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Economía

Fin del período de gracia previsional es una bomba fiscal para el Gobierno en 2027

Fin del período de gracia previsional es una bomba fiscal para el Gobierno en 2027
  • Publishedabril 28, 2026

El sistema de pensiones salvadoreño enfrenta uno de sus momentos más críticos desde su creación. El vencimiento, en 2027, del período de gracia otorgado a la deuda del Estado con las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) marca el inicio de una nueva etapa: el paso de un esquema de alivio temporal a uno de pagos plenos de capital e intereses acumulados, con implicaciones profundas para las finanzas públicas, la sostenibilidad del sistema previsional y la percepción internacional de riesgo país.

El período de gracia —acordado tras la reforma previsional de 2022 y formalizado en 2023— permitió al Estado suspender durante cuatro años el pago de capital e intereses sobre una parte significativa de la deuda previsional. Este mecanismo buscaba aliviar las presiones fiscales en el corto plazo.

Sin embargo, ese alivio tiene fecha de vencimiento.

A partir de 2027, el Gobierno deberá comenzar a honrar tanto el capital acumulado como los intereses generados durante ese período, lo que implica un salto abrupto en las obligaciones fiscales.

El problema no es solo el inicio del pago, sino su magnitud acumulada: durante esos años, la deuda no se redujo, sino que continuó creciendo.

El saldo de la deuda previsional ya supera los 11,380 millones de dólares, equivalente a una proporción significativa del Producto Interno Bruto (PIB).

Este endeudamiento se ha financiado mediante instrumentos como:

  • Certificados de Obligaciones Previsionales (COP);
  • Certificados de Financiamiento de Transición (CFT), estos últimos sin pago de intereses durante el período de gracia.

El modelo implica que el Estado utiliza los ahorros de los trabajadores —administrados por las AFP— para financiar el pago de pensiones del sistema público, generando una dependencia estructural del financiamiento interno.

El vencimiento del período de gracia no solo activa pagos, sino que genera un efecto escalón en el gasto público.

La agencia Fitch Ratings ha advertido que los costos de intereses aumentarán de forma significativa en 2027, precisamente por este factor.

Actualmente, el pago de intereses por deuda pública ya absorbe cerca del 18 % de los ingresos del Estado, una cifra elevada para economías emergentes.

Con el fin del período de gracia, esa proporción podría incrementarse aún más, reduciendo el espacio fiscal disponible para:

  • inversión pública;
  • programas sociales;
  • infraestructura;
  • y gasto operativo del Estado.

Las agencias internacionales han comenzado a incorporar este riesgo en sus evaluaciones.

La calificadora S&P Global Ratings ha señalado que el fin del período de gracia:

  • incrementará la carga de intereses;
  • podría llevar el pago de intereses a más del 20 % de los ingresos del gobierno;
  • y presionará el déficit fiscal y la deuda pública.

Además, proyecta que la deuda pública podría escalar a más del 92 % del PIB en 2028, en parte por las obligaciones previsionales.

Estas advertencias colocan al sistema de pensiones en el centro del análisis de sostenibilidad fiscal del país.

La raíz del problema: la reforma de 2022

El origen inmediato de esta situación se encuentra en la reforma aprobada en 2022, que:

  • aumentó beneficios y obligaciones del sistema;
  • amplió el uso de recursos de las AFP para financiar al Estado;
  • y suspendió temporalmente el pago de intereses y capital mediante los CFT.

Si bien la reforma generó liquidez en el corto plazo, también trasladó el problema hacia el futuro, acumulando obligaciones que ahora deberán pagarse de forma simultánea.

El desafío no se limita a las finanzas públicas. También existen riesgos estructurales dentro del propio sistema previsional.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido que:

  • el 89 % de los activos de las AFP está invertido en deuda estatal;
  • y que la Cuenta de Garantía Solidaria —clave para pagar pensiones cuando se agotan los ahorros individuales— podría enfrentar déficits e incluso agotarse en el corto plazo.

Esto plantea un escenario en el que el sistema depende simultáneamente de:

  1. la capacidad del Estado para pagar su deuda;
  2. y la disponibilidad de recursos colectivos para sostener las pensiones.

El tema previsional es además uno de los puntos críticos en la relación con el Fondo Monetario Internacional.

El organismo ha solicitado una reforma integral del sistema como condición para garantizar la sostenibilidad fiscal de mediano plazo. Sin embargo, los retrasos en la presentación de dicha reforma han generado incertidumbre en los mercados y en las agencias de riesgo.

El año 2027 se perfila así como un punto de inflexión para la economía salvadoreña.

La combinación de factores —fin del período de gracia, aumento de intereses, crecimiento de la deuda y presión internacional— configura un escenario de alta exigencia fiscal.

En términos prácticos, el Estado enfrentará tres opciones:

  • aumentar ingresos (impuestos o crecimiento económico);
  • reducir gasto;
  • refinanciar la deuda, posiblemente en condiciones más costosas.

El vencimiento del período de gracia de la deuda previsional no es un evento aislado, sino la manifestación de un problema estructural acumulado durante años.

Lo que hasta ahora ha funcionado como un mecanismo de financiamiento interno —el uso de los ahorros de los trabajadores— se convierte, a partir de 2027, en una obligación fiscal de gran escala.

El desafío no es solo pagar, sino hacerlo sin comprometer la estabilidad macroeconómica ni la viabilidad del sistema de pensiones.

En ese equilibrio —entre sostenibilidad fiscal y seguridad previsional— se jugará una de las decisiones económicas más importantes del país en los próximos años.

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Redacción DL