El día que llegaron los datos reales: El Salvador queda entre los últimos de la región en PISA 2025
La OCDE confirmó el peor desempeño histórico en lectura y matemática a nivel mundial, con América Latina profundizando su rezago; los resultados oficiales salvadoreños desmienten la comparación que el presidente Bukele había hecho días antes con Alemania y Suecia
PARÍS/SAN SALVADOR — La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó este martes los resultados de PISA 2025, la evaluación que mide cada tres años las competencias de matemática, lectura y ciencias en estudiantes de 15 años, y confirmó lo que varios informes preliminares venían anticipando: el nivel medio de rendimiento más bajo jamás registrado desde que existe la prueba. Participaron unos 760,000 estudiantes de 91 países y territorios, y el deterioro fue particularmente marcado en lectura, calificado por la organización como “especialmente preocupante”.
Según Éric Charbonnier, especialista en educación de la OCDE, los resultados en ciencias se mantienen relativamente estables, pero se registró una caída de más de 20 puntos en lectura y matemática, una variación que la organización equipara aproximadamente a un año completo de escolarización perdido. Entre 2015 y 2025, la puntuación en ciencias retrocedió siete puntos en promedio entre los países miembros; en matemática la caída llegó a 22 puntos y en lectura a 28, frente a retrocesos de ocho y 16 puntos, respectivamente, en el resto de los sistemas evaluados. Uno de cada cinco estudiantes en países de la OCDE es hoy un alumno de bajo rendimiento simultáneo en las tres materias, frente al 16% de la medición anterior.
Asia continúa dominando la tabla: Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang encabezaron ciencias y matemática, Singapur lideró lectura, y Macao, Taiwán, Japón y Corea del Sur completaron los primeros lugares. Ningún país latinoamericano figuró entre los mejor posicionados. La OCDE también documentó que un uso más intensivo de inteligencia artificial en el aula suele asociarse con resultados más bajos en ciencias, salvo en sistemas educativos ya sólidos como Singapur y Macao, donde el uso frecuente de IA convive con puntajes altos, una distinción que el organismo atribuye más a la calidad del sistema educativo de base que a la herramienta en sí misma.
AMÉRICA LATINA, SIN PISO DE FONDO
La región volvió a quedar por debajo del promedio de la OCDE en las tres materias, sin que ningún país grande logre acercarse a esa media. Argentina registró su peor resultado histórico en matemática desde que comenzó a participar en 2006, con 367 puntos frente a los 378 de 2022, una caída de 11 puntos en tres años; solo el 24% de sus estudiantes alcanzó el nivel mínimo de competencia, contra 65% del promedio OCDE. México también tocó su piso más bajo en matemática desde 2006, con 388 puntos, siete menos que en la edición anterior, y retrocedió igual magnitud en lectura.
Chile retrocedió en matemática y lectura y se mantuvo estable en ciencias, con un 59% de estudiantes en desempeño insuficiente en matemática, diez puntos más que en 2015. Brasil permaneció prácticamente estancado, con una leve mejora en ciencias (409 puntos, seis más que en 2022) pero caídas en matemática y lectura. Costa Rica y Colombia mostraron un patrón similar de estancamiento con matices: Costa Rica amplió su cobertura de secundaria sin mejorar sustancialmente el rendimiento, mientras Colombia retrocedió más en lectura (de 409 a 399 puntos) que en las otras materias. Uruguay tuvo el resultado más singular de la región: alcanzó su mejor marca histórica en ciencias, pero retrocedió en matemática y lectura en la última década, y quedó, aun así, por debajo del promedio OCDE en las cuatro dimensiones evaluadas.
Perú y Ecuador quedaron ambos por debajo del promedio de la OCDE en las tres materias, con apenas 30% y 20% de sus estudiantes alcanzando el nivel mínimo en matemática, respectivamente. En Perú, el uso de chatbots de IA para aprender llegó al 54% de los estudiantes, por encima del 46% promedio de la OCDE, mientras que el ausentismo escolar (39% faltó al menos un día en las dos semanas previas a la prueba) y el deterioro del acompañamiento familiar —de 69% a 58% entre 2022 y 2025— acompañaron esa caída. Paraguay y República Dominicana se ubicaron entre los peor evaluados: Paraguay con solo 10% de sus alumnos alcanzando competencias básicas en matemática, y República Dominicana con apenas 9%, ambos muy por debajo del 65% de la OCDE.
Guatemala quedó última entre los países latinoamericanos y caribeños evaluados, con solo 8% de sus estudiantes alcanzando el nivel mínimo en matemática, 17% en lectura y 21% en ciencias, y un retroceso marcado en lectura respecto de su primera participación en 2017. La OCDE advirtió, en el caso guatemalteco y en varios otros de la región, que parte del deterioro aparente responde a la expansión de la cobertura de educación secundaria hacia sectores que antes quedaban fuera del sistema, lo que incorpora a la muestra a más adolescentes con menor preparación previa y no necesariamente refleja un empeoramiento generalizado de la calidad educativa.
