Espectacular arco íris se produjo luego del sismo de 6.8 este jueves

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Por Eduardo Vázquez Bécker.- Eran las tres de la madrugada con tres minutos en todos los relojes. De pronto el suelo comenzó a trepidar con una fuerza descomunal, como si el mundo se fuese a caer. Después de 43 segundos de movimiento telúrico y apagones esporádicos y de un frío que calaba los huesos, nos percatamos de lo ocurrido, un sismo cuya intensidad alcanzó los 6.8 de magnitud, despertó a los salvadoreños,guatemaltecos y hondureños.

Según el reporte del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el sismo tuvo una magnitud de 6.8 y tuvo su epicentro frente a la costas del departamento de La Libertad específicamente a 66 km al sur de la Playa Mizata. El sismo tuvo una profundidad de 48 kilómetros y su cercanía con la franja costera hizo suponer de inmediato que también había una amenaza de tsunami. Afortunadamente esto fue descartado por las autoridades.

Hasta ahora los daños han sido menores y de poca envergadura; deslizamiento de piedras, pequeñas grietas en algunas de las carreteras del sistema vial, resquebrajamiento de estructuras como fue el caso de la ya cai inservible Asamblea Legislativa de El Salvador y suspensión previsora de clases en las escuelas de la zona afectadas.

Algo insólito ocurrió a las pocas horas; a medida que desaparecía la oscuridad de la madrugada que da paso a un nuevo día y a pesar los miedos y temores que había dejado el movimiento telúrico, un espacio de luz en el cielo dejó ver uno de los fenómenos que más ha impactado a la humanidad desde su mismo origen: un arco iris como pocas veces se había visto, como tratando de llamar a la calma.

Usuarios en redes sociales en La Libertad, San Salvador, Antiguo Cuscatlán, Santa Tecla, Usulután, Soyapango, San Miguel, Sonsonate y Zaragoza, dejaron sus temores a un lado y se dedicaron a tomar fotos con sus teléfonos celulares al arco iris que reflejado en el cielo con su mensaje de paz y de calma tras los miedos de los que fuimos presa horas antes, cuando nos despertó el terremoto 6.8 de esta madrugada.

El director de El Diario de Hoy, Fabricio Altamirano subió de inmediato a la nube una imagen del arco iris con la que, artistas anónimos, adornaron las redes sociales.

No existe un único arco iris, en ocasiones podemos ver dos, uno por encima del otro y con los colores cambiados de orden; otras veces se observa una repetición de las franjas de colores bajo el arco más brillante y puede incluso llegar a verse uno circular, muy raro, alrededor del Sol. Todo un regalo que la naturaleza nos ofrece con sólo dos elementos: luz solar y gotas de agua.

La luz del Sol es blanca, pero el blanco no es un color propiamente dicho sino un conjunto de colores. Bajo ciertas condiciones, esos colores se separan y aparece el rojo, el naranja, el amarillo, el verde, el azul, el añil y el violeta. Para que se separen los colores, el rayo de luz debe pasar de un medio a otro, del aire al vidrio por ejemplo,así fue como los separó Isaac Newton, o del aire al agua, como sucede cuando se forma el arco iris.

Para que se forme el arco iris principal, o sea el más brillante y fácil de observar, debe dar la luz del Sol y debe estar lloviendo. Desde nuestro punto de vista, tendremos el Sol a la espalda y veremos el arco iris sobre una cortina de agua de lluvia frente a nosotros. Es el trabajo de millones de gotitas diminutas el que nos ofrece tan maravilloso espectáculo.

Un rayo de luz solar incide en la mitad superior de la gota, una parte de la luz se refleja y se pierde pero el resto penetra al interior. Al pasar del aire al agua, el rayo cambia de dirección. Ese cambio es distinto para los diferentes colores que componen la luz solar. El rojo se curva menos y los distintos colores se van curvando más hasta el violeta, que es el que más lo hace. El rayo blanco se convierte así en un conjunto de rayos de distintos colores que se van separando más a medida que avanzan ( en realidad el espectro es continuo pero nosotros los identificamos por los colores básicos). Luego chocan con la pared interna de la gota de agua y en parte son reflejados hacia atrás, como si fuera un espejo. Por último, los rayos vuelven a chocar con la superficie de la gota y salen al exterior, cada color en distinta dirección.

Nosotros nos colocamos de espaldas al Sol y miramos hacia la gota. Dependiendo del lugar en el que nos encontremos, llegará a nuestros ojos un rayo de luz distinto, según el ángulo, y veremos la gota roja, amarilla, de cualquiera de los otros colores o no la veremos. Cuando hay millones de gotas, vemos un arco de color rojo porque todas nos envían la luz roja bajo el mismo ángulo, otro arco amarillo, otro naranja, etc. Así se forma el arco iris principal o primario.

El segundo arco iris se produce a partir del rayo de Sol que penetra por la mitad inferior de la gota y nos es devuelto después de dar dos botes internos. En el transcurso de esos rebotes internos los rayos se cruzan y salen de la gota en orden inverso. El segundo arco es más débil porque en cada rebote se pierde energía y el ángulo de salida es mayor. Por esa razón el segundo arco iris se ve más alto y con los colores cambiados: el rojo abajo y el violeta arriba.

Entre ambos arcos el cielo es más oscuro, porque la rebotes dentro de la esfera de cada gota dejan un ángulo muerto sin luz. Se llama “Zona Oscura de Alejandro”.

El arco que se ve, muy rara vez, rodeando al Sol se debe al paso de la luz por la gota sin rebote interno. Otros caminos de los rayos en el interior de las gotas producen más efectos, como las bandas de colores que aparecen bajo el arco iris principal, como si éste se repitiera.

No pierdan la oportunidad la próxima vez que vean un arco iris. Busquen el arco principal, el secundario, la zona oscura de Alejandro y puede que, si tienen mucha suerte, sean testigos de algún otro fenómeno asociado a este precioso regalo de la Naturaleza.

Tampoco pierdan de vista que,a lo mejor, lo ocurrido esta madrugada haya sido una premonición de lo que nos espera después que Nayib Bukele tome posesión del mando presidencial el próximo sábado: que después de un prolongado terremoto político social, por fin, tengamos un arco iris de calma esperanzadora.