Bitfinex finaliza su regulación en un ecosistema cripto con resultados más modestos de lo que el Gobierno proclama
La plataforma internacional completó su cobertura regulatoria en el pais, que suma ya mas de 70 licencias de activos digitales. Sin embargo, las emisiones tokenizadas han sido escasas, un proyecto fracaso al recaudar solo el 5% de su meta, y el uso cotidiano del bitcoin por la poblacion sigue siendo marginal
Bitfinex anuncio el martes haber recibido su tercera licencia de Proveedor de Servicios de Activos Digitales en El Salvador, completando una presencia regulatoria que cubre simultaneamente operaciones de intercambio spot, derivados financieros digitales y emision de valores tokenizados. Es, en ese sentido tecnico, una novedad: ningun operador internacional habia logrado antes esa cobertura regulatoria integral bajo una sola jurisdiccion centroamericana.
La Comision Nacional de Activos Digitales, ente supervisor creado tras la aprobacion de la Ley de Emision de Activos Digitales en 2023, ha otorgado ya mas de 70 licencias a operadores de diverso tipo. El marco legal existe, funciona y atrae empresas. Eso es un hecho verificable y relevante para la region.
Pero el cuadro completo es mas matizado que el que sugieren los comunicados de prensa. Desde la entrada en vigencia de la ley hace tres años, la Comision aprobo apenas cuatro emisiones de activos digitales, y una de ellas fracasó. Ese proyecto, que buscaba tokenizar participaciones en un hotel Hilton, recaudo solo 342,000 dolares de los 500,000 minimos necesarios, apenas el 5 por ciento de su meta inicial, y los fondos debieron ser devueltos a los inversores. Tres de las cuatro emisiones aprobadas involucran directamente a Bitfinex o a empresas de su ecosistema, lo que plantea preguntas legitimas sobre la diversidad real del mercado.
El contexto macroeconomico que Bitfinex cito en su anuncio tiene sustancia propia: la economia salvadorena crecio un 4.3 por ciento en terminos anuales en febrero de 2026, y las remesas alcanzaron los 2,440 millones de dolares hasta marzo, con un incremento interanual del 7.3 por ciento. Esos numeros reflejan la dinamica de una economia real impulsada por el trabajo de la diaspora, no necesariamente por el ecosistema cripto.
El dato mas incomodo para la narrativa oficial es el uso cotidiano del bitcoin entre la poblacion. Una encuesta del Instituto Universitario de Opinion Publica de la Universidad Centroamericana, publicada en 2023, ya documentaba un uso casi nulo del bitcoin entre los salvadorenos comunes y persistentes opiniones desfavorables sobre la moneda digital. El pais adopto el bitcoin como moneda de curso legal en 2021, pero cinco anos despues, la gran mayoria de las transacciones cotidianas siguen haciendose en dolares.
Bitfinex no es una empresa irrelevante: su fundador, el italiano Giancarlo Devasini, es tambien dueno de Tether, la empresa emisora del principal stablecoin del mundo, y tiene una relacion personal documentada con el presidente Bukele. La empresa participa ademas en la estructura del Bono Volcan, el instrumento estatal respaldado en bitcoin anunciado hace anos y que todavia no ha sido lanzado. Esa concentracion de vinculos entre el principal operador del ecosistema y el Estado merece seguimiento periodistico, no solo celebracion.
El Salvador esta construyendo algo real en materia de regulacion de activos digitales. Eso es innegable. La pregunta que los datos todavia no responden con claridad es para quien esta siendo construido y si las promesas de inclusion financiera que justificaron politicamente la apuesta estan siendo cumplidas para los salvadorenos de a pie o solo para los inversores internacionales que saben como navegar ese mercado.