Maras evolucionan y se especializan, según ANSP

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Los pandilleros retaron al Gobierno salvadoreño en un video, que subieron a Youtube, armados con equipo de uso privativo del Ejército.

Las maras, de las que se supone en su origen fueron agrupaciones juveniles rebeldes, estarían evolucionando a la conformación de mafias al estilo mexicano o italiano, indica una investigación del Centro de Investigación Científica de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP).

De acuerdo a dicha investigación, las actuales pandillas tienen “un marcado control de sus miembros y sofisticación en el crimen, así como el uso de armamento”.

El estudio también habla de la unificación entre las principales agrupaciones: la Mara Salvatrucha y la pandilla Barrio 18, en lo que sería la Mara 503.

Oficialmente se reconoce que las maras o pandillas -fundadas en Estados Unidos en la década de 1980- son las responsables de la mayoría de los delitos graves, como homicidios, extorsiones, secuestros y desapariciones, que mantienen a El Salvador como el país más violento del mundo.

La investigación de la ANSP indica que las pandillas están cualificando a su integrantes, la actividad delictiva es más clandestina y de alta rentabilidad; han creado nuevas estructuras de jerarquía y funcionamiento, control territorial menos visible y aumentado el poder de fuego.

De acuerdo a reportes de la Policía Nacional Civil (PNC), las maras están usando armas de fuego de uso exclusivo de la Fuerza Armada: fusiles automáticos y granadas de fragmentación.

Las maras también están usando explosivos, como los descubiertos en agosto y septiembre pasados en “coches bombas”, es decir, explosivos usados en vehículos.

Tanto las armas como los explosivos sofisticados tendrían origen en las Fuerzas Armadas, dirigidas con el artífice de una fallida tregua entre delincuentes y Gobierno, general David Munguía Payés, sin embargo no se sabe como salen de las armerías del Ejército a manos de las maras.

La investigación explica que en la actualidad las pandillas se han alejado de ritos violentos y tatuajes cargados de identificación, y se perfilan en una mayor cualificación, incluso enviando a personal a universidades o infiltrando a su gente en instituciones del Estado, en especial en las áreas de Seguridad y Defensa.

El Salvador es, por el momento, el país más violentos del mundo por sus altas tasas de homicidios, según cifras de Naciones Unidas (ONU).