Jefe de pandilla de Haití pide a la ONU intervenga ante llegada del Ejército salvadoreño
Wilson Joseph, alias Lanmò San Jou, habría solicitado una delegación de Naciones Unidas para abrir un diálogo con la misión internacional. La carta, fechada en Croix-des-Bouquets y difundida en medios haitianos, no ha sido autenticada; su aparición coincide con la llegada de más de 2,000 soldados salvadoreños y con la intensificación de las operaciones contra las bandas armadas
Un dirigente de una de las organizaciones criminales más poderosas de Haití habría solicitado la intervención de Naciones Unidas para abrir un proceso de diálogo con las fuerzas internacionales desplegadas en el país, en un movimiento que coincide con la llegada de miles de militares salvadoreños y la búsqueda de cuatro aerotécnicos desaparecidos desde el pasado 18 de octubre.
La petición se atribuye a Wilson Joseph, conocido como Lanmò San Jou, jefe de la organización armada 400 Mawozo, que opera principalmente en Croix-des-Bouquets, al este de Puerto Príncipe. El documento estaría dirigido al secretario general de la ONU, António Guterres, y solicita el envío de una delegación internacional que facilite un proceso de mediación.
La comunicación, fechada el 1 de noviembre en Croix-des-Bouquets, comenzó a circular en redes sociales y fue reproducida por medios haitianos y agencias internacionales. Sin embargo, su autenticidad no ha sido confirmada de manera independiente y Naciones Unidas no ha informado oficialmente que haya recibido la solicitud.
La aparición de este documento adquiere relevancia porque se produce cuando el Gobierno de Nayib Bukele ha desplegado más de 2,000 efectivos en Haití para localizar a los cuatro militares salvadoreños desaparecidos después de una emboscada perpetrada contra un vehículo de la misión internacional.
El jefe criminal habla de diálogo y responsabiliza a la ofensiva de Bukele por el riesgo de más violencia
En el texto atribuido a Lanmò San Jou, el dirigente asegura que desde el 20 de agosto habría expresado su disposición a buscar una salida pacífica a la crisis haitiana.
La propuesta consistiría en establecer conversaciones entre las fuerzas internacionales presentes en el país y la organización 400 Mawozo, en aparente referencia a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), creada bajo mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El documento también cuestiona las advertencias del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, contra las organizaciones criminales responsables de la desaparición de los cuatro militares.
Según el texto, las amenazas de represalias podrían agravar la violencia y exponer a la población civil a nuevos enfrentamientos. El supuesto autor sostiene que Haití necesita diálogo, justicia y reconciliación, y solicita que Naciones Unidas actúe como mediadora.
La carta incluso menciona presuntas víctimas civiles, entre ellas una niña de ocho años que habría resultado herida de bala en la cabeza. Sin embargo, estas afirmaciones tampoco han sido verificadas de manera independiente.
El documento atribuido al jefe de 400 Mawozo plantea así una aparente disposición a negociar en medio de una ofensiva militar internacional, aunque no establece condiciones verificables, compromisos concretos de desarme ni garantías de que la organización vaya a suspender sus actividades criminales.
¿Quién es Lanmò San Jou y por qué lo busca Estados Unidos?
Wilson Joseph es uno de los dirigentes criminales identificados por Naciones Unidas y las autoridades estadounidenses como responsables de la expansión de la violencia armada en Haití.
El Consejo de Seguridad de la ONU lo incorporó a su lista de sanciones el 8 de diciembre de 2023, identificándolo como jefe de 400 Mawozo, una organización activa en el área metropolitana de Puerto Príncipe y particularmente en la comuna de Croix-des-Bouquets. El grupo mantiene vínculos con la coalición criminal G-Pèp.
Su nombre también figura en los registros de personas buscadas por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI). Washington ofrece una recompensa de hasta un millón de dólares por información que permita su captura o condena.
La acusación estadounidense está relacionada con el secuestro de 17 misioneros cristianos —16 ciudadanos estadounidenses y un canadiense— ocurrido el 16 de octubre de 2021, cuando el grupo regresaba de visitar un orfanato en Haití.
Entre las víctimas había cinco menores de edad. Los secuestradores exigieron un rescate de 17 millones de dólares, equivalente a un millón por cada persona. La mayoría permaneció cautiva durante 61 días.
De acuerdo con la acusación judicial estadounidense, Joseph habría participado en la coordinación del secuestro y en las comunicaciones para exigir el pago del rescate. El FBI lo identifica como acusado de conspiración para tomar rehenes y de toma de rehenes.
