Whashington confirmó el hundimiento de buque de guerra iraní frente a las costas de Sri Lanka
El hundimiento del buque de guerra iraní IRIS Dena frente a las costas de Sri Lanka, con 150 marinos desaparecidos y varias decenas de supervivientes en estado crítico, ha transformado el choque entre Irán, Israel y Estados Unidos en una campaña naval de alcance oceánico.
Washington confirmó el miércoles que la Marina estadounidense fue la responsable del hundimiento. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que un submarino estadounidense disparó un torpedo contra “un buque de guerra iraní que creía estar seguro en aguas internacionales”. Aunque no mencionó expresamente al Dena, la Marina ceilandesa había informado horas antes de que esa nave se había ido a pique con unos 180 tripulantes a bordo, en paralelo a la fase más intensa de ataques sobre territorio iraní desde el estallido de las hostilidades y a la proclamación de Teherán de “control total” sobre el estrecho de Ormuz.
«Aunque el incidente se produjo fuera de nuestras aguas, se encontraba dentro de nuestra zona de búsqueda y rescate. Por lo tanto, nos vimos obligados a responder conforme a las obligaciones internacionales», explicó Budhika Sampath, portavoz militar de este país del sur de Asia. «Encontramos gente flotando en el agua, la rescatamos y después, cuando preguntamos, descubrimos que eran de un barco iraní».
Las autoridades de Sri Lanka creen que había 180 personas a bordo, aunque se desconoce el número exacto de desaparecidos. Funcionarios locales han asegurado que habría alrededor de 140 personas desaparecidas.
El hundimiento se produjo en las inmediaciones de Galle, histórica ciudad portuaria en el sur del país, situada estratégicamente en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, por donde circula una parte sustancial del comercio energético global.
El ministro de Asuntos Exteriores, Vijitha Herath, ha explicado al Parlamento que la Armada de Sri Lanka recibió información a las 6:00 horas de que el barco IRIS Dena estaba en peligro, y que la nación insular envió barcos y aviones de la fuerza aérea en una misión de rescate. El ministro aseguró que su Gobierno «tomará las medidas apropiadas», sin ofrecer detalles sobre investigaciones o si ha mantenido contactos con Teherán.
En tierra, los heridos fueron trasladados al Hospital Nacional de Galle, donde las imágenes difundidas mostraban un inusual despliegue de seguridad: ambulancias entrando y saliendo bajo la vigilancia de efectivos armados y un perímetro acordonado en la sede naval del sur del país. Las autoridades de Sri Lanka justificaron el hermetismo en torno a las imágenes del rescate alegando que la operación implicaba recursos militares de un tercer país.
«Parece ser compatible con un ataque a un submarino», declaró un alto funcionario a The Indian Express, un periódico indio con edición en inglés. «Sin embargo, no se ha identificado al submarino responsable y la investigación continúa», matizó.
Otro funcionario afirmó que el Gobierno no podía confirmar ni descartar la participación de un submarino estadounidense que operaba en la región. «Los submarinos de la clase Ohio de la Armada de los Estados Unidos patrullan rutinariamente el Océano Índico desde la base militar estadounidense en Diego García (una instalación insular estratégica bajo dominio británico utilizada para operaciones en Oriente Próximo y Asia). Estamos examinando avistamientos y datos de rastreo marítimo», declaró.
La fragata IRIS Dena se encontraba de regreso a Irán tras participar en unas maniobras militares en Visakhapatnam, en la costa este de la India, a orillas del golfo de Bengala, donde operó junto a buques de guerra de 74 naciones. El ejercicio concluyó el 25 de febrero y, apenas tres días después, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo la denominada Operación Furia Épica contra objetivos iraníes.
La IRIS Dena, incorporada a la marina iraní en 2021, es una fragata de fabricación nacional que forma parte del esfuerzo de la República Islámica por ampliar su radio de acción más allá del Golfo Pérsico. El buque desplaza aproximadamente entre 1300 y 1500 toneladas y está equipado con una gama de misiles antibuque, cañones navales y lanzatorpedos. También incluye una plataforma de aterrizaje para helicópteros y sistemas de radar capaces de rastrear múltiples objetivos.
Un analista militar indio consultado subrayó que la fragata dispondría, entre otros sistemas, de misiles antibuque Qader, un cañón de 76 milímetros y capacidad torpedera, lo que sugiere que se trataba de un activo plenamente operativo.
En los últimos años, Teherán ha intensificado sus despliegues en aguas lejanas —incluido el Atlántico y el Índico— como gesto de desafío simbólico a Estados Unidos y a las potencias occidentales, y como demostración de su fuerza militar pese a las sanciones internacionales.