Gobierno retrocede en rompimiento de relaciones con Brasil

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El presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, afirmó este martes que su gobierno “no se ha planteado” romper relaciones con Brasil, luego de la suspensión de Dilma Rousseff como presidenta.

“El Salvador no se ha planteado, ni se va a plantear en el horizonte inmediato un rompimiento de las relaciones con Brasil, porque sabemos las relaciones que existen entre El Salvador y Brasil y la cooperación”, aseguró Sánchez Cerén en rueda de prensa.

El pasado sábado el Gobierno salvadoreño dijo no reconocer al nuevo gobierno del Brasil y que había dado instrucciones a la embajadora salvadoreña en ese país que se abstuviera de participar en cualquier acto oficial y volviera al país de inmediato.

Sánchez Cerén afirmó que se había reunido con el canciller de la República, Hugo Martínez, y que habían tomado la decisión de que El Salvador no reconocería al nuevo gobierno de Brasil dirigido por el vice presidente Michel Temer.

El mandatario salvadoreño publicó en su cuenta oficial de Twitter “Hemos tomado decisión de no reconocer al gobierno provisional de Brasil, y hemos pedido a nuestra embajadora que regrese a El Salvador”.

La embajadora de El Salvador ante el Brasil, Diana Marcela Vanegas, llegará al país este martes luego de retirase por órdenes de la cancillería.

“Nos rendirá un informe porque queremos darle un seguimiento permanente a la situación en Brasil, no significa que es una medida de retiro de nuestra embajadora”, dijo hoy Sánchez Cerén.

¡Poderoso caballero es Don Dinero!

El lunes, Brasil exhortó a El Salvador a reconsiderar su rechazo al gobierno interino de Temer, a la vez que recordó los acuerdos económicos de los que se ha beneficiado la nación centroamericana.

Este martes, a primeras horas de la mañana, el secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Eugenio Chicas, aún despotricaba contra el gobierno de Temer, defendiendo a “capa y espada” a la izquierdista Rousseff y aseverando que el Gobierno efemelenista de El Salvador no reconocía el gobierno brasileño, lo que fue prontamente desmentido por el mismo Sánchez Cerén.

Con anterioridad, el izquierdista Frente Farabundo para la Liberación Nacional (FMLN), en el gobierno, había hecho público un comunicado de prensa donde denunciaba un “golpe de Estado” contra la presidenta Dilma Rousseff y hacía un llamado a los países y organizaciones sociales de América Latina a que rechazaran el juicio político al que se enfrentará la ex guerrillera del Partido de los Trabajadores (PT).

Rousseff es acusada de corrupción y otros delitos, por lo que fue legalmente separada del cargo de presidenta del Brasil mientras se realiza un juicio de impeachment en el Poder Legislativo.

“Somos dos pueblos que tenemos unas relaciones históricas y, por lo tanto, estos intercambios que se están dando no tienen como ningún propósito el rompimiento de relaciones con Brasil”, finalizó Sánchez Cerén.