La «marca» que el Gobierno cuida, mientras el país navega en aguas turbulentas
El gobierno lanza una campaña multimedia masiva para refrescar su imagen de seguridad, pero varios frentes económicos, previsionales y climáticos desafían la narrativa oficial
Nayib Bukele conoce el poder de las imágenes antes que el de los números. Fue publicista antes de ser político, y esa formación nunca lo abandonó en el ejercicio del poder. Así que cuando el gobierno arranca una nueva campaña multimedia masiva para recordarle a los salvadoreños los logros en seguridad de su administración, el movimiento no es accidental ni improvisado: es marca, es estrategia y, sobre todo, es timing. Porque detrás del despliegue de estadísticas de homicidios y videos del CECOT, se acumulan nubes que el gobierno prefiere no poner en el centro del encuadre.
LA CAMPAÑA: EL RELATO QUE EL GOBIERNO QUIERE CONTAR
La Presidencia de la República define el denominado «efecto Bukele» como la transformación radical en los niveles de seguridad pública y violencia en el país. Bajo la administración actual y mediante estrategias como el Plan Control Territorial y el régimen de excepción instaurado en marzo de 2022, el país ha dejado atrás las tasas de homicidios más altas del continente y, de acuerdo con datos oficiales, se ha posicionado como uno de los países más seguros del hemisferio occidental.
Los números que sostienen ese relato son, en efecto, reales e históricos. Desde 2019, el país redujo las muertes violentas de más de 1,000 a menos de 100 anuales, superando primero la barrera de los tres dígitos en 2024 y luego alcanzando el mínimo histórico. En 2025, El Salvador registró 82 homicidios a nivel nacional. Para comparar, en 2015 el país registró 6,656 homicidios, con una tasa de más de 100 por cada 100,000 habitantes, una de las más altas del mundo.
Entre los logros operativos destacados por la Presidencia figura la incautación de 6,606 kilogramos de droga realizada el 15 de febrero de 2026 por la Marina salvadoreña, considerada la mayor en la historia nacional.
La campaña no se limita a la seguridad. El gobierno también ha desplegado con energía mediática sus programas sociales. El sistema de telemedicina Doctor SV, que ya tiene en construcción su segunda fase con un préstamo de $75 millones de la CAF, ha llevado atención médica especializada a comunidades que históricamente carecían de ella. El programa de paquetes escolares —uniformes, zapatos, útiles y dispositivos tecnológicos para estudiantes del sistema público— llegó este año con una promesa mejorada: entrega completa, desde el primer día.
Desde el inicio de la actual administración se han entregado 1.2 millones de dispositivos electrónicos, con una inversión acumulada de aproximadamente $800 millones de dólares, según la ministra de Educación, Karla Trigueros. En agricultura, el Ministerio de Ganadería ejecuta el Programa de Aumento a la Producción, con semillas de alta genética para maíz resistentes a la sequía, entrega de insumos a costo a través de AGROCENTA y fortalecimiento de ganaderías lecheras para los AgroMercados zonales. Son programas que tocan la vida concreta de miles de familias rurales.
El impacto de esas políticas se traduce en popularidad sin parangón. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, obtuvo 90% de aprobación según el Latinobarómetro de 2023, lo que lo convierte en el mejor evaluado entre todos los presidentes latinoamericanos desde 1995. Y las tendencias no han cedido: la encuesta CID Gallup de marzo de 2026 registra 94% de aprobación ciudadana.
LO QUE LA CAMPAÑA NO DICE: LAS SOMBRAS DETRÁS DEL ESCAPARATE
Pero toda campaña de imagen es también, por definición, una selección de lo que no se muestra. Y en el caso de El Salvador en abril de 2026, lo que queda fuera del encuadre es sustancial.
