El precio promedio de la gasolina en EE.UU alcanzó un récord histórico
La industria quedó con poco margen para aumentar la producción en plena escalada de costos, en un contexto de inventarios a la baja y mayores envíos al exterior
El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó un récord histórico para el fin de semana del Día del Trabajo, con la media nacional ubicada en USD 4,15 por galón —la cifra más alta jamás registrada para un mes de septiembre—, según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA). El valor representa un incremento del 30% respecto a los USD 3,20 por galón que los conductores pagaron durante el mismo período del año anterior.
El Día del Trabajo, feriado nacional que cada año marca el cierre del verano y uno de los picos de desplazamiento por carretera más altos del año, llegó en 2026 con un escenario de combustible sin precedentes, informó Reuters.
Además, el precio promedio proyectado para este lunes 7 de septiembre era de USD 4,03 por galón, muy por encima del récord anterior de USD 3,83 registrado en 2012, según Patrick De Haan, analista de la plataforma de seguimiento de precios GasBuddy.
“Este año fue menos sobre oferta y demanda típica, y más sobre la incertidumbre de cómo las tensiones globales afectarán la disponibilidad del petróleo crudo y los productos refinados”, afirmó De Haan en un comunicado recogido por Forbes.

La guerra con Irán y los ataques a refinerías impulsaron el precio del crudo
El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán es el principal factor detrás del alza. Las hostilidades empujaron el precio del crudo Brent desde los USD 72 por barril previos a la guerra hasta los USD 97 actuales, al tiempo que instalaron la preocupación por posibles interrupciones en el tránsito de hidrocarburos a través del Estrecho de Ormuz.
La capacidad de respuesta del sector es limitada. Las refinerías estadounidenses operan al 98% de utilización, el nivel más alto desde 2018, lo que deja poco margen para aumentar la producción.
Además, las reservas de gasolina cayeron 1,2 millones de barriles en una semana, hasta 205,7 millones de barriles, muy por debajo del promedio histórico de agosto de 217,6 millones de barriles, según la Agencia de Información de Energía (EIA).
Las exportaciones de productos refinados sumaron otro factor de presión: los envíos al exterior superaron en más de un 10% los del año anterior, en parte porque varios países recurrieron a Estados Unidos como fuente alternativa de abastecimiento tras el estallido del conflicto.

El diésel y el jet fuel también alcanzaron máximos históricos
El impacto no se limitó a la gasolina. El precio del diésel llegó a USD 5,85 por galón el viernes 4 de septiembre, un récord desde el inicio de la guerra con Irán y apenas 5 centavos por debajo del máximo histórico absoluto de junio de 2022.
Tom Kloza, asesor energético jefe de Gulf Oil, consideró ante Reuters que existe una probabilidad mayor al 50% de que ese techo sea superado en los próximos días.
“El diésel es la sangre de la economía. Es el motor que mueve bienes, alimentos y productos agrícolas del campo al supermercado”, sostuvo Jaime Brito, director ejecutivo de refinación y productos petroleros de Dow Jones Energy, en declaraciones a la cadena pública NPR.
El combustible de aviación —jet fuel— cotizó a USD 4,05 por galón, un 62% más que a fines de febrero, cuando comenzaron las operaciones militares, según el índice Argus U.S. Jet Fuel.
Dado que el combustible representa hasta el 25% de los costos operativos de una aerolínea, las tarifas domésticas de otoño subieron un 39% respecto al año anterior, revirtiéndose la caída estacional de hasta un 20% que habitualmente registran esos precios entre el Día del Trabajo y mediados de noviembre, de acuerdo con datos de Hopper Technology Solutions (HTS).

Los hogares acumulan más de USD 746 en costos adicionales
Desde el comienzo de la guerra, el encarecimiento del combustible le costó a cada hogar estadounidense más de USD 746, según un rastreador de impacto económico de la Universidad de Brown. En términos agregados, el impacto sobre los consumidores del país superó los USD 97.700 millones.
Claudio Galimberti, economista jefe de Rystad Energy, advirtió que los precios elevados del diésel presionan al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro, porque los mercados los interpretan como una señal de inflación persistente.
Los cambios en el comportamiento de los consumidores son visibles. El gasto intencional en gasolina registró la mayor caída entre todas las categorías de consumo en el último trimestre, según un estudio de McKinsey sobre sentimiento del consumidor.

El crecimiento salarial tampoco acompaña la suba de precios. The New York Times subrayó que el salario promedio por hora aumentó un 3,1% interanual en agosto —el ritmo más lento desde los peores meses de la pandemia—, por debajo de la tasa de inflación vigente.