Jalisco Nueva Generación, el cártel que desafía al ejército mexicano

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Sus sangrientos asesinatos y su famosa ofensiva del 1° de mayo, durante la cual se enfrentó con todas las fuerzas del orden y derribó un helicóptero militar, exhibieron el temible poder de fuego del grupo.

El 1° de mayo de 2015 quedará en la historia como el día de la presentación en sociedad del poder militar de Jalisco Nueva Generación, el cartel más sangriento de los surgidos en México en los últimos años.

Guadalajara, la segunda ciudad del país, sufrió decenas de cortes de calles y carreteras, disparos de morteros que derribaron un helicóptero del Ejército regular y diversas acciones coordinadas para matar oficiales de diferentes fuerzas del orden dejaron 17 muertos.

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En una entrevista que publica el diario español El País, el comisionado de Seguridad de Jalisco, Alejandro Solorio, relató cómo sobrevivió a un atentado contra su vida realizado por sicarios del grupo. Le dispararon con balas antitanque y le arrojaron dos granadas.

“Mis escoltas y yo retrocedimos y tuve la oportunidad de sacar mi arma y ponerme a disparar”, le explicó al medio español, en medio de un relato regado de alardes de victoria y de datos que grafican las artimañas de los narcos para someter a los pobladores: “Huían como cobardes a pesar de que eran más.

Pero son tipos peligrosos. Es un cartel que se dedica al secuestro, la extorsión, el tráfico de drogas y robo de hidrocarburos. En los pueblos donde los hemos ido echando, a veces se me acercaba gente y me decía: ‘Híjole, lo malo es que ya no hay gasolina barata'”.

Solorio asegura que los narcos lo tienen en la mira porque no han podido corromperlo, una práctica tan extendida a lo largo y a lo ancho del país que resulta difícil de creer que pueda estar al margen. Muchas veces los asesinatos no responden a la negativa a aceptar sobornos sino a los desacuerdos en los tratos que mantienen autoridades “oficiales” con los verdaderos patrones del lugar.

“No, no. Mira este mensaje en mi celular. Es una amenaza que me enviaron el otro día. Ellos saben que no pueden comprarme”, asegura Solorio en “El País”.

Nemesio Oseguera, “el Mencho”

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La ofensiva del 1° de mayo no hizo más que exhibir a nivel global una realidad con la que muchos habitantes de la región conviven a diario desde hace tiempo, ya que los secuestros y asesinatos con el sello de estas mafias relacionadas al tráfico de drogas se volvieron una costumbre.

El hombre detrás del nuevo poder ha ocupado el espacio dejado por las capturas de Joaquín “El Chapo” Guzmán, cabeza del cártel de Sinaloa, y Omar Treviño Morales, de Los Zetas. Pero el cártel Jalisco La Nueva Generación (CJNG) tiene una característica que lo diferencia de esos antecesores: está decidido a invertir las cuantiosas ganancias de la venta de drogas en armamento de guerra.

Su nuevo líder es definido como un personaje de “cara afilada, pómulos angulosos y un bigotillo recortado finamente sobre la comisura de los labios”. La descripción es producto de las imágenes de Nemesio Oseguera que circulan en Internet. “El Mencho” se había caracterizado por su bajo perfil, pero desde que se ha plantado cara a cara contra el Ejército su fama se ha multiplicado.

La osadía de las tropas de Oseguera impactó porque no era habitual para sus predecesores enfrentarse tan directamente con el Estado a nivel militar. Sus asesinatos estaban dirigidos casi siempre contra objetivos puntuales -autoridades políticas o funcionarios judiciales que no se someten a sus sobornos- y, principalmente, contra grupos rivales que pretendían hacer negocios en territorios reclamados por ellos. Guerras de cárteles.

Ahora, su desafío contra el Ejército ha elevado la vara a un nivel en el que muchos creen que no podrá sostener: “‘El Mencho’ ha sobreestimado el poderío de su organización. Hacer del Estado su principal enemigo y retarlo no es muy inteligente”, le dijo Guillermo Valdés, director de Inteligencia mexicano, al diario El País.

Si alguna vez es atrapado, el hombre más buscado de México podrá llamarles “colegas” a quienes lo apresen. Es que él mismo fue agente municipal en un pueblo sobre la costa del Pacífico, Cabo Corrientes. Hoy descarga su furia contra todo uniforme que se cruza en el camino de sus narcomilicias.

“A mi marido lo quemaron vivo”, recuerda Miriam Vázquez, viuda del oficial Rosendo Fregoso Ramírez. El hombre tenía de 33 años y dejó tres hijos a cargo de la mujer tras el ataque de La Nueva Generación contra un comando especial de policía en el que murieron 15 agentes, emboscados en una ruta por 80 secuaces de Oseguera. Fue en abril de este año.

Las morgues de Jalisco están cada vez más pobladas de cadáveres con marcas de la saña con que el CJNG los ha asesinado. Cuerpos mutilados y quemados, caras deformes, mensajes intimidatorios clavados a cuchillo sobre el cuerpo de las víctimas: “Así acaban los rateros y los robacamiones”-

También se ha hecho costumbre que las madres de los jóvenes desaparecidos las recorran en busca de los restos de sus parientes. Muchas, como Guadalupe Aguilar, se han unido a Fundej (Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos de Jalisco) para darse fuerzas y tratar de soportar el dolor de la pérdida: “Hablamos, nos consolamos, lloramos y hasta reímos. Si alguien nos viera pensaría que estamos locas, y es así: locas de dolor”.