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El Salvador enfrenta déficit de 4.4 millones de quintales de granos básicos en este ciclo agrícola

El Salvador enfrenta déficit de 4.4 millones de quintales de granos básicos en este ciclo agrícola
  • Publishedmayo 18, 2026

El Salvador podría registrar un déficit de aproximadamente 4.4 millones de quintales de granos básicos durante el ciclo agrícola 2026-2027, de acuerdo con estimaciones divulgadas por la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), que advierte sobre un creciente desequilibrio entre la producción nacional y las necesidades de consumo de la población.

Las proyecciones de la gremial indican que la producción total de cereales alcanzaría cerca de 20.6 millones de quintales, mientras la demanda nacional rondaría los 25 millones, una diferencia que obligaría al país a incrementar nuevamente las importaciones para abastecer el mercado interno.

El principal faltante proyectado corresponde al maíz, considerado base de la alimentación salvadoreña. Según el informe, la producción esperada sería de 15.96 millones de quintales frente a una demanda estimada de 18.8 millones. La brecha restante se distribuye entre sorgo, frijol y arroz.

CAMPO calcula déficits de alrededor de 660,000 quintales de sorgo, 450,000 de frijol y otros 450,000 de arroz, en un contexto donde los productores enfrentan elevados costos de producción, problemas climáticos recurrentes y dificultades de financiamiento.

La organización sostiene que la situación refleja problemas estructurales acumulados en el agro salvadoreño, particularmente en pequeños y medianos productores que continúan operando con altos niveles de vulnerabilidad financiera y limitada capacidad de inversión tecnológica.

El informe advierte además que el costo total para sostener la producción nacional de granos básicos durante el próximo ciclo agrícola podría superar los 682 millones de dólares. Solo el cultivo de maíz absorbería cerca de 494 millones, debido al incremento en fertilizantes, agroquímicos, semillas, combustibles y mano de obra.

Según los cálculos de CAMPO, producir una manzana de maíz requiere actualmente una inversión cercana a 1,300 dólares, una cifra que organizaciones agrícolas consideran difícil de sostener para productores que dependen de créditos o financiamiento informal.

En los últimos años, distintos informes técnicos de organismos regionales y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han señalado que Centroamérica enfrenta una combinación de riesgos climáticos, degradación de suelos y volatilidad de precios internacionales que afectan directamente la producción de alimentos básicos.

En el caso salvadoreño, CAMPO identifica como factores críticos la erosión de los suelos agrícolas, déficit hídrico, reducción de fertilización adecuada, proliferación de malezas y el uso de semillas poco adaptadas a las nuevas condiciones climáticas.

La gremial también advierte sobre una disminución progresiva de población dedicada a actividades agrícolas, especialmente entre jóvenes rurales, situación que complica el relevo generacional en el campo salvadoreño.

A ello se suman problemas de rentabilidad. El análisis señala que muchos productores venden sus cosechas con márgenes reducidos debido a bajos precios de comercialización, escasa industrialización, limitada diversificación de cultivos y altos costos financieros.

El Salvador mantiene desde hace años una dependencia importante de importaciones para complementar el abastecimiento de alimentos básicos. Datos del Banco Central de Reserva y del Ministerio de Agricultura reflejan incrementos sostenidos en compras internacionales de maíz, arroz y otros productos agrícolas durante períodos de baja producción local o afectaciones climáticas.

Aunque CAMPO alerta sobre riesgos severos para la seguridad alimentaria si no se adoptan medidas urgentes, la organización plantea principalmente la necesidad de fortalecer políticas públicas orientadas a productividad agrícola, asistencia técnica, acceso a crédito, adaptación climática y modernización tecnológica.

Entre las recomendaciones incluidas en el informe figura la creación de una comisión técnica especializada para evaluar estrategias de adaptación agrícola frente al cambio climático y diseñar mecanismos de respuesta ante posibles crisis de abastecimiento.

La gremial considera que la situación del agro salvadoreño requiere respuestas integrales que incluyan inversión pública, innovación productiva y fortalecimiento institucional para reducir la dependencia alimentaria externa y mejorar la resiliencia del sector frente a fenómenos climáticos extremos.

El inicio de la temporada lluviosa 2026 será determinante para las perspectivas productivas del próximo ciclo agrícola. Organizaciones agrícolas y autoridades meteorológicas mantienen seguimiento sobre el comportamiento de las lluvias y posibles variaciones climáticas que puedan impactar la siembra de primera, considerada una de las etapas más importantes para la producción nacional de maíz y frijol.

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Redacción DL