Las escuelas de sicarios reclutan más menores que nunca en Latinoamérica

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Según datos del Banco Mundial y Naciones Unidas, la radiografía delictiva en países de América Latina arroja estadísticas estremecedoras. Las bandas criminales cada vez se aprovechan más de menores de edad para que éstos cometan homicidios por encargo.

Se trata de escuelas de sicarios, que reclutan menores inmersos en una realidad sin futuro alguno. Además, por la edad de éstos, en muchos de los casos no son condenados por los crímenes en cárceles, sino que deben cumplir penas más breves en internados, reformatorios o centros de menores.

Basta con realizar un breve repaso a las cifras en determinadas naciones para comprender este fenómeno en alza. En Argentina, en 2014 se contabilizaron 255 detenciones de menores por asesinatos y homicidios, y un 73% de los casos fueron por intentos de homicidios. La cifra el pasado año, en tanto, duplicó los casos de menores que se vieron involucrados en casos de asesinatos respecto a 2012, que fue de 181. En 2014, 1.142 menores de edad fueron recluidos por estar involucrados en delitos graves. Dos años antes fueron 873.

En El Salvador el panorama es aún más grave. Un total 624 menores fueron procesados por homicidio el pasado año. De ese número, 230 pertenecían a pandillas. Cuarenta fueron imputados por homicidios múltiples.

En Honduras, uno de los países más violentos del planeta, entre el 1 de enero de 2009 y el 25 de octubre de 2013 se iniciaron acciones judiciales contra 6.835 menores por delitos de sicariato, robo y extorsión. Un informe del Centro Electrónico de Documentación e Información Judicial (CEDIJ) de la Corte Suprema de Justicia de este país señala que entre 2009 y 2014 la cifra de menores de 12 a 18 años con acciones judiciales en su contra ha aumentado significativamente. Los niños y jóvenes representan entre el 10% y 12% de todas las detenciones.

En México, una quinta parte de los 5.000 niños y adolescentes detenidos lo está por haber cometido homicidios y asesinatos. Las cifras señalan que casi 45.000 adolescentes son investigados en relación con delitos del fuero común.

En Uruguay, en tanto, la participación de menores de edad en homicidios se duplicó en en 2014. En el 17% de los casos se vieron involucrados menores.

En 2015, una comisión especial de Guatemala denunció que las bandas criminales mexicanas se aprovechan de menores de esta nacionalidad para tres fines: comisión de delitos, explotación laboral y explotación sexual. Un total de 4.000 menores no acompañados fueron repatriados de México a Guatemala en 2014 y sólo en el primer semestre de 2015 esa cifra aumentó.

En Perú, el crimen organizado se nutre de adolescentes que son adiestrados para matar. Registros policiales del país sudamericano indican que en la actualidad hay al menos diez bandas criminales poderosas que incluyen adolescentes entre sus miembros.

La captación de menores no es complicada, según Jefe de la Policía Nacional de la región peruana La Libertad, César Gentille Vargas. “La mayoría de estos jóvenes viene de familias disfuncionales, en donde no hay una presencia que imponga autoridad. No hay figura paterna ni materna y los hijos están abandonados”, dijo en declaraciones al diario El Comercio.

Los mencionados informes del Banco Mundial y Naciones Unidas aseguran que en estos países, en la actualidad, hay más menores de edad acusados de delitos graves que nunca. Un escenario similar se extiende a Colombia Panamá, Brasil… donde la violencia asociada a los jóvenes sigue al alza.

 

 
Por Diego Caldentey – El Informante –