Trump cae a mínimos históricos de popularidad
La popularidad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cayó a uno de sus niveles más bajos, con una aprobación del 33% a dos semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, mientras los republicanos ven menguar sus posibilidades de conservar el estrecho control del Congreso, según una encuesta de The Washington Post, ABC News e Ipsos.
El sondeo sitúa en el 66% la desaprobación de Trump, con un 52% de los encuestados que rechazan firmemente su gestión.
El respaldo al mandatario perdió casi cuatro puntos porcentuales desde julio y ocho puntos frente a una medición de octubre de 2025.
El deterioro coincide con el malestar de los votantes por la situación económica, la inflación y el encarecimiento del costo de vida y de los combustibles, además del rechazo a la guerra con Irán.
Por primera vez en más de una década, los demócratas son considerados más confiables que los republicanos para gestionar la economía, según el sondeo citado.
En este contexto, el vicepresidente JD Vance evitó comprometerse con una eventual candidatura presidencial en 2028 y vinculó la decisión también a su vida familiar.
“Existe, obviamente, la posibilidad de que no me presente», declaró Vance a CBS News. El vicepresidente dijo que espera resolver la cuestión después de las elecciones legislativas y destacó que tendrá en cuenta las necesidades de sus cuatro hijos pequeños y la opinión de su esposa sobre su futuro político.
La incertidumbre electoral también pone de relieve las dificultades de los republicanos para convertir su enorme inversión financiera en una ventaja política.
Desde el Labor Day, a comienzos de septiembre, hasta el 14 de octubre, grupos republicanos destinaron más de 740 millones de dólares a las elecciones legislativas, de acuerdo con un análisis de CNBC basado en datos de AdImpact.
De ese total, al menos 220 millones correspondieron a organizaciones vinculadas a Trump. El empresario multimillonario Elon Musk, propietario de SpaceX y Tesla, aportó otros 276 millones de dólares a grupos republicanos, mientras el supercomité de acción política Senate Leadership Fund registró una recaudación trimestral récord.
Pese al volumen de recursos, el panorama continúa siendo desfavorable para el partido gobernante. Según los promedios de encuestas de FiftyPlusOne, los demócratas mantienen ventajas en varias de las contiendas más disputadas por el Senado, aunque la lista de estados citada incluye tanto territorios tradicionalmente competitivos como bastiones republicanos.
Ante ese escenario, los republicanos han desplazado recursos desde campañas ofensivas hacia la defensa de escaños en estados como Texas, Kansas y Nebraska, mientras reducen su participación en otras disputas, entre ellas algunas contiendas en Carolina del Norte y por la Cámara de Representantes.
La estrategia republicana también busca movilizar a sus votantes con mensajes sobre la participación de atletas transgénero en el deporte femenino, la seguridad fronteriza y la supuesta radicalización de los demócratas.
En el campo opositor, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, una de las figuras más visibles del ala progresista demócrata, intensificó su apoyo a Abdul El-Sayed, candidato al Senado por Michigan que disputa una contienda ajustada con el excongresista republicano Mike Rogers.
Ocasio-Cortez aportó un millón de dólares a la campaña de El-Sayed, una contribución inusual por su magnitud que reavivó las especulaciones sobre sus propias ambiciones políticas de cara a 2028.
“No quiero despertarme el 4 de noviembre lamentando no haber hecho lo suficiente para contrarrestar las campañas de difamación contra Abdul. Estoy dando todo lo que puedo en esta batalla”, afirmó la legisladora.
Su intervención podría contribuir a reforzar la influencia de los sectores progresistas y de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA) dentro del Partido Demócrata, en un momento en que ambos partidos buscan definir el rumbo de sus respectivas coaliciones ante las próximas elecciones presidenciales.