Deportación de salvadoreños se duplicó el último trimestre sin política pública a la vista
Las cifras del primer trimestre de 2026 confirman la aceleracion de los retornos forzados desde Estados Unidos. Tres de cada cuatro deportados no tienen antecedentes penales, y el Estado salvadoreno carece de un programa robusto de reintegracion para recibirlos
El numero es dificil de ignorar: 5,351 salvadorenos fueron deportados entre enero y marzo de 2026, practicamente el doble de los 2,813 que el pais recibio en el mismo periodo del ano anterior. Lo confirmo esta semana la Direccion General de Migracion y Extranjeria, en datos que convierten al primer trimestre en el mas intenso en materia de retornos forzados desde al menos 2019, cuando llegaron 37,348 compatriotas en todo el ano.
El 94.1 por ciento de esos connacionales fue expulsado desde territorio estadounidense. Mexico deporto a otro 4.2 por ciento, y el resto provino de otros paises. En terminos de vuelos, el ICE Flight Monitor de la Fundacion Human Rights First registro 41 operativos aereos hacia El Salvador solo en ese trimestre, un aumento del 24 por ciento, con salidas principalmente desde Alexandria en Louisiana y desde Harlingen y El Paso en Texas.
La aceleracion es directamente atribuible al endurecimiento de la politica migratoria bajo la segunda administracion de Donald Trump. Cesar Rios, de la Asociacion Agenda Migrante El Salvador, lo planteo sin rodeos: ya no se trata solo de mas vuelos, sino de un aumento sustancial en las personas efectivamente deportadas, lo que confirma un endurecimiento real del sistema migratorio estadounidense. La experta en derechos humanos Celia Medrano habia anticipado esta tendencia desde inicios de 2025: era inevitable que aumentaran las deportaciones si se cumplian las promesas de implementar duras politicas antimigratorias.
El perfil de quienes regresan desmonta la narrativa que equipara deportacion con criminalidad. Durante el ano fiscal 2024 en Estados Unidos, el 74.3 por ciento de los deportados a El Salvador estaban registrados unicamente como infractores migratorios, sin cargos penales ni condenas. Solo el 20.4 por ciento tenia una condena criminal y un 5 por ciento enfrentaba cargos pendientes. En otras palabras, tres de cada cuatro deportados son trabajadores o residentes indocumentados, no criminales, dato que contrasta con el discurso oficial estadounidense que justifica las deportaciones masivas en nombre de la seguridad.
El analista migratorio Gilberto Hernandez senalo que los salvadorenos reciben un trato relativamente mas flexible dentro del sistema estadounidense comparado con otros paises centroamericanos, y lo atribuye al vinculo politico entre Bukele y Trump. Guatemala lidero la region con 139 vuelos en el trimestre; Honduras acumulo 121; El Salvador, 41. Pero esa cifra menor no disminuye la magnitud del problema interno: el Estado salvadoreno no cuenta con un programa estructurado, financiado y evaluable de reintegracion laboral y psicosocial para los miles de personas que regresan al pais despues de anos, en algunos casos decadas, viviendo fuera.
La pregunta que nadie en el gobierno ha respondido con claridad es que pasa despues del vuelo. Los deportados llegan al aeropuerto, reciben un kit de bienvenida y una orientacion basica. Luego quedan librados a sus propios medios en un pais que muchos apenas recuerdan. Si el ritmo del primer trimestre se mantiene, El Salvador podria recibir mas de 20,000 deportados en 2026. El plan para recibirlos, si existe, no ha sido presentado publicamente.