I. EL CRECIMIENTO QUE NO ALCANZA
El FMI acaba de proyectar para El Salvador un crecimiento del 3.3% en 2026, y aunque el gobierno lo presentará como un logro, el contexto regional lo desdibuja: Guatemala crecerá 3.9%, Panamá y Nicaragua 3.8%, Costa Rica 3.5%. El país más endeudado de Centroamérica es también, según las proyecciones del organismo multilateral, uno de los de menor dinamismo económico de la región este año. Más aún, ese crecimiento se sostiene en parte sobre un andamio de deuda que se engrosa semana tras semana: solo en la sesión legislativa del 21 de abril, la Asamblea de mayoría oficialista aprobó más de $660 millones en nuevos compromisos financieros. La deuda pública ya ronda el 92% del PIB —de cada cien dólares que produce la economía, el Estado debe más de noventa— y en los últimos seis años ha crecido en $14,296 millones, un 72%, más que en los tres gobiernos anteriores combinados.
II. LOS PAQUETES ESCOLARES: ENTRE LA PROMESA Y LA REALIDAD DEL AULA
La entrega de paquetes escolares es uno de los emblemas más visibles del gobierno en materia educativa, y la promesa de 2026 fue la más ambiciosa: entrega completa, a tiempo y en una sola vez. La ministra Trigueros afirmó que, a diferencia de años anteriores, cuando los paquetes «no se entregaban a tiempo y no se entregaban completos», este año cada estudiante recibiría todos los insumos desde el primer día.
La realidad fue más complicada. Sindicatos docentes como SIMEDUCO y Bases Magisteriales denunciaron que este año se presentó más «desorden» en la entrega de paquetes, debido a que las cantidades fueron enviadas con base en la prematrícula de noviembre de 2024. Los sindicatos señalaron que recibieron indicaciones para iniciar la entrega de paquetes incompletos. El Ministerio tuvo que lanzar una fase nacional de ajustes para corregir tallas incorrectas e insumos faltantes, operativo que si bien refleja capacidad de respuesta, también confirma que los problemas ocurrieron.
El Ministerio de Educación recibió $31 millones menos en su presupuesto para 2025 en comparación con el año anterior, medida de austeridad catalogada como errónea por los sindicatos docentes debido a las complicaciones que generó. Una contradicción difícil de ignorar en un gobierno que, en paralelo, aprueba empréstitos multimillonarios para otros rubros.
III. LAS PENSIONES: UN RELOJ QUE CUENTA HACIA ATRÁS
Quizás el frente más silenciado en la narrativa oficial sea el del sistema previsional. Los números son de alarma real. La deuda estatal con los fondos privados de pensiones creció 6.8% en 2025 y ya supera los $11,241 millones, según el Banco Central de Reserva. Y no es solo deuda: es deuda de altísimo riesgo para los trabajadores. El 89% de los activos de las AFP está invertido en instrumentos vinculados al Estado. De cada 10 dólares que cotiza un trabajador, más de 7 están prestados al gobierno.
El agotamiento de la Cuenta de Garantía Solidaria, fondo colectivo que cubre a quienes terminan sus ahorros individuales, se prevé para 2026, lo que podría dejar a miles de jubilados dependiendo exclusivamente del respaldo estatal. El FMI fue más directo: alertó que los recursos del sistema podrían agotarse alrededor de 2027, debido a que ya comenzaron a utilizarse fondos de la Cuenta de Garantía Solidaria para financiar pensiones privadas cuando los jubilados agotan lo ahorrado en sus cuentas individuales.
El gobierno asumió con el FMI el compromiso de presentar una reforma previsional antes del 10 de febrero de 2026. La fecha llegó y el presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, respondió con un escueto «no» cuando fue consultado sobre si había ingresado algún proyecto de reforma. Infobae El plazo venció. La reforma, no llegó. El sistema podría tronar en poco tiempo: «hacia 2029 los activos de la CGS se agotarían», según el estudio actuarial, y en 2027 el Estado deberá conseguir alrededor de $800 millones que no están en el presupuesto.
IV. EL CLIMA: LA AMENAZA QUE NO TIENE MINISTRO A CARGO
El cambio climático es quizás la crisis más silenciada de todas, precisamente porque sus efectos son graduales, invisibles en los titulares del día a día, pero devastadores en el mediano plazo para la seguridad alimentaria del país.
