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Economía

Alza en el precio de energía golpeará el bolsillo de la población salvadoreña

Alza en el precio de energía golpeará el bolsillo de la población salvadoreña
  • Publishedmayo 18, 2026

El termómetro y el contador de kilovatios se movieron juntos durante el primer trimestre de 2026 en El Salvador. Lo que los registros de la Unidad de Transacciones revelan no es solo un dato técnico sobre el mercado eléctrico mayorista: es el retrato energético de un país que crece, se calienta y consume más que nunca, sin que las tarifas al usuario final hayan subido, pero con señales de tensión creciente en los precios del sistema.

La demanda total de energía sumó 1,743.25 gigavatios hora en los primeros tres meses del año. Enero aportó 576.03 GWh, febrero 522.86 GWh y marzo 644.36 GWh. Ese salto de casi 122 GWh entre febrero y marzo no fue casual ni abstracto. Tuvo nombre, hora y temperatura: el 11 de marzo a las 19:00 horas, el sistema eléctrico nacional registró el pico de demanda más alto del trimestre, en plena ola de calor que se extendió durante 12 días consecutivos y que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales describió como el episodio térmico más severo del año hasta ese momento.

El Observatorio Ambiental del MARN reportó que el 16 de marzo se registraron temperaturas máximas de 41.5 grados Celsius en varias estaciones meteorológicas, principalmente en la zona oriental, en Nueva Concepción y en áreas próximas a la represa Cerrón Grande, donde los termómetros oscilaron entre 38 y 40 grados. El MARN advirtió además que marzo se perfilaba como uno de los meses más calurosos registrados en el país, con máximas previstas de hasta 39 grados en la zona oriental y con temperaturas que al cierre del mes podrían incrementarse aún más antes del inicio de la temporada lluviosa.

La presa hidroeléctrica Central 5 de Noviembre en El Salvador es una de las administradas por la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL)

El calor extremo tiene una traducción directa en los balances del sistema eléctrico: cuando la población regresa a sus hogares al caer la tarde y activa simultáneamente aires acondicionados, ventiladores y electrodomésticos, la demanda escala en minutos. Los tres picos máximos del trimestre, el 26 de enero a las 18:30, el 16 de febrero a las 19:30 y el 11 de marzo a las 19:00, confirman un patrón vespertino que las distribuidoras conocen pero que en 2026 alcanzó una intensidad inédita.

La respuesta del precio mayorista fue inmediata y contundente. El costo de la energía en el Mercado Regulador del Sistema promedió 85.28 dólares por megavatio hora en enero, bajó a 81.85 en febrero y se disparó a 106.88 en marzo, cerrando el trimestre con un promedio de 91.34 dólares por megavatio hora. El incremento de marzo, equivalente a un alza del 30.6 por ciento respecto a febrero en el mercado mayorista, tiene una explicación que va más allá del calor: la composición de la matriz energética respondió a la mayor demanda echando mano de las fuentes más caras.

La generación de gas natural escaló de 142.90 GWh en febrero a 208.34 GWh en marzo, un incremento del 45.8 por ciento en un solo mes. La generación térmica convencional pasó de 5.78 GWh a 38.34 GWh, multiplicando por más de seis su aportación en el mismo período. Ambas fuentes son las más costosas de la matriz y su activación masiva en marzo explica con precisión aritmética el salto en el precio promedio del sistema. La hidroeléctrica, que había caído a 58.08 GWh en febrero, rebotó a 96.42 GWh en marzo, pero ese volumen adicional resultó insuficiente para compensar la presión generada por la demanda extraordinaria.

La geotermia fue, en ese contexto de volatilidad, el ancla de estabilidad del sistema. Con 128.95 GWh en enero, 118.30 en febrero y 129.53 en marzo, la generación geotérmica mantuvo una aportación prácticamente constante que amortiguó lo que de otro modo habría sido una oscilación de precios aún más pronunciada. El Salvador es uno de los pocos países del mundo donde la geotermia ocupa un lugar estructural en la matriz energética, y ese dato, que suele aparecer en los boletines técnicos sin mayor contexto, adquiere relevancia cuando el resto de las fuentes fluctúa.

