Presupuesto, despilfarro y más impuestos

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Por Mauricio Eduardo Colorado.-

El Salvador vive momentos críticos en el desarrollo de la comunidad social, y  sus finanzas, no son la excepción. Las autoridades encargadas de este rubro parece que no solo se encuentran incapaces de enfrentar el problema sino que se desean ensañar con quienes a la larga pagamos los impuestos.

Con sorpresa hemos visto, que -fresco como una lechuga- el titular de Hacienda, ha presentado un proyecto de presupuesto mayor que el del año pasado, sin importarle que los contribuyentes están exhaustos y agotados, mientras  que el gasto de algunos sectores, se hacen exorbitantes, y en otros se ven insuficientes Ejemplos: La Asamblea Legislativa, dispone de varios millones para viajes (improductivos) y se receta bonos navideños para empleados y diputados, mientras otros ministerios carecen de insumos elementales para sostenerse.

En Salud Pública no hay medicinas para la gente más necesitada, y en Educación, las escuelas sufren deterioros físicos que en algunos casos suponen un peligro para quienes las usan.

En Salud pública se contratan médicos cubanos, con salarios que duplican el de los salvadoreños, y además, se privan a nuestros nacionales de esas plazas que se conceden a los extranjeros.

Otro disgusto que actualmente se tiene por el mero pueblo, es el asunto de las pensiones de los jubilados. En este tema, se ha propuesto que determinadas pensiones (de los dineros de los trabajadores privados) sirvan para  pagar las pensiones de los trabajadores públicos, porque los fondos que se ahorraron durante tanto tiempo, toda la vida se puede decir, han sido tomados por el Estado para satisfacer otras necesidades que debieron cubrirse con otros recursos. A esto se le puede sumar, que por decreto, el Estado toma esos fondos y paga un interés mucho más bajo que el interés comercial.

Obviamente un acto de prepotencia en el cual el ahorrante, no puede defenderse, y queda expuesto y condenado a tener una vejez en una pobreza extrema, ya que lo que al final recibirá, no le servirá para cubrir las necesidades esenciales para vivir con dignidad. Además de lo anterior el estado juega con fuego al arriesgar las pensiones de los militares retirados, quienes observan que en su propio instituto de pensiones las cuentas no cuadran, y pronto se declararan en quiebra.

El Estado, ha puesto un parche por el momento diciendo que para el presente año asumirá el costo de ese pago, y que para el futuro buscará una solución. Más grave es el hecho que los inmuebles que constituían las reservas para responder  en el futuro, se han realizado a precios irreales para favorecer a políticos, con ganancias inmorales que jamás se podrán justificar.

Las autoridades de Hacienda tienen la obligación de velar por los nacionales todos, y no solo por algunos funcionarios poco éticos que solamente velan por sí mismos. Las pensiones de los militares son un tema muy agudo, porque si bien es cierto que por ahora solo se afectarán a los militares en retiro, a cualquiera que este de alta, se le ocurrirá  que cuando le llegue el momento de pasar a retiro, no tendrá garantizada su jubilación y eso le puede traer a sus pensamientos que lo que está sucediendo es necesario cambiarlo.

Y así como somos de poco cultos, muchos no pueden dejar de pensar en que las soluciones del pasado, podrían servir en el presente.