No todo el panorama regional fue negativo. Uruguay y Chile volvieron a ubicarse entre los sistemas mejor posicionados de América Latina, con 445 y 442 puntos en ciencias respectivamente, aunque ambos permanecieron muy por debajo de los líderes asiáticos. Chile, sin embargo, tuvo una evolución menos favorable en esta edición: retrocedió en las tres disciplinas frente a la medición anterior. La OCDE destacó, en cambio, mejoras en ciencias desde 2022 en solo tres países de la región: Costa Rica, Uruguay y El Salvador, un contraste puntual frente al deterioro generalizado que marcó al resto de los sistemas participantes.
En Europa, el panorama también fue desigual. Estonia, Reino Unido, Finlandia e Irlanda se ubicaron por encima de la media de la OCDE, junto con Canadá y Nueva Zelanda fuera del continente. España se mantuvo cerca del promedio, pero con un deterioro marcado en lectura y matemática que sigue la tendencia global de retroceso. Alemania, en cambio, se situó cerca del promedio general en las tres áreas evaluadas, con los resultados más bajos jamás registrados para sus estudiantes de 15 años: los promedios de matemática y comprensión lectora de 2025 fueron inferiores a los de 2022, mientras que ciencias se mantuvo prácticamente estable, lo que la propia OCDE describe como una “tendencia negativa” sostenida durante toda la última década. Según el informe, poco menos del 70% de los estudiantes alemanes alcanzó el nivel mínimo de alfabetización lectora definido por la organización —la capacidad de comprender la idea principal de un texto de longitud media—, frente al 93% de China.
Con esto conviene ajustar también el párrafo final de la sección de El Salvador, donde ya mencionábamos a Alemania con 464 en matemática y 486 en ciencias: esos datos siguen siendo correctos y ahora quedan mejor respaldados por este contexto más amplio sobre el propio declive alemán, así que puedes dejarlos tal cual, inmediatamente después de este nuevo párrafo europeo.
EL SALVADOR: LOS DATOS QUE FALTABAN
En ese contexto regional llegó el dato que en El Salvador se esperaba con particular atención, luego de que el presidente Nayib Bukele afirmara, días antes de esta publicación, que un grupo de 171 escuelas piloto con tutores de inteligencia artificial había alcanzado niveles “comparables” a los de Alemania y Suecia. Los resultados oficiales y representativos de PISA 2025, difundidos este martes, ofrecen ahora el panorama que esa comparación había omitido.
A nivel nacional, El Salvador quedó por debajo del promedio de la OCDE en las tres materias. Solo el 12% de los estudiantes salvadoreños alcanzó el nivel mínimo de competencia en matemática, frente al 65% del promedio OCDE; en lectura la cifra fue 29%, contra 69%, y en ciencias 35%, frente a 74%. El país mejoró en ciencias respecto de su primera participación en PISA, en 2022, reduciendo en seis puntos porcentuales la proporción de estudiantes con bajo desempeño en esa materia, pero mantuvo resultados prácticamente similares en matemática y lectura. Casi ningún estudiante salvadoreño alcanzó los niveles más altos de desempeño en ninguna de las tres áreas.
La desigualdad siguió siendo un factor determinante: 43% de los estudiantes salvadoreños se ubicó en el cuartil internacional de menor nivel socioeconómico, y esa condición explicó el 14% de la variación del rendimiento en ciencias. La vida escolar mostró señales de deterioro consistentes con el resto de la región: 38% de los estudiantes faltó al menos un día de clases en las dos semanas previas a la prueba, frente al 22% de la OCDE; 24% se saltó al menos una clase, y 25% reportó haber sufrido bullying varias veces al mes o más. El acompañamiento familiar también cayó de forma marcada, de 66% en 2022 a 47% en 2025, en estudiantes que reciben preguntas semanales de sus padres sobre lo ocurrido en la escuela.
En cuanto a tecnología, 40% de los estudiantes salvadoreños dijo usar inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana —por debajo del 46% promedio de la OCDE y muy lejos del 54% de Perú o el 52% de Ecuador—, mientras 71% asiste a escuelas donde los celulares están prohibidos. La muestra representativa incluyó a 7,073 estudiantes de 278 escuelas, equivalente a unos 77,000 adolescentes de 15 años en todo el sistema público y privado del país; una cifra sustancialmente mayor y estadísticamente representativa, a diferencia del grupo de 1,198 voluntarios de 171 escuelas piloto que el gobierno había usado para sustentar la comparación con Alemania y Suecia.
Esa comparación, además, se sostiene aún peor si se contrasta con los datos que Alemania publicó en esta misma edición. El país europeo registró en PISA 2025 uno de sus resultados más bajos de la serie histórica, con 464 puntos en matemática y 486 en ciencias, cifras que representan una caída frente a ediciones anteriores. Aun con ese retroceso alemán, la distancia con El Salvador sigue siendo abismal: mientras 65 de cada 100 estudiantes de la OCDE alcanzan el nivel básico en matemática, en El Salvador lo logran apenas 12 de cada 100, una brecha que ubica al país salvadoreño entre los últimos lugares de América Latina, por debajo de Perú, Ecuador y Colombia, y solo por encima de Guatemala, Paraguay y República Dominicana en la comparación regional de esta edición.
Con información de AdN, dw, efe, afp