La biomasa completó ese papel estabilizador con 110.93, 106.78 y 109.87 GWh en los tres meses respectivamente, una contribución casi plana que los analistas del sector valoran precisamente por su predictibilidad. La energía solar aportó 53.37, 52.19 y 62.39 GWh, con un crecimiento en marzo que refleja tanto la irradiación propia de la temporada seca como la expansión gradual de la capacidad instalada fotovoltaica en el país. La eólica registró 27.38, 22.42 y 25.75 GWh.

Esa mezcla de fuentes tiene nombre técnico y consecuencias concretas: cerca del 70 por ciento de la generación eléctrica de El Salvador proviene de fuentes renovables, lo que ha permitido que las tarifas al usuario final se mantengan estables durante los últimos cinco años, pese al aumento global de los combustibles impulsado por tensiones como el conflicto en Medio Oriente. Las distribuidoras confirmaron que las tarifas en El Salvador no registraron incrementos durante 2026, aclarando que las variaciones en algunas facturas individuales responden al nivel de consumo de hogares y negocios, no a cambios en el precio oficial de la energía.

Esa estabilidad tarifaria, sin embargo, no es gratuita ni garantizada. La brecha entre el precio mayorista, que saltó a 106.88 dólares por megavatio hora en marzo, y el precio que paga el usuario final, que según GlobalPetrolPrices se ubicó en 0.272 dólares por kilovatio hora para hogares en septiembre de 2025, se sostiene gracias a una combinación de regulación, contratos de largo plazo entre generadoras y distribuidoras, y la proporción de renovables en la matriz. Si esa proporción disminuye porque la hidroeléctrica cae en una temporada seca prolongada, o porque el gas natural sube de precio por tensiones en el mercado internacional, la presión sobre las tarifas se vuelve inevitable.

El trasfondo estructural que explica por qué la demanda sigue creciendo tiene más dimensiones que el termómetro. En zonas específicas del país, el consumo eléctrico creció un 25 por ciento en 2025, con una tendencia similar en 2026. A nivel nacional, el incremento ronda entre el 4 y el 5 por ciento anual, impulsado por el desarrollo urbano, la expansión de la construcción y el dinamismo de sectores como el turismo y el comercio, especialmente en zonas cercanas al aeropuerto y corredores de desarrollo. La construcción creció un 27.1 por ciento en el tercer trimestre de 2025, y el sector eléctrico acumuló un crecimiento del 2.7 por ciento en el mismo período, según el Banco Central de Reserva.

Ese crecimiento económico tiene una consecuencia energética directa que los planificadores del sistema deben anticipar. Para 2026, El Salvador cuenta con un portafolio de proyectos de inversión en ejecución que supera los 9,000 millones de dólares, concentrados en construcción, comercio y servicios, incluyendo desarrollos habitacionales, parques industriales y complejos turísticos. Cada nuevo proyecto implica nuevas conexiones, nuevos equipos y nuevas demandas sobre una red que ya mostró sus límites en las noches calurosas de marzo.

Los informes de la Unidad de Transacciones advierten que la volatilidad de los precios mayoristas puede intensificarse si persisten condiciones de alta demanda o si factores climáticos afectan la disponibilidad de recursos hídricos. La proyección es razonable y tiene precedente: el observatorio europeo Copernicus y el instituto estadounidense Berkeley Earth proyectan que 2026 se ubicará entre los cinco años más cálidos desde que existen registros globales, y advierten que la superación definitiva del umbral de 1.5 grados Celsius sobre niveles preindustriales podría confirmarse antes de que acabe la década.

Para El Salvador, que no genera ni un barril de petróleo pero sí tiene geisers, ríos y sol, el primer trimestre de 2026 fue una prueba de resistencia. El sistema la superó sin apagones y sin alzas tarifarias. La pregunta que los datos dejan abierta es si la siguiente prueba, más calurosa, más poblada y más electrificada, encontrará la misma capacidad de respuesta o si habrá llegado la hora de que alguien en el gobierno explique qué viene después del verano.

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Redacción DL