Revista de Historia: El apogeo del Imperio Romano

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Cuando en 114 d.C. muere el emperador Trajano, deja un Imperio Romano en su máxima expansión territorial. Roma controla 6,5 millones de kilómetros cuadrados, ejerciendo su dominio sobre cincuenta millones de personas.

Para defender tan extensos dominios, el Imperio Romano cuenta en ese momento con 30 legiones, reforzadas por 300 regimientos auxiliares o “auxilia”, reuniendo un total de 300.000 efectivos. Las Legiones, con 5.000 soldados cada una, estaban integradas  exclusivamente por ciudadanos romanos, mientras que los regimientos auxiliares, de 500 efectivos cada uno,  eran “peregrini” o no ciudadanos.

Las fronteras o “limes” del Imperio Romano se extendían desde Britania, pasando por Europa del Norte, Central y Oriental hasta el mar Rojo y el Cáucaso, mientras que al sur de las posesiones africanas se extendía el desierto del Sáhara  y Mesopotamia en Oriente Medio, con un total de 6.000 km lineales a defender, por lo que 25 de las 30 Legiones estaban acantonadas en el limes imperial.

Las únicas excepciones eran la legión VII Gémina, estacionada en Hispania, la X Fretensis, estacionada en Jerusalem, la II Traiana Fortis y la XXII Deiotariana en Alejandría (Egipto). A estas excepciones hay que añadir las 9 cohortes de la Guardia Pretoriana (de 800 efectivos cada una), acantonadas en Italia, y las dotaciones de la flota Imperial en las dos grandes bases de la Flota Imperial en Italia y Egipto.

Estos ejércitos de campaña se usaban como reserva ante brechas en el “limes” o para campañas ofensivas, reforzados con destacamentos seleccionados (“vexillationes”) de otras legiones del “limes”, elevando los efectivos militares romanos a la cifra de 385.000 soldados hacia el 235 d.C.