La trayectoria de 400 Mawozo incluye secuestros colectivos, extorsiones, tráfico de armas y control territorial. La organización se hizo conocida por sus secuestros de corta duración en carreteras y transporte público, una modalidad utilizada para exigir pagos a familiares y víctimas.
Su presencia en Croix-des-Bouquets es especialmente importante para el actual conflicto, porque esa zona se encuentra cerca del lugar donde fueron emboscados los cuatro militares salvadoreños.
No obstante, hasta ahora no existe una confirmación pública concluyente que permita atribuir directamente a Lanmò San Jou o a 400 Mawozo la responsabilidad por la desaparición de los cuatro aerotécnicos. Reportes haitianos han mencionado también a la organización Chen Mechan, por lo que la autoría del ataque continúa siendo un asunto que requiere comprobación.
Los cuatro salvadoreños siguen desaparecidos y la búsqueda no tiene resultados confirmados
La desaparición de los militares ocurrió el 18 de octubre, cuando el vehículo blindado en el que se desplazaban fue atacado en la zona de Santo, perteneciente a Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe.
Los cuatro aerotécnicos formaban parte del contingente salvadoreño integrado a la Fuerza de Supresión de Pandillas. Después de que el vehículo fuera atacado e incendiado, sus ocupantes lograron abandonarlo, pero se perdió contacto con ellos.
La Fuerza de Supresión de Pandillas confirmó posteriormente que había recibido restos humanos entregados por una organización humanitaria, que podrían corresponder a los militares desaparecidos. Sin embargo, aclaró que no estaba en condiciones de confirmar su identidad.
El presidente Bukele rechazó que los restos entregados correspondieran a sus compatriotas y sostuvo que no eran sus hombres. Hasta este 2 de noviembre, las autoridades salvadoreñas no habían confirmado oficialmente el fallecimiento ni el paradero de los cuatro aerotécnicos.
La incertidumbre sobre su destino ha provocado una respuesta militar de gran escala. El Salvador envió más de 2,000 efectivos, con vehículos blindados y apoyo de helicópteros, para reforzar la búsqueda y las operaciones de seguridad.
El Gobierno salvadoreño ha insistido en que la misión continuará hasta conseguir la recuperación de sus militares.
Una misión internacional con mandato de Naciones Unidas
La Fuerza de Supresión de Pandillas fue autorizada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en septiembre de 2025 para apoyar a la Policía Nacional de Haití y a las fuerzas armadas del país en operaciones contra las organizaciones criminales.
La resolución 2793 estableció una capacidad autorizada de hasta 5,500 efectivos uniformados y 50 civiles. Su mandato contempla operaciones focalizadas contra las bandas que amenazan a la población, así como medidas para proteger infraestructuras esenciales y facilitar el acceso humanitario.
El 29 de septiembre de 2026, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 2829 y prorrogó por seis meses el mandato de la fuerza, hasta el 31 de marzo de 2027.
La misión opera con apoyo logístico y operacional de Naciones Unidas, pero la responsabilidad primaria de garantizar la seguridad y proteger a la población corresponde a las autoridades haitianas.
La llegada de los efectivos salvadoreños ha generado preguntas sobre el alcance de la operación, su estructura de mando y las reglas de enfrentamiento. Reuters informó que, pese al despliegue, no se habían aclarado públicamente todos los detalles de la cadena de mando y de las condiciones operativas del contingente.
Una solicitud de paz en medio de una nueva escalada
La petición atribuida a Lanmò San Jou plantea un escenario complejo para las autoridades haitianas y para la misión internacional. Un dirigente criminal incluido en las sanciones de Naciones Unidas y buscado por Estados Unidos aparece ahora solicitando mediación internacional, precisamente cuando las fuerzas de seguridad intensifican sus operaciones.
La propuesta no equivale a un acuerdo de paz, una rendición ni una declaración verificable de cese de actividades criminales. Tampoco implica que Naciones Unidas haya aceptado intervenir como mediadora entre la GSF y 400 Mawozo.
Para que una eventual negociación tuviera credibilidad sería necesario conocer quién representa a la organización, qué condiciones ofrece, si existe disposición real a abandonar las armas y cómo se garantizaría la seguridad de la población civil.
Mientras tanto, el caso de los cuatro salvadoreños continúa sin resolverse. La petición atribuida al jefe de 400 Mawozo añade un nuevo elemento a una crisis que ya involucra a las autoridades haitianas, al Gobierno salvadoreño y a una fuerza internacional respaldada por Naciones Unidas.
La pregunta central sigue siendo si el llamado al diálogo representa una verdadera disposición a detener la violencia o una maniobra para ganar tiempo y reducir la presión militar sobre las organizaciones que mantienen amplias zonas de Haití bajo su control.