Demócratas amplían su ventaja antes de las elecciones; Trump será «Mr. Veto» si pierde el Congreso
A un día de las elecciones de medio mandato, una encuesta de NBC News sitúa a los demócratas siete puntos por encima de los republicanos en la preferencia nacional para el Congreso. Trump reconoce que podría enfrentar un Legislativo opositor y anticipa que utilizará su poder de veto para bloquear iniciativas demócratas, aunque dice que eventualmente estaría dispuesto a negociar
Los demócratas llegan a la víspera de las elecciones legislativas de Estados Unidos con una ventaja de siete puntos sobre los republicanos en la preferencia nacional para el Congreso, según una encuesta de NBC News que refleja el desgaste político que enfrenta el presidente Donald Trump durante la segunda mitad de su mandato.
El sondeo, realizado entre el 24 y el 28 de octubre y difundido en los últimos días de la campaña, registra un respaldo del 52 % para los candidatos demócratas, frente al 45 % que prefiere a los republicanos. El resultado representa una señal de alerta para el partido gobernante, que intenta conservar sus estrechas mayorías en ambas cámaras.
Ante la posibilidad de que los demócratas recuperen el control legislativo, Trump adelantó que adoptaría una estrategia de confrontación mediante el uso del veto presidencial.
«Supongo que me convertiré en Mr. Veto. No voy a dejar que lo arruinen», afirmó durante una entrevista con Miranda Devine, periodista del New York Post, cuyo adelanto fue transmitido por Fox News el domingo.
El mandatario explicó que rechazaría inicialmente los proyectos aprobados por una mayoría demócrata, con la expectativa de que los legisladores opositores terminen negociando con la Casa Blanca.
«Te envían proyectos, los vetas. Y después de uno o dos meses de que todo sea vetado, vienen y llegan a un acuerdo», sostuvo. También reconoció que, eventualmente, podrían alcanzarse entendimientos entre ambos partidos.
La Cámara de Representantes, el principal objetivo demócrata
Los estadounidenses acudirán a las urnas este martes 3 de noviembre para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y una parte del Senado. El resultado determinará quién controla el Congreso durante los dos últimos años del actual mandato presidencial.
Los republicanos mantienen actualmente una mayoría de 218 frente a 214 en la Cámara de Representantes y de 53 frente a 47 en el Senado. Los demócratas necesitan obtener cuatro escaños netos para cambiar el control de cada cámara.
Las encuestas nacionales favorecen a la oposición en la disputa por la Cámara baja, donde el partido que ocupa la Casa Blanca suele enfrentar dificultades en las elecciones de medio mandato. El panorama del Senado, sin embargo, es más incierto: varias contiendas estatales se mantienen competitivas y no existe una garantía de que los demócratas consigan la mayoría.
Un triunfo demócrata en la Cámara de Representantes les permitiría controlar las comisiones, impulsar investigaciones sobre la administración Trump, emitir citaciones y condicionar la aprobación de presupuestos y otras iniciativas. Si también conquistan el Senado, tendrían mayor capacidad para bloquear nombramientos judiciales y de altos funcionarios.
No obstante, incluso con ambas cámaras bajo control opositor, Trump conservaría facultades ejecutivas y el poder de veto. Para superar un veto presidencial se requiere una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, un umbral difícil de alcanzar.
El costo de vida y la guerra con Irán pesan sobre la campaña
La economía doméstica se ha convertido en uno de los principales factores de la contienda. El costo de vida, los precios de los combustibles y la preocupación por el empleo figuran entre los asuntos que condicionan el voto, mientras la guerra con Irán añade presión política y económica a la Casa Blanca.
El conflicto ha contribuido al encarecimiento de la energía y ha generado cuestionamientos sobre la estrategia militar estadounidense. Una encuesta de Reuters/Ipsos difundida en octubre encontró que el 60 % de los estadounidenses desaprobaba la gestión de Trump respecto a la guerra, incluidos uno de cada cuatro republicanos.
El presidente ha sostenido que las conversaciones con Teherán podrían permitir una salida negociada y anunció que Estados Unidos no reanudaría los ataques antes de las elecciones del 3 de noviembre. Sin embargo, no ha descartado nuevas operaciones militares después de esa fecha.
La inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos también han entrado en el debate electoral, en particular por sus efectos sobre el consumo de electricidad, los precios y las comunidades donde se construyen esas instalaciones.
Michigan y Alaska concentran controversias de última hora
El cierre de la campaña ha estado marcado por disputas internas y litigios electorales en estados decisivos.
En Michigan, la representante demócrata Haley Stevens, derrotada por Abdul El-Sayed en las primarias para el Senado, anunció su respaldo al candidato republicano Mike Rogers. La decisión sorprendió a dirigentes demócratas y dio a los republicanos un argumento para cuestionar la unidad de la oposición en una contienda que puede influir en el control del Senado.
El-Sayed restó importancia al respaldo de Stevens y afirmó que su campaña está concentrada en los votantes del estado. La congresista justificó su decisión al expresar desacuerdos con el discurso político de su antiguo rival y con sectores que han participado en actos de campaña junto a él.
En Alaska, un juez federal desestimó una demanda del Departamento de Justicia que pretendía impedir la certificación de los resultados de la elección al Senado si el republicano Dan Sullivan perdía. La controversia surgió por la presencia en la papeleta de otro candidato llamado Daniel J. Sullivan, cuya participación, según el Gobierno, podía generar confusión entre los votantes.
La resolución judicial no determinó quién ganará la contienda, pero rechazó la solicitud federal de intervenir en la certificación electoral. El caso se suma a las acusaciones de fraude y a las disputas sobre las reglas de votación que han acompañado el discurso de Trump durante la campaña.
Un Congreso dividido podría abrir dos años de enfrentamiento
La Casa Blanca y los dirigentes republicanos se preparan para la posibilidad de perder al menos una de las cámaras. Un Congreso controlado total o parcialmente por los demócratas podría intensificar las investigaciones sobre la administración, dificultar la aprobación de leyes y convertir las negociaciones presupuestarias en un campo de disputa permanente.
Trump ha dejado claro que no piensa limitarse a aceptar las iniciativas de una mayoría opositora. Su amenaza de convertirse en «Mr. Veto» anticipa una relación de mayor confrontación con el Capitolio, aunque el propio presidente admitió que después de un período de bloqueos podría buscar acuerdos.
El uso de órdenes ejecutivas seguiría siendo una herramienta de la Casa Blanca, especialmente en áreas donde el presidente dispone de facultades propias, como ciertos aspectos de la política migratoria, comercial y exterior. Sin embargo, esas decisiones también pueden enfrentar impugnaciones judiciales y límites establecidos por la ley.
La jornada del martes será determinante para medir el alcance del desgaste republicano y el respaldo real a la agenda presidencial. Los sondeos ofrecen una ventaja a los demócratas en la preferencia nacional y los colocan en una posición favorable para disputar la Cámara de Representantes, pero el resultado del Senado y la magnitud de cualquier cambio de poder dependerán de las votaciones estatales y de la participación electoral.