El ciclo agrícola 2026 en Centroamérica se perfila como uno de los más desafiantes de los últimos años. Las previsiones apuntan a altas temperaturas, sequías y una marcada variabilidad climática en toda la región, según el organismo internacional regional de sanidad agropecuaria OIRSA, lo que ha obligado a muchos productores a modificar prácticas tradicionales.
Luis Treminio, presidente de la Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios, lo explica con la crudeza de quien conoce el campo: el aumento de la temperatura y el estrés hídrico afectan al maíz, uno de los cultivos más importantes del país. «La mata queda demasiado débil y con cualquier viento se cae», señala, advirtiendo que bajo condiciones extremas existe «el riesgo de perder la cosecha entera».
La amenaza no es teórica. De 2016 a 2021, el sector agropecuario perdió más de 12.4 millones de quintales de granos básicos debido a variaciones climáticas, cantidad suficiente para alimentar a la mitad de la población salvadoreña durante medio año. Y en el periodo 2023-2024, los agricultores produjeron alrededor de 17.2 millones de quintales de maíz, frijol, maicillo y arroz, una cifra que ya es insuficiente para alimentar a toda la población del país.
Las proyecciones de largo plazo son aún más severas. Según la CEPAL, el cambio climático puede provocar reducciones en el rendimiento de la producción de maíz, arroz y frijoles de hasta 35%, 43% y 50%, respectivamente, en un escenario extremo al año 2100. Un informe de la CEPAL señala que si El Salvador no invierte para contrarrestar los efectos del cambio climático, el país tendría una disminución de hasta un 12% en su PIB, y que la inversión necesaria equivale al 5.5% del PIB anual, unos $1,600 millones anuales.
V. LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES: EL DEBATE QUE EL 94% DECIDE NO TENER
Bajo el régimen de excepción, renovado 49 veces consecutivas, El Salvador lleva más de cuatro años en un estado de suspensión parcial de garantías constitucionales que ya no se siente excepcional: se siente permanente. Este régimen permite las detenciones sin orden judicial o flagrancia y el desarrollo de juicios masivos, al tiempo que elimina controles legales sobre procesos administrativos para el uso de fondos públicos y contrataciones del Estado, así como el derecho al acceso a la información pública.
Organizaciones de derechos humanos han documentado la muerte de al menos 488 personas bajo custodia del Estado, y el propio Bukele reconoció que 8,000 personas inocentes fueron liberadas. Amnistía Internacional documentó que muchas detenciones se realizaron bajo imposiciones de cuotas diarias, acusaciones anónimas y factores discriminatorios como tener tatuajes o residir en comunidades estigmatizadas por la pobreza, sin órdenes administrativas o judiciales ni investigaciones previas.
Desde la llegada al poder de Bukele, El Salvador ha experimentado un acelerado proceso de des-democratización que ha quebrado los mecanismos de rendición de cuentas, cooptando todas las instituciones. Diversos analistas plantean que el régimen político «no alcanza las calificaciones mínimas de una democracia liberal».
EL DILEMA DE UNA NACIÓN QUE CAMBIÓ: ¿A QUÉ PRECIO?
La paradoja central de El Salvador en 2026 es que es, al mismo tiempo, un país indiscutiblemente mejor y más libre en sus calles, y más frágil e incierto en sus finanzas, su sistema previsional, su seguridad alimentaria y sus instituciones democráticas. Las dos cosas son ciertas. Y no se anulan.
Bukele transforma incluso sus posibles dolores de cabeza en estrategias de marketing, en un gobierno en el que la imagen lo es todo. La campaña multimedia que hoy inunda pantallas y redes es consecuente con esa lógica: mostrar lo que funciona, minimizar lo que preocupa y apostar a que el 94% de aprobación ciudadana es coraza suficiente frente a cualquier tormenta.
Pero las tormentas económicas, previsionales y climáticas no negocian con las encuestas. El país que Bukele entregó más seguro a sus ciudadanos merece también un gobierno que les cuente, con la misma energía con la que celebra sus logros, cuáles son los desafíos que aún no tienen respuesta. Esa es la conversación que El Salvador necesita, y que ninguna campaña multimedia puede sustituir.