La celda de la cárcel donde está detenido el expresidente Ignacio Lula da Silva

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(abc) La celda del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, está lista hace dos semanas, era un alojamiento de policías del núcleo de inteligencia, que fue adaptado para su detención, por eso no tiene rejas y tiene un cuarto de baño privado, con ducha de agua caliente, en un área de 15 metros cuadrados.

La nueva morada de Lula queda en un área reservada en el cuarto y último piso de la sede de la policía federal de Curitiba, capital del estado de Paraná, comarca del juez Sergio Moro, líder de la Operación Lavacoches, y el mismo que decretó el jueves la prisión del exsindicalista.

El agua caliente es el único lujo de la habitación blanca, que tiene una cama de soltero, una mesa, un armario y dos ventanillas con vista a un corredor del edificio. Un detalle curioso del edificio, donde los curitibanos van a emitir sus pasaportes, es que fue inaugurado durante la presidencia de Lula (2003-2011) y muestra por ello en su entrada una placa con el nombre del exmandatario.

El político tendrá derecho a dos horas diarias de baño de sol. Podrá recibir a sus abogados a cualquier momento y los miércoles puede recibir visitas familiares, que podrán llevarle comidas de su gusto.

La ubicación de la celda, debajo del helipuerto de la sede, fue pensada para mantener la seguridad y evitar riesgos. Lula estará lejos de los otros dos presos de la Lavacoches que están en el mismo edificio, su exministro de Economía, Antonio Pallocci, y el dueño de la constructora OAS, que lo acusó de ser el dueño del tríplex en la playa. Ambos, que antes se contaban entre sus mejores amigos, ahora son sus principales acusadores en las delaciones realizadas a Moro.

La celda de Lula generó un debate sobre su derecho a una prisión especial, garantía dada en Brasil a presos que tienen estudios universitarios. La abogada constitucionalista Vera Chemim explicó que Lula recibió un diploma como presidente y en función del cargo que ejerció, además de tener títulos de doctor «honoris causa» en Brasil y en el exterior. La celda especial, ocupada por la mayoría de los presos de la Lavacoches, es un lujo en el país, donde sus crueles prisiones están en la mira de las organizaciones internacionales de derechos humanos.