tenga la oportunidad de crecer y atraigamos inversión extranjera, inversión local, que la gente se anime a poner su negocio sin el temor a la “renta” o la delincuencia misma la obligue a cerrar. Por último, veo el reto importante, pero con optimismo, el reconstruir la relación con Estados Unidos, también lo veo provechoso.

Veo a una canciller, Alexandra Hill, trabajando con ánimo sobre esto porque ahí vemos nosotros el reto de la migración, el de la incorporación de esos migrantes en el lugar donde deciden vivir y, por ende, ayudarles con el TPS. Veo también la importancia del combate al narcotráfico de una forma conjunta con Estados Unidos, como tuve yo la dicha de firmar el centro de monitoreo en Comalapa. Yo veo con optimismo el haberle dado la vuelta a la página de gobiernos del FMLN, que nos dejaron lastimosamente sin mayor esperanza, a hoy, donde lo que hago es pedir una sumatoria de todos colaborando con un gobierno que espero se mantenga transparente, accesible para que todos nos sintamos representados y todos podamos contribuir a un mejor El Salvador.

Redacción DL. Con información de FUSADES LPG

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